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Quienes amamos profundamente el arte
trovadoresco, nunca tendremos cómo
agradecer el trabajo que en defensa de
la manifestación ha desarrollado desde
hace años el Centro Cultural Pablo de la
Torriente Brau. Hubiera bastado para ser
deudores de su quehacer el hecho de
servir de sede desde 1998 al ya
imprescindible espacio de A guitarra
limpia, al que un tiempo después se
añadió el de "Puntal alto". Pero no
conformes con eso y a sabiendas de lo
imprescindible que resulta preservar la
memoria de lo que hoy acontece entre
nosotros, Víctor Casaus y su tropa
hicieron todo lo posible por editar,
primero en casetes y más recientemente
en discos compactos, los conciertos
celebrados en su institución.
Gracias a tal meritoria labor, hoy
podemos darnos el gusto de disfrutar de
un álbum como el que tiene por
protagonista a la pinareña Yamira Díaz,
una figura que si bien debuta en las
lides musicales en la segunda mitad de
los 80, su despegue en el universo de
los trovadictos se produce al calor del
proyecto "Te doy otra canción", por lo
que se le puede considerar como parte de
la promoción de cantautores a la que
pertenecen nombres como los de Boris
Larramendi, Vanito Caballero, José Luis
Medina, Alejandro Gutiérrez, Pepe del
Valle, José Nicolás, Raúl Ciro, Carlos
Santos, Tania Moreno, Alejandro Frómeta,
José Luis Estrada.
Este CD, titulado Antes de la noche,
resulta una oportunidad para disfrutar
de una de las voces femeninas más
interesantes en el actual panorama de la
Canción Cubana Contemporánea. En el
álbum, contentivo del recital que
ofreciera en el patio del Centro Pablo,
Yamira realiza un repaso por la obra que
ha escrito desde cuando se iniciase en
las lides trovadoresca. Tal recuento
permite comprobar el hecho de que ella,
como compositora, es dueña de un sello
muy personal, caracterizado por la
búsqueda en la amplísima gama de géneros
y estilos que hay en la música cubana.
Para placer de quienes hace ya casi 20
años seguimos el quehacer de esta
encantadora mujer, resultó una decisión
muy afortunada de su parte incluir en el
fonograma una antigua composición suya
como "Selliet", un tema de finales de
los 80 e inspirado en un personaje de la
ciudad de Pinar del Río. Justo el cantar
a su entorno y a lo que en este se
mueve, ha sido uno de los rasgos que ha
signado la cancionística de Yamira Díaz,
y que se comprueba en el álbum a través
de cortes como "Mi pueblo y yo", "La
comedia silente" y "Dos bajo el farol".
Otro rasgo distintivo del CD Antes de
la noche es que el mismo nos muestra
la vertiente más lírica e intimista del
trabajo de esta cantautora, repertorio
válido para resaltar sus potencialidades
como una notable intérprete, poseedora
de un amplísimo registro, que en su
condición de vocalista solo tiene que
cuidar una leve tendencia a cromar en la
afinación por momentos y que sé es algo
que puede dominar a su antojo, si se lo
propone. También llama la atención entre
las 17 canciones agrupadas en el disco,
lo que viene haciendo con las nanas, un
género escasamente trabajado entre
nosotros en el presente. Son nanas un
poco atípicas, como lo demuestran las
tituladas "Nana mariachi" y "Nana del
bufón", esta última una brillante
incursión por los terrenos de la música
celta. Ello se corresponde con las
características de la trovadora, que
gusta de no enclaustrarse dentro de un
género específico sino que abarca la
mayor diversidad de estos posibles. Por
eso, se mueve entre expresiones de pura
autoctonía como el sucu sucu, el
guaguancó, la guajira, pero también algo
de rock, el blues y la balada.
Un aspecto que hay que resaltar es el de
la dramaturgia con la que se
ordenan los cortes de la grabación, la
cual hace que no se pierda en ningún
momento el interés por el fonograma y en
el que brillan de forma especial las
piezas "Guajira con intención", "Tú no
sabes querer" y "Peregrinas", en las que
las raíces de la tradición se mantienen
presentes, pero unidas a detalles
armónicos y de la línea melódica que
llevan a percatarnos de que estamos ante
composiciones facturadas en plena
sintonía con el espíritu de la
contemporaneidad. De ese modo, se
corrobora una vez más el acierto de lo
afirmado por Jesús Martín Barbero en su
artículo "Globalización comunicacional y
descentramiento cultural", publicado en
1997 en el número 50 de la revista
Diálogos de la Comunicación y donde
el investigador desarrolla la idea de
que el espacio del patrimonio
museificado no es el mismo del de la
memoria híbrida.
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Igualmente, hay que destacar la
participación de los músicos
acompañantes de Yamira, que a lo largo
del álbum van entrando y saliendo acorde
con los requerimientos de cada pieza.
Son ellos la flautista y corista Betty
Ordaz, Michel Ledesma en el tres y
coros, Silvino Corveas en la guitarra,
los percusionistas Boris Miguel y
Wilbert García, así como el guitarrista
invitado Eduardo "Pacho" Morera. De
dichos instrumentistas, sobresale en
particular Betty Ordaz, que posee un
sonido muy limpio al interpretar la
flauta.
Con una propuesta que es reflejo de la
madurez que Yamira Díaz ha alcanzado
como trovadora, Antes de la noche
es un trabajo discográfico de esos que
uno tiene que coleccionar en casa y que,
además, por la calidad de su propuesta,
deviene una crítica al accionar de las
disqueras cubanas, que hasta ahora no se
habían interesado por dejar plasmado en
un fonograma (es sabido que en meses
recientes se ha estado preparando una
producción en los Estudios Abdala, pero
que ha corrido con toda suerte de
infortunios para su conclusión) el
quehacer que ella viene desarrollando a
contracorriente de modas y de enfoques
puramente comerciales, que nada tienen
que ver con lo que es una obra
artística. Por ahora y mientras las
cosas no cambien, algo bastante
improbable si nos guiamos por los
vientos que soplan en la industria
discográfica, al menos desde el ámbito
de las producciones independientes o en
pequeños sellos no oficiales como el del
Centro Pablo, podemos encontrarnos con
el quehacer de creadores como esta
pinareña y así, deleitarnos con un canto
que solo aspira a contribuir a
mejorarnos en nuestra condición humana.
Al menos para mí, ya eso es más que
suficiente. |