Año VIII
La Habana
13 al 19
de JUNIO
de 2009

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Recuerdos de ocho años al servicio de Prensa Latina

José Prado • La Habana

Fotos: Archivo de Prensa Latina

 

Mi labor periodística en Prensa Latina yo la divido en cinco etapas:

Primera: de 1959 al 10 de febrero de 1960

De esta etapa, durante la cual fui redactor y jefe de turno, uno de los más relevantes acontecimientos ocurridos fue la desaparición de Camilo, hecho que conmovió a todo el pueblo. Tan traumática como la desaparición fue la falsa noticia de que había aparecido. Realmente fue inolvidable el júbilo del pueblo cuando se transmitió esa nota falsa, pero no menos impresionante fue el silencio sepulcral que se produjo al desmentirse la información. No se veía a nadie en las calles, ni siquiera transitaban vehículos. En la dirección de PL se analizaba si se transmitía para el exterior la que resultó ser falsa. Masetti consultó a algunos de nosotros y todos, menos Gabriel Molina y yo, decidieron que se transmitiera. Nosotros dos éramos partidarios de esperar la confirmación oficial, pero primó el deseo de dar el "palo periodístico".

Segunda etapa: 10 de febrero de 1960 hasta el 28 de abril de 1961

En esta etapa los sucesos más importantes por su trascendencia para PL son los siguientes:

-      Visita de Janio Quadros a Cuba

-      Entrevista que nos concedió Janio, ya presidente

-      El decreto de expulsión en mi contra

-      Playa Girón

Cuando llegué a Brasil el 11 de febrero de 1960 para asumir la corresponsalía de PL estaba en su apogeo la campaña electoral para la presidencia del país. Se la disputaban el mariscal Henrique Teixeira Lott, candidato oficialista apoyado por las fuerzas de izquierda, incluido el PC brasileño, y Janio Quadros, candidato sin una definida filiación política, apoyado por los partidos derechistas. Nuestros amigos brasileños aseguraban que ganaría Teixeira, pero unas semanas después de llegar era para mí bien evidente que Janio era más popular, entre otras cosas, porque siempre hablaba a favor de Cuba, mientras su oponente hacía todo lo contrario. Transmití a la central esa opinión mía y sugerí, mediante la embajada cubana en Brasil, que se invitara a Janio a visitar Cuba. Así se hizo, y él aceptó. Durante su permanencia en Cuba me mandaron de La Habana informaciones acerca de sus actividades y declaraciones y yo las distribuía a la prensa de manera experimental porque aún no teníamos la autorización oficial para hacerlo. De esa manera por primera vez las siglas PL aparecieron en las páginas de los periódicos brasileños y se nos dio gran publicidad.

Tal como había pensado, Janio Quadros ganó la presidencia con una ventaja abrumadora. Yo me trasladé a Brasilia (ya capital) a la toma de posesión. Aproveché la oportunidad de solicitarle a Janio, por intermedio de su secretario privado (amigo mío) una entrevista para PL, y me la concedió semanas después, cuando todavía no había concedido entrevista a ningún órgano de prensa nacional o extranjero después de su elección. Inmediatamente llamé a La Habana y le sugerí a Masetti que fuera él mismo a hacerle la entrevista. Así se hizo y constituyó un verdadero escándalo publicitario para PL y, por supuesto, para Cuba. Subió notablemente nuestro prestigio (el de PL) en Brasil, y varios de los principales periódicos brasileños firmaron contratos para publicar materiales nuestros. (O'estado de Sao Paulo, O'globo, Última hora y Diario de Minas, entre ellos).

Cuando el 17 de abril de 1961 se produjo la invasión por Playa Girón era gobernador de Guanabara (antes Río de Janeiro) Carlos Lacerda, acérrimo enemigo de Cuba y de PL, quien inmediatamente comenzó a proferir amenazas contra la Revolución Cubana. Entonces yo me fui para la embajada cubana en Río y dejé a Aroldo Wall en la oficina de PL. Desde La Habana transmitían los partes oficiales a Montevideo y los compañeros de Montevideo llamaban a Aroldo y se los pasaban. Haroldo me llamaba a la embajada y me transmitía los partes, yo los reproducía y la embajada los distribuía a la prensa como información suya. Fue así que, gracias a PL, se conocieron en Brasil los partes oficiales sobre la agresión, en medio del gran escándalo que formaron las agencias yanquis de noticias. Unos días después fui citado por la policía política, donde se me interrogó durante cinco horas, hasta que me negué a seguir contestando las preguntas que me hacían. Entonces me dijeron que yo iba a ser expulsado de Brasil “por actividades nocivas al país”. Cuando salí de allí llamé a Brasilia, al secretario privado de Janio Quadros y le conté lo sucedido. Una hora más tarde me llamó para decirme que no me preocupara, que en su presencia el presidente Quadros había llamado al Ministro de Justicia y le ordenó que “le echara una tapa a ese asunto”. No obstante, aproveché un avión cubano que había ido a recoger a los invitados para el acto central por el primero de mayo y regresé a La Habana. Era el 30 de abril.

