|
Como introducción a este
artículo hago referencia
en los próximos dos
párrafos a algunos temas
desarrollados en los
artículos anteriores
como son que:
“Las acciones brutales
realizadas por los
golpistas hondureños y
el propio incruento
golpe de Estado
iniciadas el 28 de junio
del año 2009 y
acompañadas por una
conspiración y un golpe
mediático nacional e
internacional, al
parecer sorprendieron a
muchos en el sur del
Continente americano que
consideraban como
superada la etapa de
barbarie impuesta por el
imperio de EE.UU.
durante anteriores
décadas del siglo XX en
la región; sin embargo
analizando la prioridad
dada por el Comando Sur
del ejército de EE.UU. a
los ejércitos
latinoamericanos y
caribeños cuyo jefe
visitó a numerosos
países en unas 100
ocasiones durante el
segundo mandato de
George W. Bush, la
reactivación de la IV
Flota para amenazar y
dominar la zona, el
fortalecimiento del
poder mediático
reaccionario y de la
extrema derecha nacional
e internacional contra
los movimientos sociales
y gobiernos progresista
de la región, el
mantenimiento intacto de
las estructuras y de los
funcionarios y agentes
subversivos utilizados
durante décadas por
EE.UU. para la región y
los intentos de cruentos
golpes de Estado en
Venezuela y en Bolivia
pocos años atrás con la
dirección de las
agencias subversivas de
EE.UU., llego a la
conclusión de que el
golpe de Estado en
Honduras a finales de
junio fue un “balón
de ensayo” para en
caso de resultar
positivo sentar un
precedente que
permitiera desatar con
mayor impunidad golpes
de Estado militares y
cívico-militares
similares en numerosos
países de la región.
Sin dudas una adecuada,
profunda y detallada
documentación del golpe
de Estado y de sus
resultados constituyen
un enorme peligro para
sus organizadores y
directores, en
particular de EE.UU.
como
Otto Reich, John
Negroponte y Richard
Cheney,
de un golpe de Estado
planificado para que
fuera “bueno o benévolo”
y asimilable para el
mundo como balón de
ensayo para desatar
nuevos golpes de Estado
en la región de América
Latina y el Caribe, lo
cual llevó a sus líderes
sin credibilidad
internacional alguna a
posiciones de
desesperación pero
también de arrogancia y
de prepotencia (hasta
para calificar al
presidente
estadounidense, Barack
Obama, de “negrito que
no sabe nada de nada ni
conoce donde queda
Tegucigalpa”) y de
atrincheramiento en
forma aparentemente
irracional contra toda
lógica de acuerdo al
rechazo internacional
provocadas por las
violaciones flagrantes
al Derecho Internacional
y a los Derechos Civiles
y Humanos en lo que
puede calificarse como
una huida hacia delante
(hacia el precipicio y
la autodestrucción).”
Llama la atención la
similitud de los guiones
utilizados por el
imperialismo
estadounidense y las
oligarquías nacionales e
internacionales en el
golpe de Estado en
Honduras en el año 2009
y en el golpe de Estado
en Venezuela en el año
2002 y su análisis puede
contribuir a arrojar luz
sobre el porqué el
imperio estadounidense
seleccionó a Honduras
como balón de ensayo
para llevar a cabo un
nuevo golpe de Estado a
mitad del año 2009 en
una supuesta era de
cambios profundamente
publicitada por la
administración demócrata
de Barack Obama.
En el caso de Honduras
existían sin dudas
condiciones internas
mucho más favorables
para el éxito del golpe
militar que en Venezuela
ya que las estructuras
del tejido de poder
oligárquico
desarrolladas durante
siglos y no afectadas
para nada por el
gobierno de José Manuel
Zelaya, aseguraban la
rápida y decidida
incorporación en forma
integral al golpe de
todos los factores
claves de poder como
fueron el poder militar
dependiente casi
totalmente del
Pentágono, el poder
político incluyendo a la
mayoría de un Congreso
estructurado por la
oligarquía nacional y a
los partidos políticos
tradicionales, el poder
judicial con jueces y
fiscales venales y
corruptos nombrados a su
máxima instancia por el
propio Congreso, los
poderes económicos y
comerciales ligados y
dependientes de las
transnacionales
estadounidenses, el
poder religioso en manos
de cúpulas corruptas al
total servicio de los
sectores más ricos y
anticristianos de la
sociedad hondureña y el
poder mediático de
comunicación masiva en
manos también de las
oligarquías nacionales e
internacionales, a lo
que se sumaba la
existencia de
movimientos sociales
relativamente débiles y
poco estructurados
comparado con los
existentes en Venezuela
en el año 2002.
