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La obra de Mario Benedetti, amigo,
hermano, es sorprendente
en todos los aspectos,
ya sea por la extensión
en la variedad de
géneros que toca, ya sea
por la densidad de su
expresión poética como
por la extrema libertad
conceptual que usa.
El léxico de Benedetti
ha ignorado
deliberadamente la
supuesta existencia de
palabras "poéticas" y de
otras que no lo son.
Para Benedetti, la
lengua, toda ella, es
poética.
Leída desde esta
perspectiva, la obra del
gran poeta uruguayo se
nos presenta, no sólo
como suma de una
experiencia vital, sino,
sobre todo, como la
búsqueda persistente y
lograda de un sentido,
el del ser humano en el
planeta, en el país, en
la ciudad o en la aldea,
en su casa simplemente o
en la acción colectiva.
Son muchas las razones
que nos llevan a la
lectura de Benedetti.
Tal vez la principal sea
esa, precisamente: que
el poeta se ha
convertido en voz de su
propio pueblo.
O sea, en poeta
universal. |