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Nuevamente el sol asoma
a los podios del mar
Caribe, la magia y el
canto se adueña del
sudor esclavo junto al
baile y las melodías
que acompañan al compás
de un tambor el sabor de
la esclavitud como
sinónimo de la
transculturación. La
reconocida y bien
ponderada Fiesta del
Fuego dedica en su
edición 29 al hermano
pueblo de Honduras y a
su cultura garífuna,
como muestra de la
diversidad cultural del
pueblo y especialmente a
grupos étnicos que en
Centroamérica tiene su
mayor asentamiento en
esta hermana nación.
Todo un ritual de apoyo
y solidaridad al hermano
pueblo, una cita donde
la intelectualidad erige
la palabra como arma de
combate.
La Casa del Caribe,
prestigiosa institución
auspiciadora del
jolgorio más importante
en el área
del Caribe, rescata los
valores más autóctonos.
Orlando Vergés Martínez,
director de la entidad
declaró: "Hoy para los
caribeños la unidad y
solidaridad es algo
indisoluble que nos une
al hermano pueblo de
Honduras y este festival
ha de ser una tribuna
para todos los que hoy
defendemos la paz".
El embajador hondureño
José Ramón Elvir en
conferencia de
prensa manifestó que los
golpistas están
desesperados y una vez
más recordó a los
militares que nadie está
obligado a cumplir una
orden ilegal, contraria
al derecho
internacional, en unas
de sus intervenciones
declaró: "Mi pueblo no
se quedará cruzado de
brazos, está optimista,
cumplirá con su deber,
sus ministros y
dirigentes legítimos
están en contacto
directo con ellos".
Al respecto apuntó que
la XXIX edición del
Festival del Caribe
devendrá tribuna donde
los artistas e
intelectuales de varias
latitudes condenarán los
atropellos que sufren
los hondureños. Y que a
raíz del golpe de Estado
ha crecido la repulsa
internacional y la
resistencia de los
hondureños, que tendrán
en la Fiesta del Fuego
otra proverbial muestra
de solidaridad, respeto
y apoyo de los pueblos.
"La fiesta del fuego ha
logrado sobrevivir, pese
a contratiempos y
crisis, gracias al
empuje de los artistas y
creadores que se
expresan a través de él,
a la fuerte base
teórico-cultural sobre
la cuál se sustenta y a
su incanjeable actitud
de no mercadear con los
principios esenciales
que han abierto un
puesto dentro de la
cultura cubana, como
dijera Joel James, el
Festival del Caribe
constituye un producto
cultural, que ha logrado
una madurez y una imagen
propia ganada por el
prestigio que ha
alcanzado nacional e
internacionalmente"
—afirmó Vergés.
El convite caribeño hace
gala de las
representaciones
artísticas de los
diversos pueblos del
Caribe, y que se celebra
con júbilo en plazas a
cielo abierto y espacios
techados. Las
maravillas de la
cultura caribeña
llevan implícito la
magia de la
religiosidad, musical y
la belleza imaginaria
que imprime la danza.
El jolgorio caribeño es
un encuentro vivo,
popular y masivo en el
que se mezclan la danza,
música, folklore,
teatro, literatura,
artes plásticas y cine.
El Festival augura
extenderse por vez
primera a las ciudades
granmenses de Bayamo y
Manzanillo. Nuevamente
la danza, la poesía, el
teatro y la música se
complementan mediante la
realización de charlas y
mesas redondas ofrecidas
por expertos, donde
comentan sobre la
historia y tradiciones
que entrelazan a los
pueblos del Caribe
tomando como bandera la
defensa de los valores
más autóctono de la
cultura garífuna. |