Algunos analistas
consideran el golpe en
el año 2009 en Honduras
como “antihistórico”
criterio que no comparto
ya que la historia y la
aplicación de un
análisis basado en el
materialismo científico,
histórico y dialéctico
demuestran el carácter
irreversible de los
objetivos de dominación
geoestratégica
desarrollados por EE.UU.
en Centroamérica desde
la segunda mitad del
siglo XIX que incluyeron
en esa época e incluyen
todavía hoy día las
posibilidades del istmo
para las conexiones
entre los Océanos
Atlántico y Pacífico y
el aseguramiento de su
dominio sobre el
corredor correspondiente
al Plan Puebla-Panamá
hoy extendido hasta
Colombia por lo que ya
muchos lo identifican
como el Plan
Houston-Puebla-Bogotá,
con el gran objetivo del
futuro aseguramiento de
los flujos energéticos
de la subregión
(petróleo, gas natural y
electricidad), de agua
potable y de otros
recursos naturales a
favor de EE.UU.
Un plan de dominio
geoestratégico en pleno
desarrollo en el siglo
XXI con la
administración del
demócrata Barack Obama
en el poder imperial
coincidente con el golpe
de Estado en Honduras,
el cual está asociado a
otros planes de
dominación como son
“Marcha hacia el Sur”
(maquiladoras
transnacionales
estadounidenses), “Plan
Sur” (anti-inmigrante),
“Operación Nuevos
Horizontes” (bases
militares de EE.UU. en
Centroamérica como la de
Palmerola o Soto Cano en
Honduras), “Corredor
Biológico Mesoamericano”
(privatización del
segundo banco
biogenético más
importante del mundo y
“Alianza para la
Seguridad y la
Prosperidad de América
del Norte (ASPAN)” o
Plan Mérida firmada en
el año 2005 entre
México, Canadá y EE.UU.,
también conocida
como
TLCAN Plus, Alianza que
ya se extiende con
fuerza a varios países
de Centroamérica, planes
parciales que cada vez
están en mayor peligro
por los cambios
políticos recientes
experimentados en
América Latina y el
Caribe en general y en
Centroamérica en
particular a favor de
sus pueblos, lo que
explica en parte el
entorno histórico-social
que motivó e interactuó
con un golpe de Estado
que trataron de que
fuera irreversible y
asimilable por la
comunidad internacional
y por el pueblo
hondureño.
Habrá que sacar muchas
otras conclusiones,
lecciones y experiencias
del golpe de Estado en
Honduras, siendo una de
ellas la
necesidad de que los
movimientos sociales con
sus dirigentes de
vanguardia al frente se
organicen en todos los
países de América Latina
y el Caribe en forma de
redes semiclandestinas
y/o clandestinas en caso
necesario con
estrategias y planes y
programas de acción
correspondientes, que
garanticen la unidad y
la actuación rápida con
la firmeza prolongada
necesaria y la
convicción y decisión
sobre la victoria final
cualquiera que sean las
amenazas, los riesgos,
los sacrificios y las
pérdidas de vida que se
produzcan y de esta
forma hacer frente con
eficiencia a las
acciones
desestabilizadores de la
reacción derechista de
las oligarquías
nacionales incluyendo
intentos de golpes de
Estado fascistas y
represivos al máximo, y
que produzcan con su
accionar y su
resistencia la fractura
de los entes y agentes
golpistas hasta su
derrota final y total
sin impunidad con el
castigo correspondiente
a cada una de sus
acciones criminales.
En todos los casos los
sistemas, subsistemas y
redes de dirección
estratégica parciales de
los movimientos sociales
deberán conformarse y
actuar en forma
diferenciada, flexible,
armónica, mancomunada e
interrelacionada para
que impulsen y
contribuyan al éxito de
las estrategias
parciales y al logro de
los objetivos y metas
estratégicas que se
formulen en cada
sistema, subsistema y
red organizativa y
garantizarse se
desarrolle el
vanguardismo y el
liderazgo con la
participación de todos
los sectores y agentes
gubernamentales y no
gubernamentales posibles
que sean claves para los
cambios favorables en
las sociedades por la
vía de la conquista del
poder efectivo como son
los sindicatos, los
gremios de trabajadores
y obreros formales e
informales, los
campesinos, los
estudiantes y jóvenes en
general, los pueblos
indígenas originarios y
los desempleados y
desposeídos entre otros
muchos más.
