Como era obligado, se enviaron
exploradores por la ruta a seguir y
gracias a ello supieron de la
existencia de camiones con
militares, en dirección a Santa
Cruz. Aunque la cifra de 500, Che la
consideró exagerada, lo cierto es
que hubo movimiento de castrenses.
Prueba de ellos, son algunos de los
radiogramas oficiales existentes con
fechas, septiembre 11 y 13:
“Tte. Cor Suárez Suquet
Camagüey.
Ref su rad 1500 hrs hoy PTO. Tomadas
medidas emboscadas frente y
retaguardia PTO.
Piñero Curnw
Cmdte. Aux Jopnes.
Cmdte. Domingo Piñero
Finca “La Federal”
Mucha vigilancia emboscadas frente y
retaguardia. PTO.
Suárez Suquet
Tte. Cor. JZOpnes.
Cmdte. Piñero C.
LA FEDERAL.
O J Rgto. al Cmdte. Piñero Jefes de
las fuerzas Se encuentran el La
Federal, reintegre 25 hombres de los
nuestros a este puesto
inmediatamente PTO Inf esta vía
cumplimiento. PTO.
Nápoles Rodríguez
Capt. Aydte.”
Nuevas solicitudes de ingreso; la
primera no fue aceptada por falta de
armas. Sin embargo, tres jóvenes que
llegaron al campamento en una
camioneta, procedentes de Las Tunas
y un mecánico del central Macareño,
aunque sin armas fueron ingresados.
De los primeros, dos eran conocidos
por el invasor Alberto Castellanos,
y el cuarto por la necesidad de
contar con sus servicios, ya que un
yipi presentaba problemas en el
motor. Con ellos ya sumaban 148.
Contando con los dos fusiles de los
combatientes caídos en combate, más
el de Enriquito y los ocho ocupados
en el batey de Tana, los recién
llegados podían ser armados. Sin
embargo, entre diez y quince
columnistas no portaban armas de
ningún tipo y otros tenían armas
cortas, por ser ayudantes y
cargadores de proyectiles y otros
equipos.
La tarde iba quedando atrás y el
guía no aparecía. A pesar de su
pausado modo de enfrentar los
problemas, el argentino se notaba
inquieto, pues era imprescindible
salir de aquel lugar. En lo anotado
en su Diario ese día, Guevara da a
entender que salieron sin práctico.
Aunque Joel refiere que el doctor
Bris y Belisario Eliécer Díaz, Mimia,
miembros del Movimiento, se
presentaron ante el comandante
Guevara. El médico le dijo que Mimia
iba a guiarlos. Mientras se
realizaban todos los preparativos
para la marcha, el jefe invasor
redactó el tercer informe para
Fidel.
El entonces Teniente Miguel Álvarez,
jefe del personal de la Comandancia,
asegura que vio a Che escribiendo a
máquina, encima de un escritorio en
la casa de madera:
“Llanos de Camagüey, setiembre
13/58-9.50 p.m.
Fidel:
Después de algunas accidentadas
jornadas te escribo todavía en
Camagüey, a punto de cruzar la parte
más peligrosa o una de las dos
peligrosas del recorrido. Camilo ya
cruzó anteanoche con bastantes
dificultades técnicas, pero sin
problemas militares. Desde el último
informe que pasaron algunas cosas
desagradables, pues debido al fallo
de los prácticos caímos en una
emboscada en la finca de Remigio
Fernández, en La Federal, muriendo
Marcos Borrero el que fuera capitán;
redujimos a los guardias eran 8,
haciéndoles 3 muertos y 4
prisioneros que conservamos con
nosotros hasta encontrar la
oportunidad de soltarlos; uno escapó
y dio el pitazo. Llegaron unos 60
guardias y, por consejo de Camilo,
que estaba cerca, nos retiramos sin
combatir casi, pero perdimos otro
hombre, Dalcio Gutiérrez, de la
Sierra. Herman fue herido en una
pierna levemente y Enriquito Acevedo
de cierta gravedad en ambos brazos.
Se distinguieron el mismo Acevedo,
el capitán Ángel Frías (1) y el
teniente Roberto Rodríguez
(Vaquerito). Posteriormente,
trataron nuevamente de avanzar y
sorprendimos un camión, pero con
solo 4 hombres nuestros en la
emboscada, haciéndole 2 bajas por lo
menos. Nos retiramos a La Federal y
rápidamente nos fuimos, sacando a
Enrique para su curación, al día
siguiente ametrallaron los B26.
Camilo pudo seguir más aprisa y
nosotros estamos esperando el
resultado de unos camiones que mandé
coger.
Por aquí están pasando cosas muy
raras que indican la conveniencia
inmediata de que venga un jefe de
experiencia y “bicho” (2) a estos
contornos. No debe de ninguna manera
tener más de 30 hombres armados pero
puede colectar aquí lo que le
parezca en todo sentido. Conviene
trabajar la zona de las Maboas donde
hay buen clima debido a los despojos
del central Francisco (3). Hay monte
firme hasta Santa Cruz, desde Santa
Beatriz, bueno para ese número de
hombres. Deben atender lo que hace
la dirección en Camagüey pues están
haciendo promesas de incorporación
(4) a todo el mundo y nos vemos
asaltados por cuadrillas de
desarmados pidiendo ingreso.
Averigüé el asunto del loco y
efectivamente, el hombre tenía una
psicosis de guerra terrible.
Hay muchos problemas más que
quisiera plantearte pero el tiempo
no me alcanza pues debo salir ya (en
cam)iones. Dicen que hay mucho
guardia en el camino pero cuando
este informe llegue sabrás por otros
rumbos. Saludos a todos.
Che”
1- Ángel Frías murió en un accidente
después de 1959.
2-
Expresión popular de persona
viva, hábil.
3-
Valoración que hace por su
conversación con los campesinos del
batey de la arrocera Bartérs.
4-
Se refiere a las peticiones
recibidas hasta la fecha.
De caballería, la “Ciro Redondo”
pasó a motorizada, ya que contaba
con 2 yipis, 1 camioneta y 4
camiones. Una vez que dio las
últimas instrucciones al personal,
en cuanto a estar listos para
cualquier contingencia y mantener
los carros a la distancia de 50 a
100 metros de uno a otro, el
comandante se despidió de aquellos
solidarios pobladores de San Miguel
del Junco y ordenó partir. Eran la
23.00 horas del sábado 13 de
septiembre. Mimía los guiará.
Como de costumbre, la Antonio Maceo
descansó poco en la mañana del 13
de septiembre. Acampados en un
bosque amplio, cerca de la línea
férrea de Santa Cruz a Camagüey, por
la que transitaban carros con
frecuencia, el jefe invasor ordenó
recoger y estar preparados para
rechazar cualquier ataque o
abandonar el sitio. Se dispuso a
hacer la comida en casa de Eugenio
Casellas, hermano de Ignacio.
Mientras esperaban, llegó una
noticia acerca de que por el camino
que había dejado la columna venían
los guardias, pero habían quedado un
tanto paralizados pues sus vehículos
estaban atascados. Camilo aplicó la
medida de no dejar salir a nadie y
detuvo a los que entraran el batey
cercano al campamento.
También se supo que los casquitos se
dirigían hacia Cuatro Compañeros,
pero que estaban bastante retirados
y confrontaban dificultades para
poder avanzar rápidamente debido a
las pésimas condiciones del camino.
Como la columna estaba ubicada en un
buen monte y el comandante sabía
que, al llegar la noche, los
guardias no atacaban. Se comió con
calma y reiniciaron la marcha
después de las 18:30 horas.