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¡Último momento! Las
fuerzas represivas
hondureñas detuvieron al
equipo periodístico de
Telesur, encabezado por
la periodista argentina
Adriana Sívori, quien
cubría los incidentes
derivados del golpe de
Estado contra el
presidente Manuel Zelaya
en Tegucigalpa. La
guerra por el control de
las mentes y los
corazones es uno de los
aspectos principales en
eventos como en los que
estos días se viven en
la sociedad hondureña.
Los golpistas lo saben y
es por eso que están
dispuestos en una
batalla por imponer la
censura a todos los
medios de comunicación
que no obedecen a sus
intereses y evitar que
los ciudadanos conozcan
los hechos.
Los medios que todavía
funcionan en Honduras
son los que ocultan el
golpe de Estado y lo
justifican con la misma
argumentación que han
utilizado quienes han
decidido usurpar el
poder legalmente
constituido.
Muchos de ellos
transmitían novelas y
sorteos de lotería en la
tarde del lunes, en el
mismo momento en que el
país se enfrentaba a una
grave crisis
institucional desatada
por el secuestro de su
Presidente.
En esta nota ustedes
podrán leer los
testimonios de dos
responsables de medios
de comunicación que
sufrieron las
consecuencias de
informar a la sociedad
hondureña los
acontecimientos
políticos de las últimas
horas.
Son relatos que
permanecerán silenciados
en las grandes
corporaciones
mediáticas, y son una
evidencia incontrastable
del carácter golpista y
antidemocrático de las
fuerzas que han decidido
destituir a Manuel
Zelaya.
Durante la tarde del
domingo, un comando
militar se tomó las
instalaciones (y
clausuró la transmisión)
de Radio Globo en
Tegucigalpa. Esta es la
declaración de su dueño
Alejandro Villatoro.
“La Gerencia General de
Radio Globo, denuncia
ante ustedes que,
después de las acciones
de hecho que se dieron
que concluyó con deponer
al presidente Manuel
Zelaya Rosales, se
inició una campaña de
intimidación en contra
de los medios de
comunicación
independientes, entre
ellos, esta Casa de
Radio que fue objeto de
un atentado.
Desde las seis de la
mañana cuando nos
presentamos a nuestras
labores, el edificio
principal, estaba
militarizado, después de
algunas negociaciones
nos permitieron el
ingreso.
Fueron varios los
intentos que hicieron
los militares por
penetrar hasta el
edificio de donde
trasmitíamos a Honduras
y al mundo lo que
realmente sucedía en el
país. A las seis de la
tarde, un comando
militar integrado por
unos sesenta elementos
del ejercito, tomaron
por asalto las
instalaciones físicas de
la radio, nos sacaron
del aire y los
compañeros que en ese
momento se encontraban
en el establecimiento
fueron objetos de
amenazas a muerte,
golpes e intimidaciones.
En el caso de Alejandro
Villatoro es diputado
suplente y no respetaron
tal condición.
En el caso particular,
de David Ellner Romero
existía orden de captura
razón por la cual logró
escapar lanzándose al
vacío desde un tercer
piso del edificio que
alberga la radio.
Al operador Franklin
Mejia, quien es menor de
edad, fue golpeado, y en
una actitud
discriminativa le
gritaban (negro hijo
de....te vamos a matar
si no nos dices desde
donde estas trasmitiendo
y otras ofensas
denigrantes a la
condición humana).
Señores: El fondo de
todo este atentado fue,
y es, para acallar a la
única emisora en
Honduras que trasmitía
los sucesos tal como se
dieron. En la
actualidad, y después de
negociaciones con los
militares, la radio
reabrió sus operaciones
pero bajo una serie de
condiciones que limitan
la libertad de expresión
en el país.”
Horas después de la
restitución de la señal
de Radio Globo,
pude monitorear por
Internet la señal de la
emisora y una de las
conductoras mencionó que
estaban realizando sus
labores con
“restricciones”.
Es decir, que tuvieron
que negociar su
autocensura para poder
seguir transmitiendo.