Un primer gran
requerimiento a nivel
nacional para alcanzar
niveles adecuados de
desarrollo económico, de
paz y de justicia social
en un país de América
Latina y el Caribe y de
la región
en general
lo constituye la
conquista, el
mantenimiento y la
profundización del poder
efectivo por parte de
las fuerzas progresistas
y revolucionarias
dispuestas al cambio a
nivel de gobierno y
prolongarse, extenderse,
consolidarse y
fortalecerse en forma
progresiva hacia todos
los niveles de la
sociedad a través
de la transformación
radical de los sistemas
y estructuras
organizativas actuales
en el orden económico,
financiero, político,
social, cultural y
medioambiental. Entre
algunos requerimientos
estratégicos de la mayor
importancia, en forma
muy sintetizada, para
que los gobiernos
revolucionarios o
progresistas de los
países de la región
apoyados por los
movimientos sociales y
políticos renovadores
puedan ejercer un poder
efectivo están:
·
Reformulación del marco
legal, jurídico y
constitucional que sea
más apropiado, ajustado
a las realidades y
necesidades de cada
país.
·
Desarrollo de mecanismos
que refuercen el poder y
la participación
ciudadana en las
principales decisiones
del gobierno a todos los
niveles de las
estructuras
organizativas y de
dirección del país.
·
Drásticas reformas y
depuraciones en las
principales
instituciones del Estado
como son los poderes
judicial, legislativo y
ejecutivo, las fuerzas
armadas y policiales y
el Banco Central entre
otros con el apoyo
decidido, militante y
expreso de los
movimientos sociales y
de las fuerzas más
progresistas del país.
·
Incorporación de
mecanismos legales
(constitucionales) que
permitan la celebración
de renovados procesos
constituyentes y de
referendos revocatorios
a distintos niveles de
la administración y de
la dirección del
gobierno y del Estado
cuando se consideren
necesarios.
·
Recuperación y
reforzamiento del papel
del Estado y del sector
público en la dirección
estratégica de la
política, la economía,
las finanzas, la
producción y los
servicios básicos, las
inversiones de todo
tipo, la educación, la
cultura, la salud, el
desarrollo científico y
tecnológico y el
comercio internacional
entre otros muchos
factores y agentes
claves del desarrollo
económico y social del
país.
·
Nacionalización,
estatización,
expropiación y
confiscación de los
sectores estratégicos
del país que sean
convenientes y
necesarios.
·
Desarrollo de una
profunda reforma agraria
o mejor aun una profunda
revolución agraria que
contribuya al desarrollo
integral de cada país en
cuestión.
·
Intransigencia en cuanto
a la preservación de la
independencia y la
soberanía del país y el
respeto a sus
instituciones y
dirigentes.
·
Rápida obtención de
divisas frescas para
hacer frente a grandes
inversiones públicas en
numerosas actividades
productivas y sociales
de todo tipo así como a
la reindustrialización
del país.
·
No aceptación de la
continuidad o
profundización de los
mecanismos de dominación
y explotación utilizados
por los centros de poder
internacionales con la
complicidad de las
oligarquías nacionales y
el rompimiento
progresivo de las
estructuras
organizativas
implementadas por el
sistema neoliberal y su
reemplazo por otras más
justas y equitativas.
·
Revisión de los términos
de las anteriores
privatizaciones o
concesiones que no sean
nacionalizadas o
expropiadas y de la
posibilidad de
constituir nuevas
empresas mixtas con el
estímulo a la
reinversión en el país
del total o parte de las
ganancias obtenidas por
las partes extranjeras.
·
Desarrollar y mantener
una ofensiva política,
ideológica, económica y
social constante para el
beneficio de las clases
sociales más
desprotegidas y no
permitir jamás que la
reacción y la derecha
oligárquica tome de
nuevo la iniciativa y la
ofensiva.
·
Debilitamiento
progresivo de los
factores soportadores de
los regímenes
capitalistas
neoliberales
establecidos en la
región y lucha frontal
contra sus seguras
acciones
desestabilizadoras y
contrarrevolucionarias.
·
Preparación ideológica,
militar y organizativa
de todas las fuerzas y
agentes de la sociedad
dispuestas a
incorporarse a la lucha
en la segura
confrontación con las
fuerzas de la reacción
nacional e
internacional.
Matriz DAFO
(Debilidades, Amenazas,
Fortalezas y
Oportunidades)
Para finalizar y solo
como un ejemplo
didáctico a ser
utilizado con mucha
mayor amplitud por otros
analistas, un muy breve
análisis de una posible
Matriz DAFO
(Debilidades, Amenazas,
Fortalezas y
Oportunidades) a
desarrollar a partir del
golpe de Estado
desarrollado en Honduras
entre junio y julio del
año 2009, extendido en
lo posible a la región
de América Latina y el
Caribe en su conjunto,
utilizando solo dos
factores en cada uno de
los componentes de la
Matriz:
·
Debilidades.
