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En un artículo publicado
en esta página web, el 1
de julio de este año con
título “Junio 2009, el
Golpe de Estado en
Honduras y Barack Obama”
y con información cierre
del 30 de junio, analicé
en forma muy resumida
los principales eventos
que caracterizaron el
golpe de Estado fascista
desatado por el ejército
hondureño en la
madrugada del 28 de
junio con el secuestro y
deportación forzada del
presidente
constitucional José
Manuel Zelaya Rosales,
la reacción del pueblo
hondureño, de la
comunidad internacional
en especial de América
Latina y el Caribe y de
los medios masivos de
comunicación privados de
la derecha tanto
nacionales como
internacionales, el
desarrollo dictatorial,
fascista y represivo del
gobierno de facto
instalado y la posición
cuando menos dubitativa
y contradictoria de la
administración de Barack
Obama, que
progresivamente se fue
convirtiendo en respaldo
taimado y encubierto a
los golpistas en su
intento de retrotraer al
sur del Continente a las
cavernas y al infierno
tal como ocurrió en
muchos países desde la
década de los años 30
hasta los años 90 del
siglo XX. Entre los
párrafos del artículo
del día primero estaba:
“Los hechos, posiciones
y acciones descritas
anteriormente ponen de
manifiesto una vez más
que por parte (o en el
marco) de la nueva
administración del
demócrata, Barack Obama,
continúan
las acciones
conspirativas y
desestabilizadoras de
las embajadas y de las
agencias de inteligencia
de EE.UU. contra los
procesos revolucionarios
y progresistas de países
de la región como Cuba,
Venezuela, Bolivia,
Nicaragua, Ecuador y
ahora Honduras y en
forma destacada contra
sus propios presidentes.
También demuestran que
se pretende mantener a
la OEA como importante
elemento de dominación y
en muchos casos de
subversión y
desestabilización de
gobiernos progresistas
de la región y de
represión brutal contra
los pueblos del sur del
Continente y de sus
aspiraciones de
justicia, de paz y de
desarrollo económico y
social.”
El respaldo encubierto a
los golpistas por parte
del gobierno de EE.UU.
se confirmó una vez más
durante los primeros
días de julio del 2009
cuando el vocero del
Departamento de Estado
de EE.UU., Ian Kelly,
declaraba ante
requerimientos de los
periodistas que estaba
pendiente una evaluación
legal de la ocurrencia o
no de un golpe de Estado
en Honduras
contradiciendo lo
declarado reciente y en
forma pública por
Hillary Clinton y por el
propio Barack Obama, que
la permanencia del
Embajador en Honduras se
justificaba por la
necesidad y la
conveniencia (para el
imperio) de mantener
contacto directo con los
entes golpistas y
evaluar el impacto de
los acontecimientos, que
una suspensión de la
ayuda económica a
Honduras solo
contribuiría a aumentar
la pobreza del pueblo
hondureño (¿y que pasa
con los casi 50 años del
bloqueo contra el pueblo
cubano?), que el
Departamento de Estado
(el gobierno) no estaba
de acuerdo con el
anunciado viaje del
presidente Zelaya a
Honduras pospuesto para
el sábado 4 y luego para
el domingo 5 del mes de
julio argumentando
sospechosamente que
podría conducir a una
guerra civil y sin tomar
ninguna medida contra el
apoyo militar al
ejército golpista y
represivo hondureño
principalmente a través
de las bases militares
de
Soto Cano y de Palmerola
en Honduras, ni tampoco
de apoyo económico
referido al comercio y a
las remesas enviadas
desde EE.UU.
Sin dudas todas esta
acciones estaban
dirigidas a ganar tiempo
a favor de la desidia,
la aceptación y el
olvido tal como pasó con
el golpe militar en la
República de Haití y a
buscar una salida
negociada que salvara y
otorgara futura
impunidad a los
usurpadores y perpetuara
el golpe de Estado
sentando de esta forma
un terrible precedente
en la región; golpistas
y usurpadores que sin
dudas se sintieron
oxigenados, apoyados,
estimulados y
envalentonados
continuando la represión
contra el pueblo
hondureño el cual se
agrupaba en un Frente de
Resistencia Popular al
golpe en medio de
huelgas, paros cívicos,
manifestaciones masivas,
valientes y desafiantes
y acciones de
desobediencia civil en
este caso estimulados
por el próximo regreso
del presidente Zelaya
respaldado en forma real
y no solo formal y
retórica por la inmensa
mayoría de la comunidad
internacional y en
especial de América
Latina y el Caribe.