Peor era la situación
para los trabajadores
del Canal 36, Cholusat
Sur, cuyo propietario
pudo comunicarse con el
canal Telesur para
denunciar lo siguiente:
“Buenos días, desde ayer
por la mañana (por el
domingo), a las 5.30 de
la mañana, hombres
armados ingresaron a las
instalaciones de Canal
36, Cholusat Sur, un
canal de televisión que
está ubicado para
referencia de ustedes a
unas 3 cuadras de la
casa presidencial. Los
militares llegaron al
mando de un coronel
diciendo que cumplía una
orden superior para
tomarse el canal.
Nuestro equipo estaba
dispuesto a transmitir
la actividad del fin de
semana pero nos fuimos
sometidos, obligados a
suspender nuestra
transmisión y en el
cerro, en el lugar donde
están nuestras plantas
transmisoras, hombres
armados también
obligaron a nuestros
operadores a no encender
los equipos de
televisión.
A esta hora estamos
sufriendo ya más de 24
horas de estar fuera del
aire, de no poder entrar
a un edificio privado,
es un edificio nuestro
que está bajo control de
los militares y
lamentablemente no
podemos entrar para
ejercer la honrosa labor
profesional del
periodismo en Honduras
libre, el periodismo
independiente que no se
compra, que no se vende.
¡No nos dejan transmitir
en Canal 36!, Cholusat
Sur, ahí están todavía
militares armados como
si fuéramos
delincuentes. El bloque
está cerrado, las
puertas a nuestro canal
están cerradas y cada
uno de los pisos, son
cuatro pisos nuestro
canal están
militarizados en este
momento y
lamentablemente no hay
ninguna autoridad que se
haga responsable ni que
se haya contactado con
nosotros para
permitirnos hacer este
trabajo.
No hemos podido sacar ni
siquiera un cable de
audio. Los militares no
nos permiten, no nos
permiten sacar ni una
cámara de televisión,
los militares no
permiten que usemos
nuestras unidades
móviles, eso es
lamentable. Mi nombre es
Esdraf Amado López y no
podemos salir, no
podemos reportear en las
calles. Yo tengo una
amenaza de ser capturado
y sacado del país,
estamos en la
clandestinidad por
órdenes superiores según
nos han hecho saber en
las últimas horas.
Don Roberto Micheletti
quien ayer (por el
domingo) supuestamente
asumió un cargo que se
rechaza por la mayoría
de los hondureños como
ustedes lo están
mostrando en las calles
dijo que este era un
gobierno democrático,
pero Canal 36, Cholusat
Sur tiene 24 horas de
estar sometida a la bota
militar. No nos dejan
ingresar. ¡Estamos
sometidos a la bota de
los militares en Canal
36 y no nos dejan
entrar! Estos mismos
militares que sacaron
por la fuerza a Mel
Zelaya ahora nos quieren
sacar del aire, nos han
sacado del aire y
amenazan con sacarnos
del país a los que
trabajamos en este medio
de comunicación
independiente.
Yo no puedo ir al canal,
soy el propietario del
canal, soy el
propietario del edificio
donde opera el canal y
soy el director de los
noticieros ‘Así se
informa’ y hasta este
momento no sé cuál es el
delito que hemos
cometido, no sé la
infracción que hemos
cometido para que de
manera abrupta hayan
ingresado al canal
militares uniformados
tomándose el Canal 36
como si fuera ese una
sede de delincuentes,
como si canal 36 fuera
una sede de
conspiradores.
Lamentamos esto y lo
denunciamos hoy a través
de ustedes, al pueblo
hondureño y a los países
amigos de Honduras que
nos reconocen, estamos
denunciando que este
nuevo régimen que ha
golpeado la democracia
hondureña también está
golpeando la prensa del
país. Mis compañeros de
trabajo que están en la
calle están temerosos de
sus familias, están
clandestinamente
ocultados, teniendo
miedo de que vayan a
sufrir represalias en
contra de ellos,
especialmente el jefe de
noticias que es el
licenciado Javier
Aguilera, mi mando
derecha en los
noticieros ‘Así se
informa.”
Por último según
distintas fuentes, la
señal de Telesur que
está ofreciendo una
amplia cobertura de los
sucesos acontecidos en
torno al golpe de Estado
fue censurada por las
empresas de cable de
Honduras. |