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Alguien que en este
momento no recuerdo dijo
en alguna ocasión que la
historia es cíclica, que
se repite una y otra
vez. A juzgar por los
hechos en Honduras, que
habla de per sé de la
reedición del golpe de
abril venezolano,
entiendo el sentido de
ese pensamiento. Claro,
cada realidad tiene sus
matices y por tanto cada
hecho histórico tiene
sus particularidades…
Lo de Manuel Zelaya, con
sus propias tonalidades,
presenta una gran
semejanza con lo
ocurrido en Venezuela en
abril de 2002. Un golpe
de Estado empezó a
fraguarse desde las
cinco de la mañana
cuando el Presidente
Zelaya fue secuestrado
por los militares de ese
país. No se trata de
arresto, de captura, ni
de artificio alguno por
el estilo. Es un
secuestro del
Presidente, y con éste
se dio un golpe de
Estado en Honduras.
Este hecho se propicia
justo el día en que se
llevaría a cabo la
consulta popular para
determinar si el pueblo
está de acuerdo con un
proceso constituyente
que redunde en la
redacción de una nueva
Constitución. El
propósito es que el
pueblo se pronuncie
sobre su destino, que se
haga copartícipe de sus
decisiones. Eso como que
no gusta al “poder”
tradicional: el de las
élites, las
transnacionales, las
Corporaciones, otra
forma de expresión del
Imperio en los días que
vivimos.
El hijo de Manuel,
Enrique Zelaya, ha dicho
que a su papá lo sacaron
de Honduras. Se maneja
la hipótesis de Costa
Rica como destino. El
pueblo pide que lo
regresen. Y los
militares siguen
apuntando a la casa
presidencial y a la
gente que votó por el
presidente hondureño,
quienes han llegado a la
casa de Zelaya
acompañados de llanto y
dignidad. El canal ocho
de ese país sigue sin
señal. ¿Otra
coincidencia?
Para evitar que el
pueblo rescate al
Presidente sacaron a
Zelaya del territorio
hondureño,
desaparecieron el
material de la consulta
y el canal once -de la
oposición- está
transmitiendo dibujos
animados. Otros medios
de comunicación
posicionan la matriz
según la cual el
Presidente fue
arrestado. ¿Por qué el
arresto? ¿Cuál es el
delito?
También se están
cortando servicios de
luz y teléfono, acciones
acompañadas de un
permanente sobrevuelo de
la ciudad capital. Y
para coronar, aún se
está esperando la
delegación de la
Organización de los
Estados Americanos (OEA)
que días atrás debió
hacer presencia en el
país por la
confrontación que los
poderes asumieron en
contra del pueblo y del
Presidente.
Sobre los medios y el
golpe
No es extraña la
posición de los medios
de comunicación en
Venezuela, en Honduras y
el mundo entero. En el
marco del golpe dado en
ese país algunos
periodistas han señalado
que el mismo fue
auspiciado por el Primer
Mandatario en virtud de
que ni la Fiscalía, ni
el Congreso o los
militares estaban de
acuerdo con la consulta,
tipificándola de
inconstitucional.
De esa forma se
construyen las seudo
realidades. Por cierto,
no es difícil
identificar la censura,
pues toda vez que
entrevistan a un
hondureño pro gobierno y
empieza a realizar
llamados para que el
soberano salga a
defender el sistema
democrático, lo cortan…
¿Coincidencia?
Pero además, llama la
atención la
invisibilización de la
realidad cuando en lugar
de transmitir los hechos
se asesina la noticia
cambiando la debida
programación por
comiquitas… Ahora bien,
lo ocurrido no sorprende
porque se trata de un
país que ha venido
experimentando un
crecimiento económico
significativo: de
acuerdo con cifras del
año 2006, el crecimiento
de las exportaciones no
tradicionales fue de 19%
en rubros como el café y
el banano. No es extraño
porque el gobierno está
en manos de una persona
que se opone a cualquier
forma de subyugación,
tal como se lo ha pedido
el pueblo.
(*) Periodista/
Trabajadora Social |