Por otra parte la
mayoría del Congreso de
Honduras convertido a la
ilegalidad y a la
inconstitucionalidad
abierta y fascista como
una vulgar dictadura
cívico-militar decretaba
el Estado de Sitio o de
Emergencia suspendiendo
parte de las garantías
individuales consagradas
en la Constitución
hondureña, aumentaban en
cientos las detenciones
arbitrarias contra
líderes civiles y otras
personas opositoras al
golpe, extendían los
plazos del Habeas
Corpus, amenazaban,
intimidaban y bloqueaban
con retenes militares y
policiales los accesos a
la capital impidiendo
por la violencia el
acceso a la capital de
los pobladores del
interior que protestaban
contra el golpe, se
reactivaban los
terribles escuadrones de
la muerte y los grupos
de sicarios del siglo
XX, el ejército y la
policía secuestraba y
reclutaba a la fuerza a
jóvenes hondureños en
varias regiones del país
para su incorporación
forzada al ejército,
continuaba la anulación
y el bloqueo a la
información nacional e
internacional que
expresaran opiniones
distintas o en contra de
los intereses y
propósitos de los
golpistas y desafiaba el
ultimátum de la Asamblea
General de la OEA. Sin
dudas se sentían
respaldados en general
por el gobierno de
EE.UU. y en particular
por el Pentágono, la
CIA, las transnacionales
estadounidenses, los
grandes medios de
comunicación y las
políticas y las
estructuras
conspirativas y
golpistas desarrolladas
por las administraciones
de George W. Bush y
mantenidas en forma
inalterable por la
administración de Barack
Obama.
Igualmente los líderes
golpistas organizaban y
financiaban (ropa
blanca, salarios y
transportación)
concentraciones y
manifestaciones de apoyo
al golpe utilizando con
presiones y extorsión a
trabajadores públicos,
de empresas privadas
nacionales, de
transnacionales y de
maquiladoras incluyendo
la participación de sus
hijos, a estudiantes de
colegios y universidades
privadas, así como a
otros sectores de la
burguesía hondureña, y
ante la anunciada visita
el viernes 3 de julio
del Sr. José Miguel
Insulza, Secretario
General de la OEA, a
Tegucigalpa para
notificar personalmente
a los golpistas la
Resolución y el
ultimátum de la OEA como
mandato no negociable,
comenzaban a manejar
farisaicamente términos
como diálogo,
negociaciones y
elecciones adelantadas
con un gran despliegue
mediático por parte de
la CNN en Español y
otros grandes medios
internacionales de
comunicación y
desinformación privados.
A la CNN en Español
(posiblemente
participante y/o
promotora del increíble
bloqueo o sabotaje
satelital a la
transmisión del discurso
del presidente Zelaya de
la madrugada del 1 de
julio del 2009 desde la
emisora de televisión de
la ONU) se le unieron en
el complot y la
conspiración mediática
importantes medios de
comunicación masiva de
la derecha reaccionaria
en EE.UU. como el
Washington Post, el Wall
Street Journal y el
National Review y en
España y en América
Latina y el Caribe el
País y otros periódicos
del Grupo Prisa, así
como políticos de la
extrema derecha
republicana de EE.UU.
tratando de establecer
una matriz de opinión
nacional e internacional
que justificara el
“golpe bueno” de los
gorilas hondureños y
utilizaban términos como
sucesión forzada,
problemas internos e
institucionales propios
de Honduras, acciones
golpistas respaldadas
por las mayorías
hondureñas y a favor de
la ley y de la
democracia y como una
respuesta a la
intervención extranjera
(principalmente del
presidente de Venezuela
y de la influencia del “chavismo”).
Sin dudas
la OEA y otras
organizaciones
multilaterales de la
región se verán
obligadas pronto a darle
también un ultimátum a
la CNN y a otros medios
transnacionales de
difusión de mentiras de
la derecha reaccionaria,
cada vez más fascista,
terrorista y golpista
tanto nacional como
internacional para que
cesen sus acciones
conspirativas,
desestabilizadoras y
golpistas en la región
incluyendo las
realizadas en EE.UU.
