Año VIII
La Habana

27 de JUNIO
al 3 de JULIO
de 2009

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¿Inicia Barack Obama una carrera de asesinatos directos en América Latina y el Caribe?

Frank Rodríguez Bueno • La Habana

 

En un artículo publicado en esta página web, el 1 de julio de este año con título “Junio 2009, el Golpe de Estado en Honduras y Barack Obama” y con información cierre del 30 de junio, analicé en forma muy resumida los principales eventos que caracterizaron el golpe de Estado fascista desatado por el ejército hondureño en la madrugada del 28 de junio con el secuestro y deportación forzada del presidente constitucional José Manuel Zelaya Rosales, la reacción del pueblo hondureño, de la comunidad internacional en especial de América Latina y el Caribe y de los medios masivos de comunicación privados de la derecha tanto nacionales como internacionales, el desarrollo dictatorial, fascista y represivo del gobierno de facto instalado y la posición cuando menos dubitativa y contradictoria de la administración de Barack Obama, que progresivamente se fue convirtiendo en respaldo taimado y encubierto a los golpistas en su intento de retrotraer al sur del Continente a las cavernas y al infierno tal como ocurrió en muchos países desde la década de los años 30 hasta los años 90 del siglo XX. Entre los párrafos del artículo del día primero estaba:

“Los hechos, posiciones y acciones descritas anteriormente ponen de manifiesto una vez más que por parte (o en el marco) de la nueva administración del demócrata, Barack Obama, continúan las acciones conspirativas y desestabilizadoras de las embajadas y de las agencias de inteligencia de EE.UU. contra los procesos revolucionarios y progresistas de países de la región como Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y ahora Honduras y en forma destacada contra sus propios presidentes. También demuestran que se pretende mantener a la OEA como importante elemento de dominación y en muchos casos de subversión y desestabilización de gobiernos progresistas de la región y de represión brutal contra los pueblos del sur del Continente y de sus aspiraciones de justicia, de paz y de desarrollo económico y social.”

El respaldo encubierto a los golpistas por parte del gobierno de EE.UU. se confirmó una vez más durante los primeros días de julio del 2009 cuando el vocero del Departamento de Estado de EE.UU., Ian Kelly, declaraba ante requerimientos de los periodistas que estaba pendiente una evaluación legal de la ocurrencia o no de un golpe de Estado en Honduras contradiciendo lo declarado reciente y en forma pública por Hillary Clinton y por el propio Barack Obama, que la permanencia del Embajador en Honduras se justificaba por la necesidad y la conveniencia (para el imperio) de mantener contacto directo con los entes golpistas y evaluar el impacto de los acontecimientos, que una suspensión de la ayuda económica a Honduras solo contribuiría a aumentar la pobreza del pueblo hondureño (¿y que pasa con los casi 50 años del bloqueo contra el pueblo cubano?), que el Departamento de Estado (el gobierno) no estaba de acuerdo con el anunciado viaje del presidente Zelaya a Honduras pospuesto para el sábado 4 y luego para el domingo 5 del mes de julio argumentando sospechosamente que podría conducir a una guerra civil y sin tomar ninguna medida contra el apoyo militar al ejército golpista y represivo hondureño principalmente a través de las bases militares de Soto Cano y de Palmerola en Honduras, ni tampoco de apoyo económico referido al comercio y a las remesas enviadas desde EE.UU.

Sin dudas todas esta acciones estaban dirigidas a ganar tiempo a favor de la desidia, la aceptación y el olvido tal como pasó con el golpe militar en la República de Haití y a buscar una salida negociada que salvara y otorgara futura impunidad a los usurpadores y perpetuara el golpe de Estado sentando de esta forma un terrible precedente en la región; golpistas y usurpadores que sin dudas se sintieron oxigenados, apoyados, estimulados y envalentonados continuando la represión contra el pueblo hondureño el cual se agrupaba en un Frente de Resistencia Popular al golpe en medio de huelgas, paros cívicos, manifestaciones masivas, valientes y desafiantes y acciones de desobediencia civil en este caso estimulados por el próximo regreso del presidente Zelaya respaldado en forma real y no solo formal y retórica por la inmensa mayoría de la comunidad internacional y en especial de América Latina y el Caribe.

