|
Todos los que vivimos los sucesos
del 11 abril 2002 en
Venezuela hemos estado
reviviendo los
acontecimientos en
Honduras durante los
últimos días. Un
presidente secuestrado a
punto de armas de fuego,
unos medios de
comunicación que
manipulan los sucesos y
luego un empresario que
se auto-nombra
"presidente" en una
ceremonia aplaudida por
la llamada "sociedad
civil". Pero mucho más
allá de los óbvios
puntos en común entre el
golpe de estado en
Venezuela en 2002 y el
golpe que ocurrió en
Honduras el pasado 28 de
junio, hay profundos
paralelos que evidencian
- sin duda - la
reactivación del manual
del golpe "made in USA".
Tanto como lo fue en el
caso de Venezuela,
detrás del golpe en
Honduras hay una seria
de actores que han
estado creando las
condiciones para
ejecutar el acto final y
lograr el derrocamiento
del Presidente Manuel
Zelaya. Vemos como el
guión se copia casi al
detalle:
El Embajador de los
Estados Unidos:
- En el caso de
Venezuela, durante los
meses previos al golpe
de abril, Washington
envió un nuevo embajador
al país en sustitución
de su embajadora, Donna
Hrinak, quien tenía
apenás un año en el
cargo. La decisión de
cambiar embajadores fue
tomado cinco meses antes
del golpe, en diciembre
2001, cuando la
oposición al Presidente
Chávez se consolidaba y
daba muestras de tener
posibilidades, aunque
evidentemente necesitaba
de orientación y apoyo
experimentados.
Entonces, fue enviado un
experto en golpes de
estado, el embajador
Charles Shapiro, quien
había sido asesor
militar de la embajada
estadounidense en Chile
durante el golpe contra
Allende, y también había
trabajado cinco años en
la Embajada de EEUU en
El Salvador durante la
guerra sucia conducida
por Washington en los
años ochenta.
- En el caso de
Honduras, ocurrió un
cambio muy interesante
con respeto al embajador
de Estados Unidos. Fue
enviado el embajador
Hugo Llorens en
septiembre 2008, para
reemplazar al embajador
Charles Ford, quien
había estado en el cargo
desde que fue elegido el
Presidente Zelaya en el
2005. Ford, un veterano
de la diplomacia
estadounidense, había
trabajado anteriormente
en la embajada de
Estados Unidos en
Venezuela, entre otros
cargos. En junio 2006,
comenzaba a dificultarse
la relación entre
Washington y Honduras
cuando el embajador Ford
declaró a la prensa que
el gobierno de Manuel
Zelaya estaba entrando
en "reuniones secretas"
con una delegación de la
empresa estatal
petrolera de Venezuela,
PDVSA, sobre la venta de
gas a la nación
centroamericana. Según
Ford, la reunión era "un
negocio sucio" para dar
a Venezuela una ventaja
en el proceso de
negociaciones para el
suministro de gas al
país. Ford había
asegurado ya que unas
empresas estadounidenses
lograrían el lucrativo
negocio. Mientras el
Presidente Zelaya, quien
respondiendo a las
declaraciones del
embajador Ford dijo que
Honduras "no era colonia
de nadie", se acercaba
más a Venezuela y los
países del ALBA, más
Washington comenzaba sus
preparaciones para
desestabilizar su
gobierno. En el 2008,
cuando el Presidente
Zelaya anunció que había
recibido un fondo del
ALBA para construir un
terminal civil en la
base militar de Soto
Cano, ocupado por
fuerzas armadas
estadounidenses, y
convertirla en un
aeropuerto
internacional,
calentaron las cosas. El
embajador Ford fue
enviado al Comando Sur,
para asumir el cargo de
"asesor diplomático",
colocándolo en una
posición sumamente
estratégica para
orientar el mando del
control militar que
mantenía el Pentágono
sobre las fuerzas
armadas hondureñas. Y el
embajador Hugo Llorens
fue enviado a Honduras
para reemplazar a Ford.
