Año VIII
La Habana
13 al 19
de JUNIO
de 2009

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Prensa Latina

Desde el vientre de la América nuestra

Paquita Armas Fonseca • La Habana

 


En 1965 un excelente periodista argentino, Rodolfo J. Walsh, escribió en la revista Marcha sobre un colega y coterráneo suyo, Jorge Ricardo Masetti: “Su reportaje a Fidel en la Sierra, casi al mismo tiempo que Herbert Matthews, es la hazaña más importante
y más desconocida del periodismo argentino. Matthews tenía alrededor una aureola que venía de la Guerra Civil Española; llevaba consigo el prestigio imponente del New York Times. Masetti, no tenía nada, Masetti era un oscuro cronista de radio El Mundo cuando en 1958 se mete por la libre en el laberinto batistiano, llega a través de oscuros canales a ese pedacito de manigua en que 200 barbudos famélicos están cambiando la historia y descubre esa fantástica galería de héroes risueños y terrenos, Camilo, Barbarroja, el Che, Ramirito, que tanto lo impresionaron y a cuya imagen y semejanza quiso modelar, y modeló su vida. Masetti es otro hombre cuando de ese Olimpo candoroso y brutal baja a la perturbada sofisticación de La Habana, donde se entera que nadie ha recibido sus reportajes transmitidos por la emisora rebelde. Se interna nuevamente en la Sierra, repite todo el trabajo, y cuando sale por segunda vez ha visto la acción, ha empuñado el fusil y tiene el grado de teniente del ejército revolucionario. El libro que enseguida escribió, Los que luchan y los que lloran, es el testimonio apasionante de esa hazaña y de un momento crucial en la vida de los cubanos”.
 


“La segunda empresa de Masetti
agregaba Walsh es aun más importante. A comienzos de 1959, llamado por la Revolución triunfante, crea la primera agencia latinoamericana de noticias que consigue inquietar a los monopolios informativos. Masetti no sabía nada de agencias. Prensa Latina es una pura creación suya, hecha a golpes casi geniales de intuición. Recuerdo el asombro que sentí cuando en julio de ese año llegué a La Habana a incorporarme al equipo periodístico y vi los teletipos funcionando mientras en cada país de América surgía una sucursal. El crecimiento de PL es el más vertiginoso en la historia del periodismo. A 18 meses de su creación tenía filiales en cada capital americana, en Londres, en París, en Ginebra, en Praga; convenios firmados con Tass, CTK, Hsin Sua, las agencias egipcias e indonesa, le daban un ámbito mundial. Como negociador, Masetti mostraba una insuperable flexibilidad: conseguía que los norteamericanos le abrieran canales de teletipo (cuyo alquiler nunca llegó a pagar) con Buenos Aires, Santiago, Río, Caracas, Washington, Nueva York; que los rusos le prestaran equipos de detección y escucha; que los chinos le construyeran una planta transmisora; que L Express, de París y el New Statesman, de Londres cedieran todos sus derechos latinoamericanos por ínfimas sumas. Más de cien clientes en América Latina y muchos centenares en los países socialistas; un volumen noticioso comparable al de las agencias norteamericanas; colaboradores regulares de la talla de Sartre, Waldo Frank, Wright Mills; todo esto era realidad a mediados de 1960.”

Es justa la valoración de Walsh sobre Masetti y Prensa Latina. El nacimiento de la agencia lleva el sello de su padre, luego guerrillero en diferentes puntos y Comandante Segundo, en Saltas, Argentina, donde desapareció a los 34 años para que su corta vida fuera un mito más grande aún.

En ese tiempo fundacional Masetti señalaba: “El éxito de esta agencia ha servido para destruir algunos mitos, entre ellos, que es extremadamente costosa una agencia de noticias… Otro de los mitos: que nadie sería capaz de competir con las grandes agencias de Estados Unidos”.

A menos de un año de quedar constituida, Prensa Latina tenía 26 corresponsalías, de las que su gran mayoría estaban en América Latina, con corresponsales que trabajaban legalmente acreditados. Pero los enemigos del norte no lo podían permitir y, junto a los ataques contra Cuba y  la ruptura de relaciones con la isla antillana, hicieron que se cerraran las oficinas de la agencia, que disminuyeron a diez en 1961.

Tendrían que pasar varios lustros para que el continente despertara y entendiera que el enemigo no es Cuba. Si hoy Prensa Latina no tiene muchas más oficinas en todo el mundo es por razones económicas o porque en oportunidades no es imprescindible tener una oficina en cada ciudad.

¿Y qué ofrece esta agencia por encima de las otras? Seguridad. Todos los periodistas lo sabemos, mucho más los que hemos trabajado en redacciones internacionales. Cuando una está elaborando una nota de un hecho crucial allende los mares espera la confirmación de Prensa Latina. Muchas veces demora más que las otras agencias pero cuando el despacho dice, por ejemplo, que hubo un golpe de Estado o que alguien importante murió, una lo puede difundir. Por 50 años ha sido así. Y ese espíritu de difundir la verdad se lo impuso su fundador, aquel argentino joven y fumador que demostró que era posible parir una gran empresa periodística desde el vientre de la América nuestra.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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