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A inicios de 1959 yo era
ascensorista del Edificio del
Retiro Médico (así se llamaba
entonces), donde desde sus
inicios radican las oficinas
centrales de Prensa Latina (no
estoy seguro, pero me parece que
muy al inicio, cuando estaba
gestándose, la oficina de Masetti estaba en el edificio N
(Pabellón Cuba).
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Jorge Ricardo Masetti vivía en
el piso 18 ó 20. Todas las
mañanas lo bajaba. Por su
semblante, siempre me daba la
impresión de que había dormido
muy poco. Un día me preguntó
“che, ¿vos conoces alguien que
sepa de contabilidad?”. Le dije
que yo (estaba estudiando por
las noches, el 3er. año en la
Esc. Profesional de Comercio de
Marianao), me dijo que fuera por
la Agencia y que viera a
alguien. No tengo claro si
empecé a trabajar en Prensa
Latina antes que mi padre, o él
ya estaba allí. Era René Codina,
el primer Director del Centro de
Documentación que desde el
principio hizo un trabajo de
organización tremendo. Fue quien
primero empezó a sistematizar
todos los discursos de Fidel.
Recuerdo que iban a Prensa
Latina periodistas y
funcionarios del Comité Central
del PCC a consultar a mi padre y
al Centro de Documentación. Era
el único que, en esos momentos,
tenía en tarjetas referencias
temáticas de los discursos de
Fidel que actualizaba
constantemente. Al otro día de
pronunciar un discurso ya mi
padre tenía sus ideas
principales identificadas en
tarjetas por temas.
Empecé como Auxiliar de
Contabilidad, el Contador se
llamaba Guillermo J. Chris. Mi
trabajo principal era preparar
los cheques, pagar e ir a
cobrarles a clientes nacionales
de Prensa Latina. Recuerdo que
el periódico Hoy tenía la
factura más barata, $ 100.00; a
Unión Radio le cobrábamos más
alto, $ 400.00. La mayoría de
las veces tenía que ir dos o
tres veces. Ni los periódicos ni
las emisoras de radio tenían
dinero.
Antes de ser nombrado Presidente
del Banco Nacional de Cuba el 26
de noviembre de 1959, el Che iba
todos los meses a Prensa Latina.
Lo acompañaba un escolta con
tipo de indiecito, muy trigueño
y con melena, que después fue
Jefe de Personal del MININD
(Ministerio de Industrias),
cuando el Che era Ministro. A
inicios de los 60 salió
para Guatemala y cayó peleando
en la guerrilla. Era Julio
Cáceres, “El Patojo” al que el
Che le dedicó una de sus
crónicas, lo había conocido
durante su estancia en ese país
hasta que tuvo que salir para
México por el derrocamiento de
Jacobo Arbenz.
La amistad entre Masetti y el
Che venía desde su encuentro en
1957 en la Sierra cuando
entrevistó a Fidel y publicó el
libro Los que luchan y los
que lloran. El Fidel Castro que
yo conocí. Las visitas
mensuales del Che tenían otro
objetivo, llevar el dinero para
sufragar los gastos de la
Agencia. Después que se iba,
Masetti llamaba a Chris para
recoger la maleta con el dinero
(me parece que eran unos 100 mil
pesos), que depositábamos en la
cuenta que tenía Prensa Latina,
en el Banco Gelats que estaba en
Línea.
Recuerdo a Masetti como un
trabajador incansable, apenas
dormía. Por la naturaleza del
trabajo de una agencia de
noticias, se trabajaba seguido
las 24 horas. Daba la sensación
de que él tenía el mismo horario
y ritmo de trabajo que la
Agencia. La diferencia estaba en
que, los Secretarios de
Redacción, los periodistas y los
teletipistas (los tres perfiles
principales de la Agencia) lo
hacían en tres turnos. Trabajaba
con un entusiasmo, una pasión y
unas energías increíbles.
Recuerdo que la explosión de La
Coubre la vi desde las ventanas
de Prensa Latina. Por esos días
se constituyó la Milicia allí.
Nunca lo he escuchado pero creo
que fue uno de los primeros
centros donde se constituyó. Un
grupo fuimos a recibir
entrenamiento a la Escuela de
Milicias de Matanzas, nos
acompañó Masetti (hay una foto
con el grupo en su traje de
miliciano).
Los ayudantes administrativos de
Masetti eran: Concepción Dumois
Sotorrío, su secretaria que
después fue su esposa y Vicente
Mata Trigo, el mecanógrafo más
estelar que he conocido. También
había un Presidente de Prensa
Latina (como “Sociedad Anónima”)
el arquitecto René Calvache, un
Secretario Administrativo, el
Dr. René Martínez Pedro, y
alguien que se llamaba Virgilio
que no tengo claro lo que hacía.
Llegaron periodistas de varios
países. De Argentina recuerdo a
Carlos Aguirre, que era
Secretario de Redacción, García
Lupo, Módica (de Fotografía).
Después llegó Rodolfo J. Walsh
que antes había sido
corresponsal en Buenos Aires, un
mexicano de apellido Rodríguez,
entre otros.
Como tenía que enviarles dinero
a las corresponsalías, recuerdo
los nombres de algunos: en
Colombia Plinio Apuleyo Mendoza
(creo que García Marquez también
fue corresponsal allá); en Chile
era una mujer: Lenka Franulic;
en Brasil Aroldo Wall, que
después vino para Cuba.
De los primeros Secretarios de
Redacción y periodistas recuerdo
a los cubanos: José Luis
Rodríguez (después fue embajador
en Checoslovaquia, ya
fallecido); Baldomero Álvarez
Ríos, Ángel Augier (el biógrafo
de Guillén, más reconocido),
Roberto Agudo, Juan Marrero,
José Bodes Gómez, Gabriel Molina
Franchosi. También a los
“deportistas” Ricardo Agacino de
Hita y Severo Nieto.
De los teletipistas: Rosendo
Ruiz Jr. (autor de algunos cha
cha, chas muy populares: "El
túnel", "El cochero"), José
Valladares (el cantante y autor
de “Yo quiero tener un millón de
amigos”).
Fue Jefe del archivo
fotográfico, Walter Jones, al
que muchos “vacilaban”, pues
tenía un aparato para oír y,
cuando lo molestaban mucho, lo
apagaba y les decía, “ahora
pueden decirme lo que quieran”.
Entre los colaboradores de
Prensa Latina a los que entregué
cheques recuerdo a García
Márquez, Alejo Carpentier,
Argeliers León…
Por Prensa Latina pasaron o
colaboraron, en sus años
iniciales, figuras muy
importantes del periodismo
cubano y latinoamericano así
como intelectuales de mucho
calibre que entregaban sus
colaboraciones sobre temas
culturales o internacionales.
Dejé de trabajar en Prensa
Latina en enero de 1961 cuando
me seleccionaron como Contador
de una empresa recientemente
nacionalizada. Me mantuve
informado de sus actividades por
mi padre que continuó trabajando
ahí hasta su jubilación.
*Premio Nacional de
Economía-2006. En la actualidad
se desempeña como Profesor
Titular de la Universidad de La
Habana. |