Llorens se graduó de la
Universidad Nacional de
Guerra de Estados Unidos
y fue el principal
asesor del Presidente de
Estados Unidos y el
Asesor de Seguridad
Nacional sobre Venezuela
durante los años 2002 a
2003, justo cuando
sucedió el golpe de
estado contra el
Presidente Chávez.
Debido a sus altas
credenciales y
experiencias con golpes
de estados, no sorprende
cuando el Departamento
de Estado admite que su
embajador en Honduras
"ha estado conversando"
con los sectores
involucrados en el golpe
contra el Presidente
Zelaya durante los días
prevías al suceso.
La Sociedad Civil
- En Venezuela, durante
los meses antes del
golpe de abril 2002,
diferentes sectores
políticos y sociales
comenzaron a conformar
una coalición de
oposición al Presidente
Chávez. Se unieron
grupos empresariales, la
cámara de comercio
Fedecámaras, medios de
comunicación,
organizaciones no
gubernamentales, la
confederación de
trabajadores (CTV), la
iglesia católica y los
partidos políticos
tradicionales para
formar un conjunto que
luego se denominó "la
coordinadora
democrática". Se
referían a si mismo como
"la sociedad civil",
intentando crear una
distinción clasista y
racista entre aquellos,
principalmente de la
clase popular, que
apoyaban al Presidente
Chávez, clasificándolos
como "las turbas
chavistas." Su único
objetivo era salir de
Chávez. Fue esta
coalición, financiada
por las agencias de
Washington, como la
National Endowment for
Democracy (NED), y luego
la USAID, que ejecutaron
el golpe de estado de
abril 2002, utlizando
como excusa "el rescate
de la democracia" que
ellos veían amenazada
por los cambios sociales
y políticas que estaba
implementando el
gobierno del Presidente
Chávez. Exclusivamente
de clase media y clase
alta, la llamada
"sociedad civil" violó
todas las normas de una
democracia para impedir
que los pobres tuvieran
voz y representación en
el país.
- En Honduras, justo en
el mes previo al golpe
contra el Presidente
Zelaya, se conformó un
coalición entre
diferentes
organizaciones no
gubernamentales,
empresarios, partidos
políticos, la iglesia
católica y los medios de
comunicación, denominada
"la unión cívica
democrática". Su único
propósito era derrocar
al Presidente Zelaya
para impedir que abriera
los pasos hacia una
constituyente, que
permitiría al pueblo
alzar su voz y
participar en su proceso
político. La "unión
cívica democrática" de
Honduras esta compuesta
por organizaciones como
el Consejo Nacional
Anticorrupción, el
Arzobispado de
Tegucigalpa, el Consejo
Hondureño de la Empresa
Privada (COHEP), el
Consejo de Rectores de
Universidades, la
Confederación de
Trabajadores de Honduras
(CTH), el Foro Nacional
de Convergencia, la
Federación Nacional de
Comercio e Industras de
Honduras (FEDECAMARA) y
la Asociación de Medios
de Comunicación (AMC),
el Grupo Paz y
Democracia, además del
grupo estudiantil,
Generación X Cambio. La
mayoría de éstas
organizaciones han sido
los beneficiarios de los
más de 50 millones de
dólares que anualmente
invierten la USAID y la
NED en el "desarrollo
democrático" en
Honduras. De hecho, un
informe de la USAID
sobre su financiamiento
y trabajo con COHEP,
destaca que "el perfil
bajo de la USAID en este
projecto ayudó asegurar
la credibilidad de COHEP
como una organización
hondureña y no un brazo
de la USAID.
