Año VIII. La Habana 9 al 15 de MAYO de 2009

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Exposición de Moisés Finalé

En Cuba el “peso” de sus manos

Daniela Gras • La Habana

Fotos: La Jiribilla

 

Se ha mencionado con frecuencia por estos días a Moisés Finalé, uno de los más emblemáticos pintores del intenso escenario de las artes plásticas de los 80 en Cuba. Regresa el matancero de Francia a su país, con cambio de fisonomía para su arte, que continúa siendo deudor del influjo de aquella época.
 

La X Bienal de La Habana fue la antesala de su presencia en La Jiribilla, con la exposición El peso de su cuerpo. Las piezas de metal, papel, lienzo y carboncillo, irrumpieron primero en otros espacios de la capital, para apropiarse finalmente del espacio-galería Paredes sin nombre que auspicia la institución en su sede de 5ta. y D.

Para el artista, resulta “muy interesante la invitación hecha por la dirección de la revista celebrando su octavo aniversario (…). Cuando me propusieron venir aquí me pareció muy apropiado por el jardín, el patio que tiene la institución y esta sala, para poder hacer la muestra.

“Por otra parte, durante algunos años he seguido La Jiribilla desde París. La busco para encontrar información y conocer lo que está pasando en el plano cultural en la Isla.

“Así que todo venía muy bien, es una revista que conozco, una publicación que cada vez tiene más prestigio y por eso estoy muy contento de poder realizar esta exposición”.

Es una muestra dialogada, los dibujos en papel craft y las pinturas, se corresponden con las obras escultóricas que se soldaron sobre tales “moldes”. Desnudas, en la intemperie, las piezas de hierro conversan también con la memoria, con la ciudad colonial de las rejas descritas por Carpentier como “inacabables catálogos” del barroquismo cubano.

Finalé describe este momento, como una “recuperación de dibujos que están en un libro titulado Apuntes de teléfono, que se lanzó en una de las Ferias del Libro pasadas. A partir de ahí, comencé a apropiarme de mi obra, de mi figuración, para hacer este trabajo —que hasta ahora había sido bidimensional—, pero en soportes como el papel o el lienzo;  para que cobrara vida en el metal, que es un material mucho más duro, más difícil, y que requiere una realización en equipo”.

Este “repensar” del artista sobre su obra, le ha abierto las puertas a una trasmutación provocadora, sin abandonar el vórtice creativo atento al mestizaje, la contravención, la alusión a otras culturas y la seducción.

El peso de su cuerpo
se baña de aroma de mar en el espacio que ahora habita. A Finalé quizá esta exposición le resulte cercano al sueño de “plantar” una escultura suya en el Malecón habanero, o se le esté completando el mundo propio que encuentra en el arte la realización de sus ficciones.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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