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La idea de crear una agencia
latinoamericana no es por cierto
original. Como no lo es tampoco,
la idea de liberar a los pueblos
latinoamericanos del
imperialismo que los oprime.
Nosotros, que sufrimos el
monopolio de las noticias, de la
opinión pública que creaban las
agencias yanquis, de la no
información, el ocultamiento y
la distorsión, sentimos también
la necesidad de crear una
agencia noticiosa.
Quienes se tomen el trabajo de
leer las historias de las
agencias imperialistas,
historias escritas por ellos
mismos, van a ver que desde
principios del siglo pasado se
repartieron el mundo como un
pastel, para que cada imperio
pudiera ocultar a los pueblos
que oprimían las noticias que
más les interesaban, a nosotros
nos tocó ser la parte del pastel
que les correspondió a los
yanquis.
Ellos subsidiaron a sus agencias
para que los pueblos de
Latinoamérica no se conocieran
entre sí, para que llegasen a
odiarse. Y también los hacían
desconocidos para el resto del
mundo, en atención a la Doctrina
Monroe: "América para los
norteamericanos", y cuidado con
que nadie llevase sus noticias,
su verdad a esa parte del mundo
que explotaban.
Surgimos, al surgir la
Revolución Cubana. Y el
imperialismo nos puso todas las
trabas, se recurrió a todos los
medios para perseguir a nuestros
corresponsales y para que
nuestros equipos no traspasasen
las aduanas. En cada país hay un
cipayo dispuesto a servirles y
entorpecer nuestra labor.
Se nos acusó de ser una agencia
de agitadores y lógicamente que
para ellos lo somos. Porque no
ocultamos la represión a los
obreros bananeros de Costa Rica,
ni los atropellos de la United
Fruit, ni las concesiones
petrolíferas al imperialismo.
Para ellos somos agitadores
porque decimos la verdad que
les hace perder el sueño.
Nosotros somos objetivos, pero
no imparciales. Consideramos
que es una cobardía ser
imparcial, porque no se puede
ser imparcial entre el bien y el
mal. Nos llaman agitadores, pero
eso no nos asusta. Seguiremos
anunciando nuestra presencia a
los hermanos de Panamá y Puerto
Rico, y les seguiremos
afirmando: Pongan bombas, echen
a los gringos, que todo el mundo
se enterará.
Ahora ya nadie podrá ocultar la
verdad de nuestra lucha. No va a
pasar como cuando en 1950 se
levantó el pueblo de Puerto Rico
contra el agresor imperialista y
las agencias yanquis informaron
al mundo que “un pobre loco ―el
patriota Pedro Albizu Campos―
con un grupo de jóvenes
revoltosos, había tratado de
perturbar el orden”. No se dijo
nada de los cientos de muertos,
de la represión al pueblo, de
los bombardeos de punta a punta
en Puerto Rico, de los
asesinatos que cometieron las
tropas del imperialismo yanqui.
A Prensa Latina las agencias
yanquis le habían dado un mes de
vida. Ellos no concebían esto.
No concebían una agencia hecha
al servicio de la libertad y no
de los monopolios.
Nacimos en Cuba, porque en Cuba
nació la Revolución de
Latinoamérica, y nosotros
tenemos la misión de hacer la
revolución en el periodismo de
Latinoamérica.
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