Los voceros de la unión
cívica democrática de
Honduras, representando,
según ellos, a la
"sociedad civil",
declararon a la prensa
hondureña el 23 de junio
- cinco días antes del
golpe contra el
Presidente Zelaya - que
"confían que las Fuerzas
Armadas cumplirán con su
deber de defender la
Constitución, el Estado
de Derecho, la paz y la
democracia." Cuando
sucedió el golpe el día
28 de junio, fueron los
primeros que salieron a
decir que no hubo un
golpe de estado sino que
habían "rescatado su
democracia" de las manos
del Presidente Zelaya,
cuyo crímen fue querer
dar al pueblo voz,
visibilidad y
participación. También
representando a los
sectores de clase media
y clase alta, la unión
cívica democrática ha
clasificado a los
sectores que apoyan al
Presidente Zelaya como
"turbas".
Los Militares:
- En Venezuela, la
misión militar de
Estados Unidos estaba
ubicada dentro de Fuerte
Tiuna, la gran base
militar de Caracas.
Incluso, los militares
estadounidenses
mantenían sus oficinas
dentro de la Comandancia
del Ejército venezolana.
Cuando sucedió el golpe
en abril 2002, los
militares
estadounidenses estaban
desplegándose por la
base militar,
reuniéndose con sus
contrapartes venezolanos
que acababan de
secuestrar al Presidente
Chávez, dando órdenes de
los próximos pasos de
seguir. Por no tener una
base militar dentro de
Venezuela, el Pentágono
había enviado
helicópteros Black Hawk,
barcos de guerra llenos
de equipos y hasta un
submarino para apoyar a
las operaciones
militares antes y
durante el golpe. Los
militares de la misión
militar de Estados
Unidos en Caracas
mantenían una relación
muy estrecha con los
militares golpistas en
Venezuela. Por eso, tres
días antes del golpe,
durante una recepción de
diferentes agregados
militares en el país, el
Capitán de la marina
estadounidense David
Cáceres, le preguntó a
un General González del
ejército venezolano,
"¿Por qué no han
contactado con los
barcos que tenemos en la
costa y el submarino
sumergido en La Guaira?"
Pero el oficial
estadounidense se había
equivocado de general, y
en lugar de dirigir su
pregunta al General
González González, actor
principal en el golpe,
se cometió el error de
interrogar al General
González Cárdenas, quien
luego divulgó los planes
golpistas. Los
principales militares
venezolanos involucrados
en el golpe de abril
2002, como el General
Nestor González
González, el General
Efráin Vásquez Velasco y
el Contralmirante Molina
Tamayo, habían recibido
instrucciones y
entrenamiento en
instituciones militares
estadounidenses, y
mantenían relaciones muy
estrechas con la misión
militar estadounidense
en Venezuela. Y fue el
General González
González que
públicamente desobedeció
a su Comandante en Jefe,
el Presidente Chávez, un
día antes del golpe,
cuando compareció en la
televisión nacional y
demandó la renuncia del
presidente "o ya verán".
- En Honduras, Estados
Unidos mantiene una base
militar muy grande y muy
estratégica en Soto Cano
(Palmerola), en las
afueras de Tegucigalpa.
Ha sido operativa desde
el año 1981, cuando fue
activada por el gobierno
de Estados Unidos
durante la
administración de Ronald
Reagan. En los años
ochenta, Soto Cano fue
utilizada por el Coronel
estadounidense Oliver
North, como una base de
operaciones para la
"Contra", las fuerzas
paramilitares entrenadas
y financiadas por la
Agencia Central de
Inteligencia (CIA),
encargadas de ejecutar
la guerra contra los
movimientos
izquierdistas en
Centroamérica, y
particularmente contra
el gobierno sandinista
en Nicaragua. Desde Soto
Cano, la "Contra"
lanzaba sus ataques
terroristas, escuadrones
de muerte y misiones
especiales que
resultaron en miles de
asesinatos,
desaparecidos,
torturados, desfigurados
y aterrorizados en
Centroamérica. La base
de Soto Cano es la sede
de la Fuerza de Tarea
Conjunta "Bravo" (JTF-B)
de Estados Unidos,
compuesta por efectivos
del ejército, las
fuerzas áereas, fuerzas
de seguridad conjuntas y
el Primer
Batallón-Regimento No.
