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2009

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¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 
Yamira Díaz en el Centro Pablo
Antes de la noche
Joaquín Borges-Triana • La Habana
Fotos: Alain Gutiérrez

 


Quienes amamos profundamente el arte trovadoresco, nunca tendremos cómo agradecer el trabajo que en defensa de la manifestación ha desarrollado desde hace años el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. Hubiera bastado para ser deudores de su quehacer el hecho de servir de sede desde 1998 al ya imprescindible espacio de A guitarra limpia, al que un tiempo después se añadió el de "Puntal alto". Pero no conformes con eso y a sabiendas de lo imprescindible que resulta preservar la memoria de lo que hoy acontece entre nosotros, Víctor Casaus y su tropa hicieron todo lo posible por editar, primero en casetes y más recientemente en discos compactos, los conciertos celebrados en su institución.

Gracias a tal meritoria labor, hoy podemos darnos el gusto de disfrutar de un álbum como el que tiene por protagonista a la pinareña Yamira Díaz, una figura que si bien debuta en las lides musicales en la segunda mitad de los 80, su despegue en el universo de los trovadictos se produce al calor del proyecto "Te doy otra canción", por lo que se le puede considerar como parte de la promoción de cantautores a la que pertenecen nombres como los de Boris Larramendi, Vanito Caballero, José Luis Medina, Alejandro Gutiérrez, Pepe del Valle, José Nicolás, Raúl Ciro, Carlos Santos, Tania Moreno, Alejandro Frómeta, José Luis Estrada.

Este CD, titulado Antes de la noche, resulta una oportunidad para disfrutar de una de las voces femeninas más interesantes en el actual panorama de la Canción Cubana Contemporánea. En el álbum, contentivo del recital que ofreciera en el patio del Centro Pablo, Yamira realiza un repaso por la obra que ha escrito desde cuando se iniciase en las lides trovadoresca. Tal recuento permite comprobar el hecho de que ella, como compositora, es dueña de un sello muy personal, caracterizado por la búsqueda en la amplísima gama de géneros y estilos que hay en la música cubana.

Para placer de quienes hace ya casi 20 años seguimos el quehacer de esta encantadora mujer, resultó una decisión muy afortunada de su parte incluir en el fonograma una antigua composición suya como "Selliet", un tema de finales de los 80 e inspirado en un personaje de la ciudad de Pinar del Río. Justo el cantar a su entorno y a lo que en este se mueve, ha sido uno de los rasgos que ha signado la cancionística de Yamira Díaz, y que se comprueba en el álbum a través de cortes como "Mi pueblo y yo", "La comedia silente" y "Dos bajo el farol".

Otro rasgo distintivo del CD Antes de la noche es que el mismo nos muestra la vertiente más lírica e intimista del trabajo de esta cantautora, repertorio válido para resaltar sus potencialidades como una notable intérprete, poseedora de un amplísimo registro, que en su condición de vocalista solo tiene que cuidar una leve tendencia a cromar en la afinación por momentos y que sé es algo que puede dominar a su antojo, si se lo propone. También llama la atención entre las 17 canciones agrupadas en el disco, lo que viene haciendo con las nanas, un género escasamente trabajado entre nosotros en el presente. Son nanas un poco atípicas, como lo demuestran las tituladas "Nana mariachi" y "Nana del bufón", esta última una brillante incursión por los terrenos de la música celta. Ello se corresponde con las características de la trovadora, que gusta de no enclaustrarse dentro de un género específico sino que abarca la mayor diversidad de estos posibles. Por eso, se mueve entre expresiones de pura autoctonía como el sucu sucu, el guaguancó, la guajira, pero también algo de rock, el blues y la balada.

Un aspecto que hay que resaltar es el de la dramaturgia con la que se
ordenan los cortes de la grabación, la cual hace que no se pierda en ningún momento el interés por el fonograma y en el que brillan de forma especial las piezas "Guajira con intención", "Tú no sabes querer" y "Peregrinas", en las que las raíces de la tradición se mantienen presentes, pero unidas a detalles armónicos y de la línea melódica que llevan a percatarnos de que estamos ante composiciones facturadas en plena sintonía con el espíritu de la contemporaneidad. De ese modo, se corrobora una vez más el acierto de lo afirmado por Jesús Martín Barbero en su artículo "Globalización comunicacional y descentramiento cultural", publicado en 1997 en el número 50 de la revista Diálogos de la Comunicación y donde el investigador desarrolla la idea de que el espacio del patrimonio museificado no es el mismo del de la memoria híbrida.

Igualmente, hay que destacar la participación de los músicos acompañantes de Yamira, que a lo largo del álbum van entrando y saliendo acorde con los requerimientos de cada pieza. Son ellos la flautista y corista Betty Ordaz, Michel Ledesma en el tres y coros, Silvino Corveas en la guitarra, los percusionistas Boris Miguel y Wilbert García, así como el guitarrista invitado Eduardo "Pacho" Morera. De dichos instrumentistas, sobresale en particular Betty Ordaz, que posee un sonido muy limpio al interpretar la flauta.

Con una propuesta que es reflejo de la madurez que Yamira Díaz ha alcanzado como trovadora, Antes de la noche es un trabajo discográfico de esos que uno tiene que coleccionar en casa y que, además, por la calidad de su propuesta, deviene una crítica al accionar de las disqueras cubanas, que hasta ahora no se habían interesado por dejar plasmado en un fonograma (es sabido que en meses recientes se ha estado preparando una producción en los Estudios Abdala, pero que ha corrido con toda suerte de infortunios para su conclusión) el quehacer que ella viene desarrollando a contracorriente de modas y de enfoques puramente comerciales, que nada tienen que ver con lo que es una obra artística. Por ahora y mientras las cosas no cambien, algo bastante improbable si nos guiamos por los vientos que soplan en la industria discográfica, al menos desde el ámbito de las producciones independientes o en pequeños sellos no oficiales como el del Centro Pablo, podemos encontrarnos con el quehacer de creadores como esta pinareña y así, deleitarnos con un canto que solo aspira a contribuir a mejorarnos en nuestra condición humana. Al menos para mí, ya eso es más que suficiente.

 
 
 

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La Habana, Cuba. 2009.
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