Por otra parte la mayoría del Congreso de Honduras convertido a la ilegalidad y a la inconstitucionalidad abierta y fascista como una vulgar dictadura cívico-militar decretaba el Estado de Sitio o de Emergencia suspendiendo parte de las garantías individuales consagradas en la Constitución hondureña, aumentaban en cientos las detenciones arbitrarias contra líderes civiles y otras personas opositoras al golpe, extendían los plazos del Habeas Corpus, amenazaban, intimidaban y bloqueaban con retenes militares y policiales los accesos a la capital impidiendo por la violencia el acceso a la capital de los pobladores del interior que protestaban contra el golpe, se reactivaban los terribles escuadrones de la muerte y los grupos de sicarios del siglo XX, el ejército y la policía secuestraba y reclutaba a la fuerza a jóvenes hondureños en varias regiones del país para su incorporación forzada al ejército, continuaba la anulación y el bloqueo a la información nacional e internacional que expresaran opiniones distintas o en contra de los intereses y propósitos de los golpistas y desafiaba el ultimátum de la Asamblea General de la OEA. Sin dudas se sentían respaldados en general por el gobierno de EE.UU. y en particular por el Pentágono, la CIA, las transnacionales estadounidenses, los grandes medios de comunicación y las políticas y las estructuras conspirativas y golpistas desarrolladas por las administraciones de George W. Bush y mantenidas en forma inalterable por la administración de Barack Obama.

Igualmente los líderes golpistas organizaban y financiaban (ropa blanca, salarios y transportación) concentraciones y manifestaciones de apoyo al golpe utilizando con presiones y extorsión a trabajadores públicos, de empresas privadas nacionales, de transnacionales y de maquiladoras incluyendo la participación de sus hijos, a estudiantes de colegios y universidades privadas, así como a otros sectores de la burguesía hondureña, y ante la anunciada visita el viernes 3 de julio del Sr. José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, a Tegucigalpa para notificar personalmente a los golpistas la Resolución y el ultimátum de la OEA como mandato no negociable, comenzaban a manejar farisaicamente términos como diálogo, negociaciones y elecciones adelantadas con un gran despliegue mediático por parte de la CNN en Español y otros grandes medios internacionales de comunicación y desinformación privados.

A la CNN en Español (posiblemente participante y/o promotora del increíble bloqueo o sabotaje satelital a la transmisión del discurso del presidente Zelaya de la madrugada del 1 de julio del 2009 desde la emisora de televisión de la ONU) se le unieron en el complot y la conspiración mediática importantes medios de comunicación masiva de la derecha reaccionaria en EE.UU. como el Washington Post, el Wall Street Journal y el National Review y en España y en América Latina y el Caribe el País y otros periódicos del Grupo Prisa, así como políticos de la extrema derecha republicana de EE.UU. tratando de establecer una matriz de opinión nacional e internacional que justificara el “golpe bueno” de los gorilas hondureños y utilizaban términos como sucesión forzada, problemas internos e institucionales propios de Honduras, acciones golpistas respaldadas por las mayorías hondureñas y a favor de la ley y de la democracia y como una respuesta a la intervención extranjera (principalmente del presidente de Venezuela y de la influencia del “chavismo”).

Sin dudas la OEA y otras organizaciones multilaterales de la región se verán obligadas pronto a darle también un ultimátum a la CNN y a otros medios transnacionales de difusión de mentiras de la derecha reaccionaria, cada vez más fascista, terrorista y golpista tanto nacional como internacional para que cesen sus acciones conspirativas, desestabilizadoras y golpistas en la región incluyendo las realizadas en EE.UU.

