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1- Lo que había
convocado para ayer, lo
que los golpistas han
impedido, no era la
reelección permanente de
Zelaya ni la presidencia
vitalicia. Ni siquiera
la reforma de la
constitución. Lo que se
votaba era un referéndum
no vinculante para
preguntar a los
hondureños si les
gustaría que en las
próximas elecciones, en
las de noviembre, se
votase también la
creación de una asamblea
constituyente que
reformase la carta
magna. En resumen: era
algo en apariencia tan
inofensivo como
preguntar si se podía
preguntar por reformar
la constitución.
2- La actual
constitución de Honduras
establece un mandato
único a los presidentes
de cinco años. Zelaya
termina el suyo en
noviembre y, en
cualquier caso, no se
podría presentar a la
reelección porque en esa
fecha no estaría
aprobada la reforma
constitucional que él
propone. Como mucho,
habría sido posible que
en noviembre se votase
la posibilidad de una
reforma constitucional.
Él mismo ha negado en
varias entrevistas que
tenga intención de
presentarse a la
reelección.
3- El parlamento está
enfrentado con el
presidente entre otras
cosas porque Zelaya, que
concurrió a las urnas
por el Partido Liberal
(de centro derecha),
ha hecho después una
política de izquierdas y
se ha aliado con Hugo
Chavez. Hace
unos días, el parlamento
aprobó una ley para
prohibir que se
celebrase cualquier tipo
de consultas 180 días
antes de unas
elecciones. Es una norma
ad hoc, hecha
para impedir el
referéndum de Zelaya.
4- El argumento que
utilizó Zelaya para
seguir adelante con su
referéndum, a pesar de
las sentencias y nuevas
leyes en contra, era que
no se trataba de un
referéndum sino de una
encuesta. En Honduras,
el voto es obligatorio.
No así en la consulta de
Zelaya, donde el voto
era opcional. Para
sortear las sentencias,
la “encuesta” iba a ser
realizada por el
equivalente hondureño al
CIS, el Instituto
Nacional de
Estadísticas. La
oposición argumentaba
que la consulta estaría
manipulada, pues el
recuento lo haría un
organismo que depende
del presidente.
5- El Tribunal Supremo
que ha ordenado la
expulsión de Zelaya del
país (según la
surrealista explicación
de los golpistas) no es
un Tribunal Supremo
equiparable a los
europeos. Para empezar,
porque su nombre
completo es Tribunal
Supremo Electoral, su
composición emana del
Parlamento (es decir, de
los partidos que están
enfrentados con Zelaya,
los golpistas que hoy
han dado por bueno el
golpe militar) y entre
sus poderes está regular
las elecciones pero no
detener a los
presidentes electos. No
es la primera jugarreta
de esta “institución”.
Cuando Zelaya,
inesperadamente, ganó
las elecciones, el TSE
retrasó durante más de
un mes su acceso al
poder con excusas
técnicas.
6- Como jurídicamente no
está establecido que el
presidente deje de serlo
porque el ejército lo
deporta, los golpistas
han falsificado una
carta de renuncia de
Zelaya -que
su supuesto autor ha
negado- firmada hace
unos días y donde se
asegura que deja al
cargo por motivos de
salud. El Congreso ha
votado hoy su
destitución y el
nombramiento de un nuevo
presidente utilizándola
como argumento.
7- La oposición política
al presidente hace
tiempo que utilizaba al
poder judicial para
boicotear su gobierno.
Entre los casos más
surrealistas está el de
un plan para reducir el
consumo de combustible y
la contaminación que se
denominó “Hoy no
circula”, a imitación de
otro similar de México
DF, que funciona desde
hace años.
Zelaya pretendía obligar
a todos los coches a que
parasen un día a la
semana.
La Corte Suprema de
Justicia lo declaró
inconstitucional.
8- ¿Está Estados Unidos
detrás del golpe? Para
variar, no. Y tanto
Obama como Hillary
Clinton como el
embajador de EEUU en el
país han sido claros al
respecto. Ahora mismo
está reunida de urgencia
la Organización de
Estados Americanos
(OEA), de la que saldrá
en las próximas horas al
menos un nuevo
comunicado de condena. |