El viernes 3 de julio en
Honduras se
incrementaban las
manifestaciones
populares y las acciones
de protesta por parte de
numerosos sectores de la
sociedad civil hondureña
e igualmente la
represión del régimen
golpista con cientos de
personas heridas,
golpeadas y detenidas en
forma arbitraria,
mientras el Sr. José
Miguel Insulza,
Secretario General de la
OEA, se entrevistaba en
Tegucigalpa con el
presidente de la Corte
Suprema, Jorge Rivera, y
con representantes del
Congreso golpista los
cuales le comunicaba la
posición del gobierno de
facto sobre mantener
inalterable e
irreversible la
dictadura establecida y
la existencia de una
orden de captura emitida
contra Zelaya.
Igualmente Insulza se
entrevistó con
representantes de las
organizaciones sociales
hondureñas que fueron
acompañadas ese día por
una enorme manifestación
popular en Tegucigalpa
en apoyo al presidente
José Manuel Zelaya
Rosales.
Durante el sábado 4 de
junio se producían
nuevas acciones por
parte de los golpistas
tratando de permanecer
en el poder como las
declaraciones de la
cúpula católica y de
Andrés Rodríguez el
Cardenal de Honduras
defendiendo y
justificando al golpe de
Estado cada vez más
fascista contribuyendo a
reforzar la matriz de
opinión iniciada por el
vocero del Departamento
de Estado, Ian Kelly, de
que el regreso del
presidente Zelaya a
Honduras podría desatar
la guerra civil y un
baño de sangre, mientras
que el representante de
Nicaragua y el propio
presidente, Daniel
Ortega, denunciaban los
planes golpistas de
realizar provocaciones y
agresiones armadas al
ejército y a la policía
en el aeropuerto a
través de infiltrados en
la manifestación popular
del domingo 5 de junio
en las afueras del
aeropuerto internacional
de Tegucigalpa, la
versión de un supuesto
trasiego de armas a
Managua procedentes de
Venezuela, de Cuba y de
la propia Nicaragua y el
desarrollo de un
ambiente de xenofobia
contra ciudadanos
nicaragüenses,
venezolanos y cubanos
residentes en Honduras.
En horas de la noche del
sábado 4 de julio se
celebraba en Washington
una reunión
extraordinaria de la
Asamblea General de la
OEA para conocer el
informe de las gestiones
realizadas en Honduras
por el Secretario
General de la OEA, el
Sr. José Miguel Insulza,
con la participación de
los presidentes Manuel
Rosales de Honduras,
Cristina Fernández de
Argentina y Fernando
Lugo de Paraguay que
ratificaban su decisión
de trasladarse el día
siguiente a Tegucigalpa,
produciéndose en la
madrugada del domingo la
separación de Honduras
como miembro de la OEA.
Durante la mañana del
domingo 5 de junio los
golpistas establecieron
un férreo cerco con
fuerzas del ejército y
de la policía a los
accesos del aeropuerto
internacional de
Honduras dando órdenes
expresas de no dejar
aterrizar el avión que
llevaría al presidente
Zelaya, mientras que
esta anunciaba en
Washington que se habían
conformado dos
delegaciones, una que
saldría para Tegucigalpa
integrada por el mismo y
por el padre Miguel
D´escoto presidente de
la Asamblea General de
la ONU entre otras
personalidades
internacionales y otra
delegación que viajaría
a El Salvador integrada
por José Miguel Insulza
para trabajar por la
aplicación del Artículo
21 de la Carta de la OEA
para restituir a Zelaya
como presidente de
Honduras acompañado
entre otros por los
presidentes Cristina
Fernández de Argentina,
Rafael Correa de Ecuador
y Fernando Lugo de
Paraguay, mientras por
falsas acusaciones del
régimen golpista sobre
desplazamiento de
fuerzas militares de
Nicaragua se evidenciaba
planes de autoagresión
en zonas fronterizas con
ese país.
Por la tarde se producía
una agresión del
ejército de Honduras
contra un número enorme
de manifestantes
apostados en los
alrededores del
aeropuerto de
Tegucigalpa con dos
muertos por disparos a
la cabeza, quizás
efectuados por
francotiradores, frente
a las cámaras de
televisión al menos de
la cadena multinacional
Telesur (contrapartida
del Sur subdesarrollado
a la CNN en Español
representante del Norte
desarrollado) y decenas
de periodistas y
reporteros
internacionales,
mientras que el mando
militar del aeropuerto
negaba el permiso de
aterrizaje al avión que
trasportaba a Zelaya y
al padre Miguel D´escoto,
atravesaba vehículos
militares en la pista de
aterrizaje y amenazaban
al piloto con ser
interceptado por la
fuerza aérea hondureña
si no se retiraba del
espacio aéreo de
Honduras, obligando a
sus ocupantes a
trasladarse a Managua,
Nicaragua.
