|
Una de las
características más
hermosas de la segunda
edición de los Jueves
del diseño fue el
merecidísimo homenaje al
maestro
Alfredo Rostgaard, un
creador imprescindible
que a lo largo de su
intensa carrera puso al
diseño cubano en la
vanguardia ―tanto por su
forma como por su
contenido― y quien supo
hacer de la especialidad
un arma de profundo
impacto social en Cuba y
también en Asia, África,
América Latina y del
Norte.
Rostgaard celebraría
este mes de mayo su 66
cumpleaños (falleció en
La Habana en el 2004) y
un nutrido grupo de
especialistas de varias
generaciones se dio cita
el pasado jueves
14 de mayo
en la Sala Majadahonda
del Centro Cultural
Pablo de la Torriente
Brau para homenajear a
este hombre quien fue
evocado a partir de la
huella que dejó entre
sus más cercanos amigos
y discípulos.
Se habló de un
Rostgaard íntimo,
desprejuiciado, sutil,
con un gran sentido del
humor, como un maestro
poco ortodoxo… en fin,
como un cubano que vivió
una etapa hermosa y
convulsa que reflejó en
una obra perdurable y de
hondo trazo para la
historia del diseño en
la Isla.
La segunda edición de
los Jueves del diseño
tuvo como tema
central
El diseño de la
Organización de
Solidaridad con los
Pueblos de Asia, África
y América Latina (OSPAAAL)
y contó con un panel
integrado por el
profesor Jorge Bermúdez
y Rafael Enríquez, uno
de los diseñadores que
dedicó gran parte de su
quehacer a esa
organización que tanto
protagonismo adquirió a
finales de los 60 y los
70.
En su intervención
recalcó Bermúdez que
“entre los años 1967 y
1973 en Cuba se vivió un
período muy prolífero en
relación con la
cartelística que se
debió, en gran medida,
al trabajo de la OSPAAL
y a la revista
Tricontinental”.
Subrayó que en el mundo
de las artes plásticas
el formato es algo que
se tiende a subestimar,
pero en la
Tricontinental la
utilización del formato
33 x 54 centímetros fue
muy importante porque
permitió que dentro de
cada número de la
revista se plegara e
incluyera un cartel.
“Dentro de un medio de
comunicación iba metido
otro y en muchas
ocasiones la
Tricontinental se
distribuía
clandestinamente en
varios países de los
cinco continentes,
incluyendo EE.UU.”,
recordó.
La tipografía, dijo
Bermúdez, es otro
aspecto muy importante a
tener en cuenta y
destacó que en el caso
de la Tricontinental
en muchas ocasiones “la
tipografía tenía un
mayor tamaño que la
fotografía, por ejemplo,
y los mensajes de cada
cartel iban en idioma
español, inglés, francés
y árabe”.
Enfatizó en que la
revista era consumida
por un público muy
diverso, con múltiples
culturas, intereses,
idiomas e incluso
dialectos lo que
constituía “un verdadero
reto para los
diseñadores”, al tiempo
que subrayó que era
frecuente la
“utilización de
referentes culturales
del pasado” y mostró,
por ejemplo, un cartel
que utiliza como base un
bajo relieve egipcio al
que se colocó una
granada y balas.
Por su parte, Rafael
Enríquez ofreció una
conferencia en la que
recordó que la
realización en 1966 de
la Conferencia de la
Tricontinental ―la que
presidió el entonces
mandatario cubano, Fidel
Castro― fue el
antecedente más directo
de la OSPAAAL,
institución que surge
como necesidad y
resultado directo de esa
reunión.
Apoyado en las nuevas
tecnologías, Enríquez
mostró varios de esos
primeros trabajos entre
los que se destacan el
logotipo ―creado por
Tony Évora y Reinhilde
Suárez―, las portadas de
los nacientes libros
editados por la Editora
Tricontinental y las
cubiertas para la
edición del homenaje al
Che en la revista
Tricontinental
realizadas por Rostgaard
y Lázaro Abreu.
Significó que este
trabajo tuvo “una gran
retroalimentación” y que
los lectores con sus
comentarios iban
marcando las pautas e
insistió en que “el
cartel de la
Tricontinental contó
con una inmensa variedad
de estilos”.
Igualmente se refirió a
la inclusión de carteles
hechos, exclusivamente
para la revista, por
connotados artistas de
la plástica como Roberto
Matta, Raúl Martínez,
René Portocarrero y
Mariano Rodríguez, entre
otros.
Finalmente mostró el
cartel “El Cristo
guerrillero”, de
Rostgaard, “una
verdadera joya del
diseño cubano” y obra
que concreta una
síntesis maravillosa de
elementos, muestra
códigos comunicativos
evidentes y en la que no
aparece ningún texto;
con la utilización de
todos estos elementos,
“El Cristo guerrillero”
constituye una clara
referencia al
pensamiento
revolucionario de ese
momento cuando la
llamada Teología de la
liberación estaba muy en
boga.
Olivio Martínez, otro
veterano del diseño
cubano, intervino en el
plenario para recordar
las condiciones
existentes en aquellos
días: “no creo que la
utilización de los
colores planos en el
cartel de ese momento se
hiciera por influencias,
sino por las propias
limitaciones en que
estábamos inmersos”. En
muchas ocasiones, dijo,
no se contaba con los
colores requeridos y
había que ceñirse a la
gana existente,
puntualizó.
Erick Silva
―nominado al
Premio Prográfica al
diseñador joven más
destacado (lauro que
será entregado al final
del presente primer
ciclo de los Jueves del
diseño a concluir en
diciembre de este año―
realizó un recorrido
visual por parte de su
obra que incluye diseño
de libros, revistas,
sitios web y spots,
entre otras variantes, y
recalcó que uno de sus
grandes y personales
intereses es “remarcar
la generación de
diseñadores a la que
pertenece y que agrupa a
los nacidos en los años
80” y que, en
consecuencia, tienen
ahora veintitantos años
de edad.
Héctor Villaverde
―Premio Nacional
de Diseño en el año 2000
e inspirador de estos
encuentros que se
desarrollan el segundo
jueves de cada mes bajo
el auspicio del Centro
Pablo―
recordó que las
conferencias,
intervenciones,
preguntas y respuestas
se graban y pasan a
formar parte del recién
constituido Fondo del
Diseño del Archivo de la
Memoria del Centro
Pablo. Con todos estos
materiales “en un futuro
se armará un libro” que
quedará como constancia
de todo lo dicho y
analizado en cada una de
las sesiones de trabajo.
Finalmente anunció
Villaverde que los
primeros 50 asistentes
al Jueves del diseño
en su tercera
edición, a realizarse el
11 de junio venidero,
recibirán como obsequio
un cartel producido por
el Instituto Cubano del
Arte e Industria
Cinematográficos (ICAIC)
entidad a la que estará
íntegramente dedicada la
próxima cita. |