El viernes 3 de julio en Honduras se incrementaban las manifestaciones populares y las acciones de protesta por parte de numerosos sectores de la sociedad civil hondureña e igualmente la represión del régimen golpista con cientos de personas heridas, golpeadas y detenidas en forma arbitraria, mientras el Sr. José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, se entrevistaba en Tegucigalpa con el presidente de la Corte Suprema, Jorge Rivera, y con representantes del Congreso golpista los cuales le comunicaba la posición del gobierno de facto sobre mantener inalterable e irreversible la dictadura establecida y la existencia de una orden de captura emitida contra Zelaya. Igualmente Insulza se entrevistó con representantes de las organizaciones sociales hondureñas que fueron acompañadas ese día por una enorme manifestación popular en Tegucigalpa en apoyo al presidente José Manuel Zelaya Rosales.

Durante el sábado 4 de junio se producían nuevas acciones por parte de los golpistas tratando de permanecer en el poder como las declaraciones de la cúpula católica y de Andrés Rodríguez el Cardenal de Honduras defendiendo y justificando al golpe de Estado cada vez más fascista contribuyendo a reforzar la matriz de opinión iniciada por el vocero del Departamento de Estado, Ian Kelly, de que el regreso del presidente Zelaya a Honduras podría desatar la guerra civil y un baño de sangre, mientras que el representante de Nicaragua y el propio presidente, Daniel Ortega, denunciaban los planes golpistas de realizar provocaciones y agresiones armadas al ejército y a la policía en el aeropuerto a través de infiltrados en la manifestación popular del domingo 5 de junio en las afueras del aeropuerto internacional de Tegucigalpa, la versión de un supuesto trasiego de armas a Managua procedentes de Venezuela, de Cuba y de la propia Nicaragua y el desarrollo de un ambiente de xenofobia contra ciudadanos nicaragüenses, venezolanos y cubanos residentes en Honduras. 

En horas de la noche del sábado 4 de julio se celebraba en Washington una reunión extraordinaria de la Asamblea General de la OEA para conocer el informe de las gestiones realizadas en Honduras por el Secretario General de la OEA, el Sr. José Miguel Insulza, con la participación de los presidentes Manuel Rosales de Honduras, Cristina Fernández de Argentina y Fernando Lugo de Paraguay que ratificaban su decisión de trasladarse el día siguiente a Tegucigalpa, produciéndose en la madrugada del domingo la separación de Honduras como miembro de la OEA.

Durante la mañana del domingo 5 de junio los golpistas establecieron un férreo cerco con fuerzas del ejército y de la policía a los accesos del aeropuerto internacional de Honduras dando órdenes expresas de no dejar aterrizar el avión que llevaría al presidente Zelaya, mientras que esta anunciaba en Washington que se habían conformado dos delegaciones, una que saldría para Tegucigalpa integrada por el mismo y por el padre Miguel D´escoto presidente de la Asamblea General de la ONU entre otras personalidades internacionales y otra delegación que viajaría a El Salvador integrada por José Miguel Insulza para trabajar por la aplicación del Artículo 21 de la Carta de la OEA para restituir a Zelaya como presidente de Honduras acompañado entre otros por los presidentes Cristina Fernández de Argentina, Rafael Correa de Ecuador y Fernando Lugo de Paraguay, mientras por falsas acusaciones del régimen golpista sobre desplazamiento de fuerzas militares de Nicaragua se evidenciaba planes de autoagresión en zonas fronterizas con ese país.

Por la tarde se producía una agresión del ejército de Honduras contra un número enorme de manifestantes apostados en los alrededores del aeropuerto de Tegucigalpa con dos muertos por disparos a la cabeza, quizás efectuados por francotiradores, frente a las cámaras de televisión al menos de la cadena multinacional Telesur (contrapartida del Sur subdesarrollado a la CNN en Español representante del Norte desarrollado) y decenas de periodistas y reporteros internacionales, mientras que el mando militar del aeropuerto negaba el permiso de aterrizaje al avión que trasportaba a Zelaya y al padre Miguel D´escoto, atravesaba vehículos militares en la pista de aterrizaje y amenazaban al piloto con ser interceptado por la fuerza aérea hondureña si no se retiraba del espacio aéreo de Honduras, obligando a sus ocupantes a trasladarse a Managua, Nicaragua. 

