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En una canción denominada
“Autorretrato”, el trovador Fernando
Cabreja se describe del siguiente modo:
“Yo soy puro accidente del destino
un peregrino como el amor.
Un tanto irreverente abrazo el mundo
a veces fundo y a veces no,
parece que no encuentro nunca nada
pero renazco en cada dolor.
Yo soy la profecía del perdón,
un prisionero de la ilusión,
me muero con la duda del porqué,
voy viajando en el arca de Noé.”
Según consideran distintos estudiosos
del actual panorama trovadoresco
nacional, la cancionística de este
creador posee una singular belleza. No
cabe asegurar que él sea un intérprete
de muchas posibilidades como vocalista,
sino más bien todo lo contrario, pero
posee el don de atraparnos al escucharle
susurrar sus composiciones, las que
sobresalen por la belleza del discurso
textual.
En las letras de las canciones de
Cabreja, desde un prisma que tiene mucho
de filosofía tanto de la académica, como
de la de la calle, encontramos una
profunda carga existencial, ya sea al
abordar asuntos de carácter personal,
como al tratar otros temas de perfil
sociológico. Una de sus composiciones
que mejor ejemplifica la anterior
afirmación es “Marcha de la vida
esdrújula”, en la que las fronteras
entre lo individual y lo social se
diseminan.
Uno de los rasgos de la producción de
Cabreja es que la misma se ha dado a
conocer a través de las versiones que de
sus piezas han realizado otros
intérpretes. El ya desaparecido trío
Enserie asumió en su repertorio “Canción
al desaliento”, composición que ha sido
la más difundida de Fernando y que es de
esas melodías que nos transmiten ganas
de vivir. Igualmente, el grupo Moense
Catarsis le grabó “Vamos a las
Romerías”, que en una etapa sirviese
junto con “La oda a la alegría” como
presentación sonora de las Romerías de
Mayo.
En meses recientes, Fernando ha debido
sentirse más que feliz. Cualquiera puede
imaginar que un momento de suma
importancia en la vida de todo músico es
justo la puesta en circulación de su
primer disco, la tan anhelada ópera
prima y que no pocos artistas nunca han
llegado a ver materializada. La
presentación de su fonograma titulado
Como una luna en pie tuvo lugar no
hace mucho en el Centro Cultural Pablo
de la Torriente Brau, institución
indispensable para conocer los actuales
caminos que recorre la canción de autor
en Cuba.
El CD, en el que en uno de sus cortes
interviene como invitada la trovadora
baguanense Ibet Rodríguez, vio la luz a
propósito del aniversario 10 del espacio
A guitarra limpia y recoge la grabación
de un concierto ofrecido por Fernando
Cabreja en el patio de Muralla 63. En el
álbum se incluyen 13 de las canciones
compuestas e interpretadas por este
holguinero, graduado de Historia del
Arte en 1986 y director de programas de
radio.
Testimonio de un concierto llevado a
cabo en abril de 2007, el álbum nos
muestra a Fernando tal cual es, con las
virtudes y defectos de alguien que es
intérprete de sus temas, pero que en
esencia y acorde con la más hermosa
tradición de los cantores populares y la
poesía oral, resulta un decidor de sus
textos y melodías, que hablan de las
venturas y desventuras del ciudadano de
a pie.
En tiempos donde por doquier nos asalta
la selva de sonidos producidos en la
jungla contemporánea, una propuesta como
la de Fernando Cabreja
Garcell, más allá de sus imperfecciones,
es de agradecer porque nos trae un
aliento humano y eso, por lo menos para
mí, ya es bastante. |