228 de la Aviación
estadounidense. Son
aproximadamente 600
tropas en total y 18
aviónes de combate,
incluyendo helicópteres
UH-60 BlackHawk y CH-47
Chinook. Soto Cano
también es la sede de la
Academia de la Aviación
de Honduras.
Estados Unidos también
tiene un grupo militar
que opera desde una sede
cerca del aeropuerto
internacional en Colonia
Los Torres. Responde
directamente al Comando
Sur. El grupo militar es
el enlace principal con
las fuerzas armadas
hondureñas y conduce
alrededor de 55
maniobras conjuntas cada
año con más de 600
efectivos de Honduras.
También financia con
acerca de 2 millones de
dólares anuales a los
programas de formación y
entrenamiento de las
fuerzas armadas
hondureñas. Los dos
principales actores
militares en el golpe
contra el Presidente
Zelaya son dos generales
entrenados en la Escuela
de las Américas, la
famosa escuela militar
estadounidense
responsable por entrenar
la mayoría de los
dictadores y represores
en América Latina: el
Comandante de la
Aviación de Honduras,
General Luis Javier
Prince Suazo y el jefe
del estado mayor
conjunto el General
Romeo Vásquez. El
General Romeo Vásquez
fue destituido por el
Presidente Zelaya el 24
de junio por desobedecer
sus órdenes, y luego se
convertió en actor
principal en el golpe
militar sólo días
después. Los dos altos
oficiales hondureños
mantienen relaciones muy
estrechas con el
Pentágono y las fuerzas
militares
estadounidenses del
grupo militar y las que
están en la base de Soto
Cano.
El Departamento de
Estado:
Aunque en el caso de
Venezuela, la Casa
Blanca salió de
inmediato a reconocer a
los golpistas como un
gobierno "legítimo" y en
el caso de Honduras, el
Presidente Obama ha
dicho que las acciones
tomadas contra el
Presidente Zelaya
constituyen a un "golpe
ilegal", sin embargo,
existen similaritudes en
la reacción oficial del
Departamento de Estado.
Una guía de prensa del
Departamento de Estado,
de fecha 16 de abril de
2002, dos días después
del retorno al poder del
Presidente Chávez, decía
lo siguiente:
"Los funcionarios
estadounidenses se han
reunido con un amplio
espectro de venezolanos
durante los últimos
meses, tanto en Caracas,
como en
WashingtonŠNuestro
mensaje a todos los
venezolanos con los que
nos reunimos ha sido
consecuente. La
situación política en
Venezuela es algo que
compete a los
venezolanos resolver por
medios pacíficos,
democráticos y
constitucionales. Hemos
afirmado categóricamente
a todos nuestros
interlocutores
venezolanos en varias
ocasiones y en muchos
niveles, que bajo ningún
concepto Estados Unidos
apoyaría una acción
antidemocrática y
anticonstitucional, como
es un golpe de estado."
Luego, el mismo
documento instruye a los
voceros del Departamento
de Estado que si los
periodistas preguntan,
"¿Participó Estados
Unidos en el intento por
derrocar al presidente
venezolano Chávez del
poder?" La respuesta es
"De ninguna manera".
El miércoles, 1ro de
julio de 2009, tres días
después del golpe de
estado contra el
Presidente Zelaya, los
voceros del Departamento
de Estado declararon lo
siguiente:
"Han sido semanas muy
difíciles y tensas, con
mucha desconfianza entre
los actores políticos, y
la creciente
confrontación política
había incendido un fuego
en Honduras que era
extremamente peligroso.