Conclusiones y recomendaciones

En el artículo del 1 de julio expresé entre otras conclusiones que “…llego a la conclusión de que el golpe de Estado en Honduras a finales de junio fue un “balón de ensayo” para en caso de resultar positivo sentar un precedente que permitiera desatar con mayor impunidad golpes de Estado militares y cívico-militares similares en numerosos países de la región” y que “Los hechos, posiciones y acciones descritas anteriormente ponen de manifiesto una vez más que por parte (o en el marco) de la nueva administración del demócrata, Barack Obama, continúan las acciones conspirativas y desestabilizadoras de las embajadas y de las agencias de inteligencia de EE.UU. contra los procesos revolucionarios y progresistas de países de la región como Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y ahora Honduras y en forma destacada contra sus propios presidentes.”

Los eventos de los primeros días de julio del año 2009 relacionados con el golpe de Estado en Honduras confirmaron plenamente las conclusiones anteriores. Realizando un análisis de las acciones correspondientes a la planificación y a la ejecución de la conspiración y complot que desarrolló el golpe de Estado en Honduras se evidencia que respondieron a las técnicas actualizadas por diferentes organizaciones del Pentágono, del Departamento de Estado y de las agencias de inteligencia de EE.UU como la CIA, a partir de las experiencias de golpes de Estado en Europa efectuados por la derecha fascista durante la década de los años 40 y 50 del siglo XX expuestas genialmente por el escritor italiano, Curzio Malaparte, y de los golpes de Estado promovidos y dirigidos por numerosos gobiernos de EE.UU. en América Latina y el Caribe desde la década de los años 30 del siglo XX, se llega a la conclusión de que dichas técnicas solo pudieron ser aplicadas bajo la dirección directa de las entidades estadounidenses que las han utilizado por más de 100 años contra prácticamente todos los pueblos de la región, con el visto bueno de factores claves de poder de la administración del demócrata, Barack Obama, con la posible inclusión del propio presidente y de su Secretaria de Estado.

Igualmente entre otras conclusiones expresé que “… También demuestran que se pretende mantener a la OEA (por parte del gobierno de EE.UU.) como importante elemento de dominación y en muchos casos de subversión y desestabilización de gobiernos progresistas de la región y de represión brutal contra los pueblos del sur del Continente y de sus aspiraciones de justicia, de paz y de desarrollo económico y social.”

A pesar de que la OEA, y en especial el gobierno de EE.UU., en el caso del golpe de Estado en Honduras se vieron forzados a adoptar resoluciones que fueron inéditas en su tradicional accionar subordinada a los gobiernos de EE.UU. y en la madrugada del día 5 de julio se acordaba la máxima sanción a un país en cumplimiento a la Carta Democrática de la OEA consistente en la suspensión de Honduras de la organización después de un inútil plazo de 72 horas dado a los golpistas para que depusieron su actitud sin establecer una propuesta de salida a la crisis actuando en cierta forma como Poncio Pilato al lavarse las manos de ese momento en adelante (soy inocente de la muerte de ese hombre, refiriéndose a Jesús, vosotros responderéis por ella), extendiéndose un clamor, un reclamo y una pregunta por todo el sur del Continente: ¿bueno y ahora qué? evidenciándose la necesidad de que alguna otra organización multilateral de la región, sin la participación de EE.UU., establezca una estrategia para lograr la reconstrucción y la recomposición de la legalidad y la constitucionalidad en la República de Honduras. No queda más remedio que sustituir de inmediato a la OEA por una organización multilateral que con liderazgo y responsabilidad vele por los pueblos de América Latina y el Caribe y sea capaz de llevar a cabo acciones eficaces a su favor.     