Conclusiones y
recomendaciones
En el artículo del 1 de
julio expresé entre
otras conclusiones que
“…llego a la conclusión
de que el golpe de
Estado en Honduras a
finales de junio fue un “balón de ensayo”
para en caso de resultar
positivo sentar un
precedente que
permitiera desatar con
mayor impunidad golpes
de Estado militares y
cívico-militares
similares en numerosos
países de la región” y
que “Los hechos,
posiciones y acciones
descritas anteriormente
ponen de manifiesto una
vez más que por parte (o
en el marco) de la nueva
administración del
demócrata, Barack Obama,
continúan
las acciones
conspirativas y
desestabilizadoras de
las embajadas y de las
agencias de inteligencia
de EE.UU. contra los
procesos revolucionarios
y progresistas de países
de la región como Cuba,
Venezuela, Bolivia,
Nicaragua, Ecuador y
ahora Honduras y en
forma destacada contra
sus propios
presidentes.”
Los eventos de los
primeros días de julio
del año 2009
relacionados con el
golpe de Estado en
Honduras confirmaron
plenamente las
conclusiones anteriores.
Realizando un análisis
de las acciones
correspondientes a la
planificación y a la
ejecución de la
conspiración y complot
que desarrolló el golpe
de Estado en Honduras se
evidencia que
respondieron a las
técnicas actualizadas
por diferentes
organizaciones del
Pentágono, del
Departamento de Estado y
de las agencias de
inteligencia de EE.UU
como la CIA, a partir de
las experiencias de
golpes de Estado en
Europa efectuados por la
derecha fascista durante
la década de los años 40
y 50 del siglo XX
expuestas genialmente
por el escritor
italiano, Curzio
Malaparte, y de los
golpes de Estado
promovidos y dirigidos
por numerosos gobiernos
de EE.UU. en América
Latina y el Caribe desde
la década de los años 30
del siglo XX, se llega a
la conclusión de que
dichas técnicas solo
pudieron ser aplicadas
bajo la dirección
directa de las entidades
estadounidenses que las
han utilizado por más de
100 años contra
prácticamente todos los
pueblos de la región,
con el visto bueno de
factores claves de poder
de la administración
del demócrata, Barack
Obama, con la posible
inclusión del propio
presidente y de su
Secretaria de Estado.
Igualmente
entre otras conclusiones
expresé que “… También
demuestran que se
pretende mantener a la
OEA (por parte del
gobierno de EE.UU.) como
importante elemento de
dominación y en muchos
casos de subversión y
desestabilización de
gobiernos progresistas
de la región y de
represión brutal contra
los pueblos del sur del
Continente y de sus
aspiraciones de
justicia, de paz y de
desarrollo económico y
social.”
A pesar de que la OEA, y
en especial el gobierno
de EE.UU., en el caso
del golpe de Estado en
Honduras se vieron
forzados a adoptar
resoluciones que fueron
inéditas en su
tradicional accionar
subordinada a los
gobiernos de EE.UU. y en
la madrugada del día 5
de julio se acordaba la
máxima sanción a un país
en cumplimiento a la
Carta Democrática de la
OEA consistente en la
suspensión de Honduras
de la organización
después de un inútil
plazo de 72 horas dado a
los golpistas para que
depusieron su actitud
sin establecer una
propuesta de salida a la
crisis actuando en
cierta forma como Poncio
Pilato al lavarse las
manos de ese momento en
adelante (soy inocente
de la muerte de ese
hombre, refiriéndose a
Jesús, vosotros
responderéis por ella),
extendiéndose un clamor,
un reclamo y una
pregunta por todo el sur
del Continente: ¿bueno y
ahora qué?
evidenciándose la
necesidad de que alguna
otra organización
multilateral de la
región, sin la
participación de EE.UU.,
establezca una
estrategia para lograr
la reconstrucción y la
recomposición de la
legalidad y la
constitucionalidad en la
República de Honduras.
No queda más remedio que
sustituir de inmediato a
la OEA por una
organización
multilateral que con
liderazgo y
responsabilidad vele por
los pueblos de América
Latina y el Caribe y sea
capaz de llevar a cabo
acciones eficaces a su
favor.