Una, la insuficiencia y
la falta de profundidad
de las reformas
institucionales llevadas
a cabo por el gobierno
progresista de José
Manuel Zelaya Rosales
exhibiendo una alta
dosis de ingenuidad
política y de
desconocimiento de las
amenazas reales
provenientes o derivadas
de los objetivos
estratégicos de
dominación del
imperialismo
estadounidense, y dos,
el pobre desarrollo
político y organizativo
de los movimientos
sociales hondureños
hasta el momento del
golpe incluyendo sus
organizaciones
sindicales y campesinas
también quizás con
enfoques ingenuos y la
falta de fijación de
objetivos estratégicos
para contribuir a una
toma del poder en forma
progresiva por vía
pacífica por parte de
los sectores más
progresistas del país.
·
Amenazas.
Una, las derivadas de
los objetivos
estratégicos de
dominación del
imperialismo
estadounidense que
incluyen las acciones
más fascistas y
genocidas posibles
contra los pueblos del
sur del Continente
unidas a sus planes de
confrontación e
intervención militar
directa contra países
“insubordinados”
inaceptables para el
imperio a través de sus
bases militares y la
presencia de la IV Flota
en la región, y dos, la
cultura cavernícola de
las oligarquías de poder
hondureñas en el orden
militar, económico,
legislativo, judicial,
empresarial, religioso y
mediático con una
estructuración
neoliberal de alta
integración fascista
dominada completamente
por factores similares
de EE.UU. y opuestas al
menor cambio que atente
contra sus prebendas y
privilegios.
·
Fortalezas.
Una, algunas fortalezas
actuales como el nivel
alcanzado por las nuevas
organizaciones de
integración
latinoamericanas y
caribeñas en especial la
Alianza Bolivariana para
los Pueblos de Nuestra
América (ALBA) y el
Grupo de Río y la
conciencia política
todavía con pobre
estructuración orgánica,
alcanzada por
los movimientos sociales
hondureños, y dos,
algunas fortalezas
potenciales derivadas de
la peligrosidad de que
se establezca un
precedente de impunidad
al accionar de los
golpistas que
desestabilizaría
completamente a todo el
subcontinente lo cual es
completamente
inaceptable en una época
de crisis actuales como
las crisis financieras,
económicas, ambientales,
energéticas,
alimenticias, de
democracia, de
gobernabilidad y
sociales en general que
llevaría sin dudas a
acciones defensivas y a
contragolpes por la vía
también violenta por
parte de los agentes de
cada una de las
sociedades que sean
agredidos y afectados.
·
Oportunidades.
Una, las derivadas del
descrédito y agotamiento
de partidos políticos y
de políticos
tradicionales, de
procesos electorales
representativos, de
acuerdos, alianzas,
pactos o contratos
conciliatorios
(democracias pactadas)
entre las distintas
fuerzas y factores de la
sociedad, el
desprestigio de los
“valores” del
neoliberalismo y del
capitalismo en general
en el subcontinente y de
los beneficios y
bondades de las
relaciones con EE.UU. y
otros centros de poder
mundial y sus
transnacionales, que ha
ido profundizando las
contradicciones internas
entre las diferentes
clases sociales y
económicas de los
distintos países y las
contradicciones de los
intereses nacionales con
los intereses de los
centros de poder y sus
transnacionales en
especial de EE.UU., y
dos, la creación de
condiciones objetivas y
subjetivas para una
mayor unidad y lucha de
contrarios con una nueva
visión estratégica del
futuro desarrollo de las
sociedades humanas a
partir del siglo XXI, la
negación de numerosas
categorías políticas,
económicas, filosóficas,
ideológicas y sociales y
de las estructuras
existentes, así como la
ocurrencia de
importantes cambios y
transformaciones
cualitativas encaminadas
a lograr un mundo mejor
en la región en el orden
político, económico,
productivo, financiero,
medioambiental, cultural
y social en general.
Sin dudas es la hora en
América Latina y el
Caribe de profundizar
los cambios que hoy
imponen la nueva
arremetida de los
sectores oligárquicos
nacionales dirigidos,
financiados y apoyados
por los sectores de
derecha más
reaccionarios afines del
imperio estadounidense.
La lucha de los pueblos
y de los gobiernos
progresistas,
revolucionarios y
socialistas tiene que
ser diaria y sin tregua,
un paso atrás equivale
al suicidio de nuestros
pueblos. Como expresó en
su momento el
Generalísimo Máximo
Gómez, dominicano
ilustre y máximo jefe
militar de las Guerras
de Independencia de Cuba
del siglo XIX “un día en
que no se combate es un
día perdido” (para la
libertad y la
independencia de Cuba),
que en este caso sería
para toda América Latina
y el Caribe.
Nota:
El presente artículo
constituye parte de un
epígrafe de un extenso
Ensayo titulado “12
Nuevos Órdenes
Internacionales para la
supervivencia y el
Desarrollo Mundial”
pendiente de
publicación. |