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La situación de los Derechos Humanos
fundamentales en
Honduras es muy delicada
y, como no podía ser de
otra manera usted tiene
muy pocas posibilidades
de enterarse de lo que
sucede realmente en ese
país centroamericano.
Si los informes sobre
las violaciones
sistemáticas a los
derechos humanos que
todos los días llegan
mediante medios
alternativos provinieran
de gobiernos
identificados con el
cambio en nuestra
región, el escándalo
mediático y político a
nivel mundial sería de
proporciones
monumentales.
El domingo del golpe,
los militares se tomaron
las instalaciones del
Canal 36 y de la Radio
Globo de Tegucigalpa. Un
periodista tuvo que
lanzarse desde un tercer
piso para evitar ser
capturado, y el dueño de
la radio permanece
asilado en una embajada.
La situación de los
periodistas que no se
plegaron al golpe la
grafica de manera
notable un correo que
recibí de parte de un
periodista amigo desde
Venezuela.
“Loco, acá te mando unos
contactos de colegas que
tuvieron que pasar a la
clandestinidad ante la
persecución y las
amenazas de muerte
recibidas. Piden que los
llamemos”.
¿Qué hubieran dicho si
esta situación la
hubiera disparado el
comunista Hugo Chávez o
el indígena cocalero Evo
Morales?
Hace algunas semanas los
medios peruanos,
bolivianos y varios de
otros países montaron un
escándalo a raíz de una
carta que Evo Morales
envío a un congreso
indígena en Perú, y que
supuestamente había
incitado a un
levantamiento de los
originarios peruanos.
Una versión delirante
impulsada por algunos
representantes del
gobierno peruano y
demasiado bien acogida
por estos medios que la
reprodujeron como un
boomeran.
Ahí se armó el escándalo
por una carta, mientras
que militares tomándose
medios de comunicación,
canales clausurados y
sus dueños en la
clandestinidad pasan
prácticamente
inadvertidos en las
grandes corporaciones
mediáticas.
El viernes escuché Radio
Globo de Tegucigalpa y
uno de los ministros de
Zelaya salió al aire
desde la clandestinidad;
en medio de la
entrevista debió cortar,
según los periodistas,
para evitar ser ubicado
y capturado por los
militares.
Otros reportes indican
que los soldados
hondureños disparan
contra las llantas de
las flotas que
transportan a los
seguidores de Zelaya
para evitar que éstos
lleguen a la capital
para recibir a su
Presidente, y el Frente
Nacional contra el golpe
de Estado denuncia que
el Ejército recluta
jóvenes de 15 años en
adelante contra su
voluntad para reprimir
la movilización popular.
Dicen que los jóvenes
son sacados de sus casas
por métodos violentos.
“Tenemos reportes desde
Catacamas, Manto,
Olanchito, Sonaguera,
Colón y otros
municipios”, precisó la
agrupación. Por supuesto
que esto no es noticia
para casi nadie.
Otra vez, ¿Qué dirían si
eso ocurriera en la isla
castro comunista de
Cuba?
Lo que sí denunciaron
los medios hace un par
de semanas fue que
Chávez les iba a robar
sus hijos a los padres y
madres venezolanas, una
infamia total que rebotó
en los medios de ese
país durante más de una
semana.
El periodista hondureño
Luis Galdámez denunció
que los empresarios
entregan camisas blancas
a sus empleados para
asistir obligatoriamente
a las marchas en favor
del dictador, por
supuesto bajo la amenaza
de perder sus fuentes de
trabajo si no asisten.
“A los periodistas que
informan la verdad de
los hechos los persiguen
carros polarizados, sin
placa y con rifles
saliendo de las
ventanillas”, agregó.
Parecería ser que estos
hechos son bastantes más
graves que una carta o
cualquier otra cuestión
parecida; sin embargo,
el escándalo no aparece.
¿Por qué será? |