Nuestra propuesta y la
de nuestros socios con
quienes estábamos
trabajando era intentar
reducir las tensiones,
intentar facilitar a la
comunicación e intentar
asegurar que las
instituciones hondureñas
encontraran una manera
pacífica y
constitucional para
resolver el conflicto.
Estábamos obviamente
preocupados por las
posibles actividades
extra-constitucionales,
y por eso, fuimos muy
claros en nuestra
comunicación con todos
los actores políticos,
que Estados Unidos no
apoyaría ninguna acción
extra-constitucional."
En declaraciones a la
prensa, el Asesor
Presidencial para
América Latina, Dan
Restrepo dijo que
"algunas personas han
querido vincular al
Gobierno de Estados
Unidos con la situación
actual en Honduras",
pero el diplomático
aclaró que "estos hechos
pertenecen a un pasado
que ahora está
'congelado'".
O sea, lo mismo que
decir, "de ninguna
manera".
¿Parecen similares las
declaraciones del
Departamento de Estado
durante abril 2002 y
junio 2009? Mientras que
en abril, Washington
precipitó su aceptación
pública del golpe de
estado contra el
Presidente Chávez, esta
vez el gobierno de Obama
está respondiendo con
más cautela, más
mesurado. Pero no existe
duda ninguna que hasta
los voceros
estadounidenses siguen
el mismo guión a pie de
la letra.
En fin, las evidencias
comprueban que el plan
golpista ejecutado en
Honduras esta semana ha
sido fabricado y
financiado desde
Washington. Cuando el
golpe de estado contra
el Presidente Chávez fue
derrotado por el pueblo
venezolano y las fuerzas
armadas leales, Estados
Unidos declaró a la
prensa que "Nuestra
respuesta a la situación
en Venezuela el 12 de
abril fue exponer los
hechos a medida que los
conocimos en un momento
de mucha
confusiónŠNuestra
posición fue que esta
situación debía ser
resuelta pacífica y
democráticamente, y de
conformidad con la Carta
Democrática
InteramericanaŠCon ese
objetivo, nuestro
representante ante la
OEA expresó claramente
que el llamado "gobierno
provisional" todavía
tenía que demostrar que
ellos eran la "autoridad
civil legalmente
constituida". Pero eso
fue una gran mentira.
Los voceros de
Washington simplemente
estaban buscando la
formar de salvar su
imagen pública luego de
haber avalado el golpe y
reconocido al gobierno
golpista apenás cuando
fue instalado.
Esta vez, Washington
sigue mintiendo, pero
con más inteligencia. La
primera respuesta del
Departamento de Estado
el día del golpe fue
emitido en una
declaración de la
Secretaria de Estado,
Hilliary Clinton, que
decía: "Esta acción
tomada contra el
presidente hondureño Mel
Zelaya viola los
principios de la Carta
Democrática
Interamericana, y
entonces debe ser
condenado por todos.
Nosotros llamamos a
todas las partes en
Honduras a respetar al
orden constitucional y
el estado de derecho, de
reafirmar su vocación
democrática y
comprometerse a resolver
las disputas políticas
de manera pacífica y a
través del diálogo."
Primero, nota que hacen
referencia a "todas las
partes", implicando que
el Presidente Zelaya
había de alguna forma
violado el orden
constitucional. Y
segundo, no hacen
ninguna referencia a que
un golpe de estado haya
ocurrido. Durante los
días siguentes,
comienzan a hacer
referencia a los sucesos
del 28 de junio como un
"golpe" pero que no
había sido determinado
"legalmente" por los
abogados del
Departamento de Estado
como un "golpe militar".
El miércoles 1ro de
julio, los voceros de
Washington declararon
sobre el tema: "En
referencia al golpe
mismo, lo mejor sería
decir que esto fue un
esfuerzo coordinado
entre los militares y
algunos actores
políticos civiles.
