Año VIII
La Habana
2008

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 CRÓNICAS DE LA REVOLUCIÓN  (3 Parte)
CAMILO Y CHE (XXVI)
William Gálvez • La Habana
 

Como era obligado, se enviaron exploradores por la ruta a seguir y gracias a ello supieron de la existencia de camiones con militares, en dirección a Santa Cruz. Aunque la cifra de 500, Che la consideró exagerada, lo cierto es que hubo movimiento de castrenses. Prueba de ellos, son algunos de los radiogramas oficiales existentes con fechas, septiembre 11 y 13:
 

“Tte. Cor Suárez Suquet

Camagüey.

Ref su rad 1500 hrs hoy PTO. Tomadas medidas emboscadas frente y retaguardia PTO.

            Piñero Curnw

           Cmdte. Aux Jopnes.

Cmdte. Domingo Piñero

Finca “La Federal”

Mucha vigilancia emboscadas frente y retaguardia. PTO.

             Suárez Suquet

             Tte. Cor. JZOpnes.      

Cmdte. Piñero C.

LA FEDERAL.
 

O J Rgto. al Cmdte. Piñero Jefes de las fuerzas Se encuentran el La Federal, reintegre 25 hombres de los nuestros a este puesto inmediatamente PTO Inf esta vía cumplimiento. PTO.

             Nápoles Rodríguez

              Capt. Aydte.”


Nuevas solicitudes de ingreso; la primera no fue aceptada por falta de armas. Sin embargo, tres jóvenes que llegaron al campamento en una camioneta, procedentes de Las Tunas y un mecánico del central Macareño, aunque sin armas fueron ingresados. De los primeros, dos eran conocidos por el invasor Alberto Castellanos, y el cuarto por la necesidad de contar con sus servicios, ya que un yipi presentaba problemas en el motor. Con ellos ya sumaban 148. Contando con los dos fusiles de los combatientes caídos en combate, más el de Enriquito y los ocho ocupados en el batey de Tana, los recién llegados podían ser armados. Sin embargo, entre diez y quince columnistas no portaban armas de ningún tipo y otros tenían armas cortas, por ser ayudantes y cargadores de proyectiles y otros equipos.
 

La tarde iba quedando atrás y el guía no aparecía. A pesar de su pausado modo de enfrentar los problemas, el argentino se notaba inquieto, pues era imprescindible salir de aquel lugar. En lo anotado en su Diario ese día, Guevara da a entender que salieron sin práctico. Aunque Joel refiere que el doctor Bris y Belisario Eliécer Díaz, Mimia, miembros del Movimiento, se presentaron ante el comandante Guevara. El médico le dijo que Mimia iba a guiarlos. Mientras se realizaban todos los preparativos para la marcha, el jefe invasor redactó el tercer informe para Fidel.
 

El entonces Teniente Miguel Álvarez, jefe del personal de la Comandancia, asegura que vio a Che escribiendo a máquina, encima de un escritorio en la casa de madera:
 

   “Llanos de Camagüey, setiembre 13/58-9.50 p.m.

Fidel:

Después de algunas accidentadas jornadas te escribo todavía en Camagüey, a punto de cruzar la parte más peligrosa o una de las dos peligrosas del recorrido. Camilo ya cruzó anteanoche con bastantes dificultades técnicas, pero sin problemas militares. Desde el último informe que pasaron algunas cosas desagradables, pues debido al fallo de los prácticos caímos en una emboscada en la finca de Remigio Fernández, en La Federal, muriendo Marcos Borrero el que fuera capitán; redujimos a los guardias eran 8, haciéndoles 3 muertos y 4 prisioneros que conservamos con nosotros hasta encontrar la oportunidad de soltarlos; uno escapó y dio el pitazo. Llegaron unos 60 guardias y, por consejo de Camilo, que estaba cerca, nos retiramos sin combatir casi, pero perdimos otro hombre, Dalcio Gutiérrez, de la Sierra. Herman fue herido en una pierna levemente y Enriquito Acevedo de cierta gravedad en ambos brazos. Se distinguieron el mismo Acevedo, el capitán Ángel Frías (1) y el teniente Roberto Rodríguez (Vaquerito). Posteriormente, trataron nuevamente de avanzar y sorprendimos un camión, pero con solo 4 hombres nuestros en la emboscada, haciéndole 2 bajas por lo menos. Nos retiramos a La Federal y rápidamente nos fuimos, sacando a Enrique para su curación, al día siguiente ametrallaron los B26. Camilo pudo seguir más aprisa y nosotros estamos esperando el resultado de unos camiones que mandé coger.
 

Por aquí están pasando cosas muy raras que indican la conveniencia inmediata de que venga un jefe de experiencia y “bicho” (2) a estos contornos. No debe de ninguna manera tener más de 30 hombres armados pero puede colectar aquí lo que le parezca en todo sentido. Conviene trabajar la zona de las Maboas donde hay buen clima debido a los despojos del central Francisco (3). Hay monte firme hasta Santa Cruz, desde Santa Beatriz, bueno para ese número de hombres. Deben atender lo que hace la dirección en Camagüey pues están haciendo promesas de incorporación (4) a todo el mundo y nos vemos asaltados por cuadrillas de desarmados pidiendo ingreso. Averigüé el asunto del loco y efectivamente, el hombre tenía una psicosis de guerra terrible.
 

Hay muchos problemas más que quisiera plantearte pero el tiempo no me alcanza pues debo salir ya (en cam)iones. Dicen que hay mucho guardia en el camino pero cuando este informe llegue sabrás por otros rumbos. Saludos a todos.

            Che”
 

1- Ángel Frías murió en un accidente después de 1959.

2-                Expresión popular de persona viva, hábil.

3-                Valoración que hace por su conversación con los campesinos del batey de la arrocera Bartérs.

4-                Se refiere a las peticiones recibidas hasta la fecha.
 

De caballería, la “Ciro Redondo” pasó a motorizada, ya que contaba con 2 yipis, 1 camioneta y 4 camiones. Una vez que dio las últimas instrucciones al personal, en cuanto a estar listos para cualquier contingencia y mantener los carros a la distancia de 50 a 100 metros de uno a otro, el comandante se despidió de aquellos solidarios pobladores de San Miguel del Junco y ordenó partir. Eran la 23.00 horas del sábado 13 de septiembre. Mimía los guiará.

 

Como de costumbre, la Antonio Maceo descansó poco en la mañana del 13 de septiembre. Acampados en un bosque amplio, cerca de la línea férrea de Santa Cruz a Camagüey, por la que transitaban carros con frecuencia, el jefe invasor ordenó recoger y estar preparados para rechazar cualquier ataque o abandonar el sitio. Se dispuso a hacer la comida en casa de Eugenio Casellas, hermano de Ignacio.
 

Mientras esperaban, llegó una noticia acerca de que por el camino que había dejado la columna venían los guardias, pero habían quedado un tanto paralizados pues sus vehículos estaban atascados. Camilo aplicó la medida de no dejar salir a nadie y detuvo a los que entraran el batey cercano al campamento.
 

También se supo que los casquitos se dirigían hacia Cuatro Compañeros, pero que estaban bastante retirados y confrontaban dificultades para poder avanzar rápidamente debido a las pésimas condiciones del camino. Como la columna estaba ubicada en un buen monte y el comandante sabía que, al llegar la noche, los guardias no atacaban. Se comió con calma y reiniciaron la marcha después de las 18:30 horas.
 

CONTINUARÁ
 

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La Habana, Cuba. 2008.
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