Fidel en PL

No recuerdo la fecha con precisión, pero pienso que sería a fines de mayo de 1961. Era yo entonces Jefe de redacción y trabajaba un turno que comenzaba a las 7 a.m., pero yo generalmente llegaba a las cinco o poco más. Uno de esos días en que llegué a las cinco me encontré a Fidel en el local de la redacción redactando la solicitud de indemnización que se haría a EE.UU. por su responsabilidad en lo de Playa Girón. Puse a un mecanógrafo para que tomara las notas dictadas por Fidel. Las cuartillas pasaban a mis manos y yo las alistaba para su transmisión al exterior (ponerle la guía, el número del agregado y corregir cualquier imprecisión cometida por el mecanógrafo). Precisamente en una de las cuartillas había una palabra montada sobre otra. Yo las taché y copié a mano con letra de molde, como era habitual. En ese momento me preguntó Fidel: “¿que tú estás haciendo?”, le respondí lo que hacía y entonces él, en forma jocosa, me dijo: “bueno, pero no hagas muchas correcciones no vaya a ser que la declaración sea tuya y no mía”.

Tercera etapa: mayo de 1961 a febrero de 1963

-      Sale Masetti y entra Revuelta

-      Nuevo viaje a Brasil

-      Crisis de octubre

Poco después de Girón, Masetti fue sustituido como director por Fernando Revuelta, un periodista español radicado en México, quien (mal) dirigió la agencia durante algún tiempo.

En agosto de 1962 salí urgentemente para Brasil a causa de la agitación política que se produjo en ese país tras la renuncia del presidente Janio Quadros y el intento de golpe de Estado al vicepresidente Joao Goulart. El gobernador de Río Grande do Sul, Leonel Brizala, cuñado de Goulart, convocó al pueblo para enfrentarse al golpe y amenazó con alzarse en armas. La misión que se me encomendó entonces era meterme con los alzados si eso llegaba a ocurrir y servir de corresponsal de guerra. Finalmente los golpistas desistieron y la situación se normalizó. Un mes más tarde regresé a Cuba.

Por supuesto que el acontecimiento más importante de esta etapa es la Crisis de octubre de 1962. Durante los dramáticos días que duró, la mayor parte de los trabajadores de PL fueron movilizados y en la agencia solo quedamos unos pocos. Sergio Pineda, un periodista chileno, y yo quedamos a cargo del control de la información que transmitían las agencias norteamericanas y, bajo la orientación de Carneado (ya director de PL) enviar al puesto de mando (Fidel), por cualquier vía, aquellas noticias de mayor trascendencia. Asimismo, en caso de guerra, debíamos transmitir para el exterior desde lugares secretos previamente equipados al efecto.
 

Cuarta etapa: febrero de 1963 a diciembre 28 de 1963

En febrero de 1963, fui enviado nuevamente a Brasil, donde Aroldo Wall era nuestro corresponsal.

Durante los 11 meses siguientes me entrevisté con numerosos dirigentes políticos y los de los sargentos, y ya desde mediados del año se veía venir el golpe de Estado, organizado por la alta jerarquía militar. Las fuerzas reaccionarias ganaban terreno cada día, asustadas, entre otras causas por los sargentos, cuyas acciones eran cada vez más audaces. Por supuesto, por detrás andaba la embajada americana. En la segunda quincena de diciembre un buen amigo de Cuba que laboraba en la cancillería brasileña me informó que solo se estaba esperando que se me venciera la visa (diciembre 31) para arrestarme y hacer una provocación anticubana. Luego de muchas peripecias y de vencer no pocos obstáculos, pude al fin salir de Brasil el día 28 con rumbo a Montreal, de donde posteriormente seguiría viaje a Cuba a bordo de un avión de carga cubano, que esa vez transportaba 16 vacas, que fueron mis únicas compañeras de viaje. Tres meses después se produjo el golpe militar y las oficinas de PL en Río fueron allanadas y saqueadas por los golpistas. Costó mucho trabajo sacar de Brasil al compañero Aroldo Wall.

Quinta etapa: enero de 1964 a septiembre de 1967

Durante este período, con Carneado como director, me desempeñé como Jefe de información. En agosto (si no recuerdo mal) fue sustituido Carneado en la dirección, que asumió provisionalmente Orlando Fundora. Este me propuso ir a trabajar a Radio Habana Cuba como Jefe de redacción y comentarista. Acepté. En RHC fui Jefe de redacción, Jefe de información y Subdirector general, durante los últimos 14 años. En 1985 pasé a Trabajadores, hasta el año de 1990 cuando me jubilé.

 

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La Habana, Cuba. 2009.
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