Dos nuevas recomendaciones son, una la necesidad de documentar al máximo y con todo detalle el proceso de preparación y de ejecución interna y externa del golpe de Estado a raíz de los resultados de la V Cumbre de las Américas en Puerto España, Trinidad-Tobago y del 39 Periodo Ordinario de Sesiones celebrada en San Pedro Sula, Honduras, ambas desfavorables a EE.UU., y de la imperdonable incorporación de Honduras a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Sin dudas una adecuada, profunda y detallada documentación del golpe de Estado y de sus resultados constituyen un enorme peligro para sus organizadores y directores, en particular de EE.UU. como Otto Reich, John Negroponte y Richard Cheney, de un golpe de Estado planificado para que fuera “bueno o benévolo” y asimilable para el mundo como balón de ensayo para desatar nuevos golpes de Estado en la región de América Latina y el Caribe, lo cual ha llevado a sus líderes sin credibilidad internacional alguna a posiciones de desesperación pero también de arrogancia y de prepotencia (hasta para calificar al presidente estadounidense, Barack Obama, de “negrito que no conoce donde queda Tegucigalpa”) y de atrincheramiento en forma aparentemente irracional contra toda lógica de acuerdo al rechazo internacional provocadas por las violaciones flagrantes al Derecho Internacional y a los Derechos Humanos en lo que puede calificarse como una huida hacia delante (hacia el precipicio).  

Una segunda recomendación se refiere a sacar experiencias en cuanto a la necesidad de que los movimientos sociales con sus dirigentes de vanguardia al frente se organicen en todos los países de América latina y el Caribe en forma de redes y estructuras organizativas semiclandestinas y/o clandestinas en caso necesario con estrategias y planes y programas de acción correspondientes para hacer frente con eficiencia a las acciones de la reacción derechista de las oligarquías nacionales incluyendo intentos de golpes de Estado fascistas y represivos al máximo.

Termino el presente artículo repitiendo una frase del artículo anterior ¡A que nivel de incapacidad, inoperancia y falta de perspectiva política han llegado las cúpulas políticas y militares del fascismo estadounidense! y la última recomendación: “Igualmente que entiendan (la administración de Barack Obama y otros factores de poder de EE.UU.) que las fuerzas de la extrema derecha y fascistas de EE.UU., en particular los neoconservadores, los republicanos fundamentalistas cristianos-sionistas y las mafias y grupos de poder de proyección internacional más extremistas como la mafia cubana-americana, harán todo lo posible por el fracaso de la administración demócrata de Barack Obama y de esta forma facilitarles su retomo el poder aun con más fuerza en los próximos procesos electorales de los años 2010 y 2012 y quizás a través de la culminación del golpe de Estado en progreso en EE.UU. desde el 11/09/01, siempre a su abierto favor y beneficio en el orden nacional e internacional. ¡Póngase duro Sr. Barack Obama, tiene que reaccionar pronto, lavarse un mínimo el cerebro, limpiar rápido la casa y su patio y sacudir la mata de saboteadores internos mientras tenga tiempo en su ingrata e imposible tarea de tratar de salvar al Imperio estadounidense!”

Hoy lunes 6 de julio del año 2009 caben entre otras las siguientes preguntas ¿el día 5 de julio se produjeron los dos primeros asesinatos en Honduras y por tanto en América Latina y el Caribe a cuenta directa del presidente Barack Obama con la mayor impunidad y como parte y evidencia de la ausencia de cambios sobre las políticas imperiales de EE.UU.? y ¿decidió el imperio del norte convertir a Honduras en el Israel centroamericano al igual que con Colombia convertido en el Israel andino? Las respuestas las obtendremos durante los próximos días. Sr. Obama recuerde que su imagen y su esperanzador aval político se consumen a una velocidad vertiginosa a nivel mundial y en especial en la región de América Latina y el Caribe.  


Nota:

El presente artículo constituye parte de un epígrafe de un extenso Ensayo titulado “12 Nuevos Órdenes Internacionales para la Supervivencia y el Desarrollo Mundial” aún inédito.

 

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