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Hace unas horas veía por
Telesur declaraciones de
César Romero, presidente
del canal 8 de Honduras.
Decía muy preocupado que
desde horas de la
madrugada, cuando
irrumpieron en el
palacio de gobierno en
Tegucigalpa, las fuerzas
golpistas tomaron el
control del canal y
sacaron la señal del
aire.
Adentrándose el día,
algunas zonas de
Honduras no sólo se
encontraban sin luz y
sin acceso telefónico,
sino también sin ninguna
señal de radio y
televisión. Solamente la
emisora Radio Globo
estuvo transmitiendo de
manera clandestina por
internet lo que estaba
pasando en el país,
hasta que fue sacada del
aire al final de la
tarde. Esto dio espacios
a los conocidos chat-rooms
como fundadores de
matrices de opinión en
la población. Así, en la
tarde mostraban mensajes
como: “ya Chávez está
preparando escuadrones
para venir a Honduras”
Por cierto, esta matriz
tiene ahora su
confirmación, pues hace
unos minutos escucho por
Sula Visión – única
señal al aire – al
presidente de facto
Roberto Micheletti con
unos gorilas del
parlamento a su lado,
diciendo que
efectivamente tiene
información de que
Chávez está preparando
unas cuadrillas para
invadir Honduras. De
igual modo, afirmaba con
su más vulgar cara dura,
que Honduras es un país
sin petróleo, un país
pobre, y que se acabaron
los gobiernos que le
cerraban las puertas a
los Estados Unidos.
Cualquier parecido con
la realidad es pura
coincidencia.
¿Y los Estados Unidos?
Hasta ahora, no ha
habido una declaración
del presidente Barack
Obama, sabiendo que la
OEA, la ALBA, la UE y la
comunidad internacional
en general, han
repudiado
categóricamente el golpe
de Estado ocurrido en
Honduras.
Este silencio cómplice
no nos sorprende, no
podemos olvidar la
importancia que
representa para los EEUU
la consumación del
Plan Puebla-Panamá
como corredor comercial
– político, militar,
subversivo,
contrabandístico – desde
el Norte hacia el Sur.
Este proyecto no deja de
ser imperativo para los
Estados Unidos desde
hace décadas, de ahí la
relevancia de figuras
como el ex embajador en
Honduras John
Negroponte, uno de los
Halcones que ha
llevado a cabo misiones
subversivas y
anticomunistas en la
región.
En este sentido, la
pérdida de el Salvador
como aliado por la
llegada de Mauricio
Funes después de años de
hegemonía del partido de
derecha ARENA; así como
también el gobierno
sandinista de Daniel
Ortega, obliga a los
Estados Unidos a
provocar
desestabilización en
Centro América. Divide y
vencerás.
Esta situación no es
atípica a la historia de
los gobiernos en
Centroamérica. Basta con
recordar como las
Oligarquías
guatemaltecas y la CIA
derrocaron el gobierno
legítimo de Jacobo
Arbenz en 1954.
De igual modo, lo
hicieron con Noriega en
panamá en 1989,
presidente que estuvo
por años al servicio de
la Casa Blanca, y que
sencillamente cuando ya
no le fue útil a los
intereses
norteamericanos,
justificaron con apoyo
de los medios de
comunicación
internacionales como CNN
la intervención en
tierras panameñas
En este sentido,
mientras el presidente
Noriega declaraba en
español a los medios
de comunicación, la
cadena CNN trasmitía con
subtítulos en inglés
un mensaje equivocado de
lo que estaba diciendo
el mandatario panameño,
así, se mostraban
mensajes como: “nosotros
tenemos un ejército y
vamos a invadirlos” De
este modo, lograron
sembrar el miedo en la
población norteamericana
que no sólo legitimaba,
sino que clamaba la
intervención de los
marines en tierras
caribeñas.
Reflexión
Ahora pienso lo
importante que ha sido
la labor de Telesur como
herramienta
comunicacional, política
y estratégica para la
integración
latinoamericana. De este
modo, este canal
transmitió cada segundo
lo que estaba pasando en
Honduras: declaraciones
del presidente Zelaya y
de funcionarios del
gobierno perseguidos y
desaparecidos – como la
canciller Patricia
Rodas, que hasta ahora
no se sabe de su
paradero – el pueblo
hondureño siendo
reprimido por grupos
militares, el repudio de
la comunidad
internacional y la
movilización de los
líderes latinoamericanos
para rechazar el golpe
de Estado en Honduras.
En este sentido, Telesur
no sólo estuvo
transmitiendo para
Latinoamérica y el mundo
los trabajos
periodísticos del grupo
de reporteros del canal,
sino que fue una ventana
comunicacional para el
presidente Zelaya en el
exilio, así como también
para su pueblo
silenciado y reprimido
en las calles. Por su
parte, CNN y sus
concesionarios en
Latinoamérica: RCN,
Radio Caracol,
Globovisión, RCTV,
trataban de callar – con
la lógica comiquitas
– o manipular la
información, como se
evidenció en
declaraciones del EX
embajador Julio César
Pineda, “analista
internacional”, quien
afirmaba en Globovisión,
que lo que estaba
ocurriendo en Honduras
no era un golpe de
Estado y que estaba
apegado a las normas
constitucionales de ese
país. Tamaña ironía.
Nos preguntamos ahora
¿qué hubiese pasado si
no existiera Telesur
como herramienta
comunicacional para la
integración de nuestros
pueblos? Seguramente
seguiríamos silenciados
y manipulados por los
intereses de las
oligarquías y de los
grandes capitales
privados que ostentan
los medios de
comunicación.
Seguramente hubiésemos
disfrutado de las
agradables películas y
series de televisión que
conformaron la
programación de los
canales nacionales en el
día de hoy. Seguramente
nos acostaríamos
tranquilos con la
sensación que nos deja
esa frase que ya
conocemos muy bien:
todo ha vuelto a la
normalidad.
Hoy más que nunca nos
enfrentamos a los
grandes poderes de la
comunicación y la
mass mediación como
herramienta constructora
de anti-valores y peor
aún, de realidades.
Estamos frente, a lo que
autores como Paul
Virilio, ha llegado a
llamar, las armas de
comunicación masivas.
Así pues, la victoria de
Telesur en el día de
hoy, nos hace gritar con
más fuerza que nunca:
¡ya no más comiquitas en
América Latina! |