Año VIII
La Habana
2009

Regresar a la Página principal

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

Bolaño y los concursos
Amado del Pino • España

Leo por estos días a Roberto Bolaño.  El chileno comenzó a gustarme  un par de años antes de que se pusiera totalmente de moda. Algunos dicen que es el Córtazar de estos tiempos. Yo prefiero no compararlo; si lo hago demasiado cierro su  novela y corro tras los geniales cuentos del argentino.

En una de sus ficciones Bolaño habla de un personaje que se dedica a participar en concursos provinciales para subsistir. Revisando el lomo de uno de sus libros, veo que también el autor pescó en esas legítimas aguas. Creo que como todo trabajo es honrado, cada concurso es igual de relativamente valioso para el escritor. Ya se sabe: ni te debes creer genio si lo ganas ni desahuciado por el talento si no. Y procurar dinero está bien. Cuando a un creador le dan unos billetes como premio le están regalando sobre todo tiempo para su trabajo.

Yo no mando mucho a concursos, pero más por vagancia o por temor a la eficacia del correo que por otra cosa. También tienen estas competencias la desventaja de la ansiedad cuando se acercan los días del fallo. Por eso es preferible que tu obra no guste o que ni la lean siquiera a esas demoras infinitas. Suele suceder que cuando te olvidas de ellos es que recibes la linda noticia de que te premiaron.

A Bolaño le ha llegado la consagración internacional plena después de morir a los cincuenta años. Ahora los que fueron jurados en aquellos municipios o provincias sin glamour se sentirán orgullosos de haber contribuido, aunque sea escasamente, a estimular al futuro genio. Tal vez varias veces lo superaron personas que luego no fueron escritores profesionales o siguen siéndolo pero de cuarto o quinta fila.  Y eso tampoco es una injusticia. ¿Por qué asegurar que se equivocó el tribunal de la región remota y no los sofisticados promotores de hoy?

Me gusta Bolaño y no me molesta que siempre haya estado consciente de su talento robusto y su singularidad demostrable. Algunos –como Herralde, delicado editor- dicen que era sólo una máscara, una piel suplementaria para defenderse. El chileno leyó mucho y fustigó a los autores que no prefería, sobre todo si además de no ser de su agrado, eran famosos y/o  ricos.  Todo es válido. Hay derecho hasta no gustar ahora de Roberto Bolaño o tratar de superar a sus jóvenes y vanidosos herederos en el peor dotado, el más gris de los certámenes literarios.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
IE-Firefox, 800x600