Obviamente, los
militares fueron quienes
condujeron la remoción
forzada del presidente y
han actuado para
asegurar el orden
público durante este
proceso. Pero para que
el golpe sea más que una
insurrección o una
rebelión, hay que ver
una transferencia del
poder a los militares. Y
en ese sentido, el
congreso - la decisión
del congreso de
juramentar a su
presidente Micheletti,
como el presidente de
Honduras, indican que el
congreso y miembros
claves del congreso han
jugado un papel
importante en esta
situación."
Lo que significa esa
declaración es que
Washington no va a
clasificar lo que
sucedió en Honduras como
un "golpe de estado"
bajo sus conceptos
legales, porque el poder
no lo retuvieron los
militares sino que fue
asumido por los civiles.
Esto permite a Estados
Unidos continuar con su
relación diplomática en
Honduras y no suspender
su importante paquete de
millones de dólares en
ayuda económica y
militar al país
centroamericano. Tampoco
obliga al Pentágono
retirar su inmensa y
estratégica presencia
militar en el país.
Obviamente los medios de
comunicación jugaron un
papel fundamental en
este golpe, y el cerco
mediático y la censura
que han impuesto desde
que fue ejecutado el
golpe contra el
Presidente Zelaya, ha
sido fundamental para
mantener al pueblo
hondureño sin
información veraz y
oportuna. También, la
carta de renuncia falsa
que el congreso
hondureño presentó a la
prensa el día del golpe,
mintiendo descaradamente
y diciendo que fue
enviado "vía correo" por
el Presidente Zelaya,
nunca ha sido explicado.
Lo mismo sucedió en
Venezuela, cuando el
canal de televisión
Venevisión presentó una
supuesta carta de
renuncia del Presidente
Chávez, que luego fue
desmintido por este
mismo, y nunca fue
explicado por los
golpistas. En los dos
golpes, acosaron a los
embajadores y sedes
diplomáticos de los
países amigos, como en
Venezuela fue el acoso
contra la embajada de
Cuba en Caracas, y en
Honduras fue el
secuestro y la violencia
física contra los
embajadores de Cuba,
Nicaragua y Venezuela.
En los dos casos,
también han culpado al
presidente por las
razones detrás del
golpe, asi intentando
justificar sus acciones.
Por eso en Honduras,
dicen que fue el
Presidente Zelaya quien
"violó" la constitución
por insistir en convocar
una encuesta
no-vinculante para que
el pueblo expresara su
voz. También, los
golpistas hondureños
utilizan a la relación
con Venezuela y Cuba
para justificar sus
acciones, diciendo que
Zelaya quería
implementar el
"castro-comunismo" en el
país. En Venezuela, los
golpistas decían que el
Presidente Chávez era
responsable por todas
las divisiones y
problemas en el país y
que lo estaba intentando
"cubanizar". Sus
acciones, según ellos,
eran para "recuperar la
democracia".
En Venezuela, el pueblo
y las fuerzas armadas
revolucionarias
resistieron y derrotaron
al golpe de estado en un
tiempo breve, rescatando
a su democracia, su
constitución y su
presidente. En Honduras,
hoy, el pueblo está
resistiendo al estado
dictatorial que están
imponiendo los golpistas
con su brutalidad y
violencia. El pueblo
está en las calles, no
solamente en Honduras,
sino en toda América
Latina, para derrotar al
guión golpista de
Washington y demostrar
no solamente la unión
del pueblo hondureño,
sino la fuerza de la
integración
latinoamericana y el
poder de la solidaridad
internacional.
*Eva
Golinger,
estadounidense-venezolana,
es Doctora en Derecho
Internacional, escritora
e investigadora, y
autora de los libros
El Código Chávez; Bush
vs. Chávez: La Guerra de
Washington Contra
Venezuela; La Telaraña
Imperial: Enciclopedia
de Injerencia y
Subversión; y La Mirada
del Imperio Sobre el 4F:
Los Documentos
Desclasificados de
Washington Sobre la
Rebelión Militar del 4
de Febrero de 1992. |