Dos nuevas
recomendaciones son, una
la necesidad de
documentar al máximo y
con todo detalle el
proceso de preparación y
de ejecución interna y
externa del golpe de
Estado a raíz de los
resultados de la
V Cumbre de las Américas
en Puerto España,
Trinidad-Tobago
y del 39 Periodo
Ordinario de Sesiones
celebrada en San Pedro
Sula, Honduras, ambas
desfavorables a EE.UU.,
y de la imperdonable
incorporación de
Honduras a la Alianza
Bolivariana para los
Pueblos de Nuestra
América (ALBA).
Sin dudas una adecuada,
profunda y detallada
documentación del golpe
de Estado y de sus
resultados constituyen
un enorme peligro para
sus organizadores y
directores, en
particular de EE.UU.
como
Otto Reich, John
Negroponte y Richard
Cheney,
de un golpe de Estado
planificado para que
fuera “bueno o benévolo”
y asimilable para el
mundo como balón de
ensayo para desatar
nuevos golpes de Estado
en la región de América
Latina y el Caribe, lo
cual ha llevado a sus
líderes sin credibilidad
internacional alguna a
posiciones de
desesperación pero
también de arrogancia y
de prepotencia (hasta
para calificar al
presidente
estadounidense, Barack
Obama, de “negrito que
no conoce donde queda
Tegucigalpa”) y de
atrincheramiento en
forma aparentemente
irracional contra toda
lógica de acuerdo al
rechazo internacional
provocadas por las
violaciones flagrantes
al Derecho Internacional
y a los Derechos Humanos
en lo que puede
calificarse como una
huida hacia delante
(hacia el precipicio).
Una segunda
recomendación se refiere
a sacar experiencias en
cuanto a
la necesidad de que los
movimientos sociales con
sus dirigentes de
vanguardia al frente se
organicen en todos los
países de América latina
y el Caribe en forma de
redes y estructuras
organizativas
semiclandestinas y/o
clandestinas en caso
necesario con
estrategias y planes y
programas de acción
correspondientes para
hacer frente con
eficiencia a las
acciones de la reacción
derechista de las
oligarquías nacionales
incluyendo intentos de
golpes de Estado
fascistas y represivos
al máximo.
Termino el presente
artículo repitiendo una
frase del artículo
anterior ¡A que nivel
de incapacidad,
inoperancia y falta de
perspectiva política han
llegado las cúpulas
políticas y militares
del fascismo
estadounidense! y la
última recomendación:
“Igualmente que
entiendan (la
administración de Barack
Obama y otros factores
de poder de EE.UU.) que
las fuerzas de la
extrema derecha y
fascistas de EE.UU., en
particular los
neoconservadores, los
republicanos
fundamentalistas
cristianos-sionistas y
las mafias y grupos de
poder de proyección
internacional más
extremistas como la
mafia cubana-americana,
harán todo lo posible
por el fracaso de la
administración demócrata
de Barack Obama y de
esta forma facilitarles
su retomo el poder aun
con más fuerza en los
próximos procesos
electorales de los años
2010 y 2012 y quizás a
través de la culminación
del golpe de Estado en
progreso en EE.UU. desde
el 11/09/01, siempre a
su abierto favor y
beneficio en el orden
nacional e
internacional. ¡Póngase
duro Sr. Barack Obama,
tiene que reaccionar
pronto, lavarse un
mínimo el cerebro,
limpiar rápido la casa y
su patio y sacudir la
mata de saboteadores
internos mientras tenga
tiempo en su ingrata e
imposible tarea de
tratar de salvar al
Imperio estadounidense!”
Hoy lunes 6 de julio del
año 2009 caben entre
otras las siguientes
preguntas ¿el día 5 de
julio se produjeron los
dos primeros asesinatos
en Honduras y por tanto
en América Latina y el
Caribe a cuenta directa
del presidente Barack
Obama con la mayor
impunidad y como parte y
evidencia de la ausencia
de cambios sobre las
políticas imperiales de
EE.UU.? y ¿decidió el
imperio del norte
convertir a Honduras en
el Israel
centroamericano al igual
que con Colombia
convertido en el Israel
andino? Las respuestas
las obtendremos durante
los próximos días. Sr.
Obama recuerde que su
imagen y su esperanzador
aval político se
consumen a una velocidad
vertiginosa a nivel
mundial y en especial en
la región de América
Latina y el Caribe.
Nota:
El
presente artículo
constituye parte de un
epígrafe de un extenso
Ensayo titulado “12
Nuevos Órdenes
Internacionales para la
Supervivencia y el
Desarrollo Mundial”
aún inédito. |