Año VIII
La Habana

13 al 19
de JUNIO
de 2009

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Palabras de despedida al duelo de Teresita Junco

Maestra, pianista, Maestra

Roberto Valera  • La Habana
Fotos: Kike (La Jiribilla)

 

Maestra Teresita Junco. Maestra. Pianista Teresita, músico fino y sensible, artista exquisita. Laureada Teresita. Amiga querida.

Pudiera decir Dagmar Teresita Junco Reyna, Doctora en Ciencias del Arte. Pero la palabra grande y bella que la retrata y representa es Maestra, Maestra grande en el sentido de excelencia y de respeto que le damos los músicos a la palabra Maestro, y en el enorme sentido universal cargado de humanismo del formador de seres humanos. Maestra Teresita. Se ha ido y se nos queda para siempre clavada en el alma. Estará para siempre entre nosotros. No gozaremos más de su cubanísimo estilo de crear, de reír, de “plantar y de cantar las cuarenta”, de mirar, de soñar y vivir. Pero ha dejado huellas imborrables de su estancia en el mundo. Ha pasado el fuego de su lúcida antorcha de arte, expresado en el piano, a las almas y manos sensibles de sus muchos alumnos, de sus amados hijos talentosos, que nos traen sus triunfos, sus premios, sus aplausos. Amada y muy cubana Maestra Teresita que siguió en el piano el rumbo de excelencia que su padre, Juan Jorge, clarinetista egregio, le marcara.

Le recuerdo aún niña juguetona en las aulas del Conservatorio Municipal de La Habana cuando nadie podía imaginar lo mucho que esa niña, mulatita traviesa, daría al arte de su patria.

Mas iba paso a paso moldeando sutilezas, creciendo en experiencias, y siempre hubo maestros que confiaron en ella. Para formar un músico de su talla y talento hace falta que el tiempo y el trabajo de muchos profesores lo nutra y lo proteja.

Esher Ferrer guió su insipiencia en el teclado. Y se hizo directora de coros, y cantó, bajo la guía del maestro Manuel Ochoa. Fue alumna de los mejores profesores del conservatorio hoy llamado Amadeo Roldán; de Solfeo, de Armonía y Contrapunto, de Historia de la Música. Y hasta canto estudió con la soprano Zoila Gálvez. No tuvo nunca miedo de buscar la experiencia que pudiera enriquecerla dondequiera que pudiera estar, sin complejos ni prejuicios, y acompañó a instrumentistas y cantantes de todo tipo, y disfrutaba la música popular de Cuba y del mundo, y participó en agrupaciones de cámara, y tocó percusión por varios años en la Orquesta Sinfónica Nacional y pudo ver, de frente y trabajar con ellos, a grandes directores cubanos y extranjeros que nos visitaron.

Tersita Junco estudió posteriormente en el Instituto “Gnecin”, en Moscú. Participó en cursos de perfeccionamiento en Checoslovaquia  con el profesor Alexander Rauj y de Historia y Teoría del Arte Interpretativo en el Conservatorio “Chaikovsky”, en Moscú.

Tuvo una exitosa trayectoria artística y pedagógica en el ámbito nacional e internacional.

Su repertorio incluyó obras de diversas épocas y estilos. Estrenó obras en el Foro Internacional de Música Nueva efectuado en México y en el Festival de La Habana que organiza la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.

Unido a su desempeño como intérprete desarrolló una relevante labor pedagógica.

Fue fundadora y profesora titular en la especialidad de piano del Instituto Superior de Arte, además presidió la Comisión Nacional de Piano y fue miembro del Consejo Científico Metodológico.

Sus alumnos han resultado premiados en múltiples ocasiones en concursos nacionales e internacionales.

Frecuentemente participó como jurado en diversos eventos competitivos.

Impartió cursos de interpretación de música cubana e internacional en la Escuela  de Música de la UNAM, en México; en la Escuela de Bellas Artes y el Instituto de Cultura y Arte de Santo Domingo, así como en planteles de países como Venezuela, Chile, Estados Unidos, Gran Bretaña, Hungría, México, Polonia y Rusia.

Se destacó de forma sobresaliente en la Sala “Franz Liszt” de Budapest, Hungría; la Sala Carlos Chávez, de México y la Sala de Concierto de Karlovy Vary, en Checoslovaquia.

Por todo esto y mucho más que no relaciono aquí por no hacer demasiado extensas mis palabras, el Estado Cubano ha reconocido el valor extraordinario de Teresita Junco y le otorgó:

La Medalla “Alejo Carpentier”

La Distinción por la Cultura Cubana.

La Medalla por la Educación Cubana.

La Orden al Mérito Pedagógico

Laureada del Arte otorgada por el ISA.

La Distinción “Raúl Gómez García”

El Diploma “Amadeo Roldán” que otorga la UNEAC.

Sabíamos, por la gravedad de su padecimiento, que Teresita no podía vivir mucho tiempo más. Hace poco, un día en que a todos sonreía y bromeaba como siempre, un día en que nadie notaba nada distinto en ella, me dijo confidencialmente, que se sentía mal.

Y supe, Teresita

Que te ibas.

Que había hablado contigo por última vez.

Pero supe también que te ibas en grande,

Lograda y realizada,

Y que tú lo sabías.

Que no había sido en balde tu paso por la tierra.

Que regaste tus semillas de amor por este mundo.

Que la música sigue y seguirá como siempre.

Pero ahora,

Tu impulso va con ella.

Que si hablamos del Piano en nuestra Patria

hay que contar contigo,

Querida Teresita.

Maestra.

15 de junio de 2009 

 

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La Habana, Cuba. 2009.
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