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Maestra Teresita Junco.
Maestra. Pianista
Teresita, músico fino y
sensible, artista
exquisita. Laureada
Teresita. Amiga querida.
Pudiera decir Dagmar
Teresita Junco Reyna,
Doctora en Ciencias del
Arte. Pero la palabra
grande y bella que la
retrata y representa es
Maestra, Maestra grande
en el sentido de
excelencia y de respeto
que le damos los músicos
a la palabra Maestro, y
en el enorme sentido
universal cargado de
humanismo del formador
de seres humanos.
Maestra Teresita. Se ha
ido y se nos queda para
siempre clavada en el
alma. Estará para
siempre entre nosotros.
No gozaremos más de su
cubanísimo estilo de
crear, de reír, de
“plantar y de cantar las
cuarenta”, de mirar, de
soñar y vivir. Pero ha
dejado huellas
imborrables de su
estancia en el mundo. Ha
pasado el fuego de su
lúcida antorcha de arte,
expresado en el piano, a
las almas y manos
sensibles de sus muchos
alumnos, de sus amados
hijos talentosos, que
nos traen sus triunfos,
sus premios, sus
aplausos. Amada y muy
cubana Maestra Teresita
que siguió en el piano
el rumbo de excelencia
que su padre, Juan
Jorge, clarinetista
egregio, le marcara.
Le recuerdo aún niña
juguetona en las aulas
del Conservatorio
Municipal de La Habana
cuando nadie podía
imaginar lo mucho que
esa niña, mulatita
traviesa, daría al arte
de su patria.
Mas iba paso a paso
moldeando sutilezas,
creciendo en
experiencias, y siempre
hubo maestros que
confiaron en ella. Para
formar un músico de su
talla y talento hace
falta que el tiempo y el
trabajo de muchos
profesores lo nutra y lo
proteja.
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Esher Ferrer guió su
insipiencia en el
teclado. Y se hizo
directora de coros, y
cantó, bajo la guía del
maestro Manuel Ochoa.
Fue alumna de los
mejores profesores del
conservatorio hoy
llamado Amadeo Roldán;
de Solfeo, de Armonía y
Contrapunto, de Historia
de la Música. Y hasta
canto estudió con la
soprano Zoila Gálvez. No
tuvo nunca miedo de
buscar la experiencia
que pudiera enriquecerla
dondequiera que pudiera
estar, sin complejos ni
prejuicios, y acompañó a
instrumentistas y
cantantes de todo tipo,
y disfrutaba la música
popular de Cuba y del
mundo, y participó en
agrupaciones de cámara,
y tocó percusión por
varios años en la
Orquesta Sinfónica
Nacional y pudo ver, de
frente y trabajar con
ellos, a grandes
directores cubanos y
extranjeros que nos
visitaron.
Tersita Junco estudió
posteriormente en el
Instituto “Gnecin”, en
Moscú. Participó en
cursos de
perfeccionamiento en
Checoslovaquia con el
profesor Alexander Rauj
y de Historia y Teoría
del Arte Interpretativo
en el Conservatorio “Chaikovsky”,
en Moscú.
Tuvo una exitosa
trayectoria artística y
pedagógica en el ámbito
nacional e
internacional.
Su repertorio incluyó
obras de diversas épocas
y estilos. Estrenó obras
en el Foro Internacional
de Música Nueva
efectuado en México y en
el Festival de La Habana
que organiza la Unión
Nacional de Escritores y
Artistas de Cuba.
Unido a su desempeño
como intérprete
desarrolló una relevante
labor pedagógica.
Fue fundadora y
profesora titular en la
especialidad de piano
del Instituto Superior
de Arte, además presidió
la Comisión Nacional de
Piano y fue miembro del
Consejo Científico
Metodológico.
Sus alumnos han
resultado premiados en
múltiples ocasiones en
concursos nacionales e
internacionales.
Frecuentemente participó
como jurado en diversos
eventos competitivos.
Impartió cursos de
interpretación de música
cubana e internacional
en la Escuela de Música
de la UNAM, en México;
en la Escuela de Bellas
Artes y el Instituto de
Cultura y Arte de Santo
Domingo, así como en
planteles de países como
Venezuela, Chile,
Estados Unidos, Gran
Bretaña, Hungría,
México, Polonia y Rusia.
Se destacó de forma
sobresaliente en la Sala
“Franz Liszt” de
Budapest, Hungría; la
Sala Carlos Chávez, de
México y la Sala de
Concierto de Karlovy
Vary, en Checoslovaquia.
Por todo esto y mucho
más que no relaciono
aquí por no hacer
demasiado extensas mis
palabras, el Estado
Cubano ha reconocido el
valor extraordinario de
Teresita Junco y le
otorgó:
La Medalla “Alejo
Carpentier”
La Distinción por la
Cultura Cubana.
La Medalla por la
Educación Cubana.
La Orden al Mérito
Pedagógico
Laureada del Arte
otorgada por el ISA.
La Distinción “Raúl
Gómez García”
El Diploma “Amadeo
Roldán” que otorga la
UNEAC.
Sabíamos, por la
gravedad de su
padecimiento, que
Teresita no podía vivir
mucho tiempo más. Hace
poco, un día en que a
todos sonreía y bromeaba
como siempre, un día en
que nadie notaba nada
distinto en ella, me
dijo confidencialmente,
que se sentía mal.
Y supe, Teresita
Que te ibas.
Que había hablado
contigo por última vez.
Pero supe también que te
ibas en grande,
Lograda y realizada,
Y que tú lo sabías.
Que no había sido en
balde tu paso por la
tierra.
Que regaste tus semillas
de amor por este mundo.
Que la música sigue y
seguirá como siempre.
Pero ahora,
Tu impulso va con ella.
Que si hablamos del
Piano en nuestra Patria
hay que contar contigo,
Querida Teresita.
Maestra.
15 de junio de 2009 |