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El golpe de estado en
Honduras entra en su
tercera semana, luego de
la mediación infructuosa
del presidente Oscar
Arias de Costa Rica,
mediación que se había
acordado en la reunión
que sostuvo el
presidente Manuel Zelaya
con la secretaria de
estado de los Estados
Unidos Hilary Clinton.
Esta propuesta como se
avizoraba estaba
destinada al fracaso,
pero más allá de este
resultado, hoy los
pueblos Latinoamericanos
se convencen más de la
injerencia
estadounidense en el
golpe, así como, de la
dilatoria implementada
con la propuesta
mencionada, la cual
busca principalmente
desgastar al pueblo
hondureño que resiste en
la calle.
Si el gobierno
norteamericano estuviese
decidido a apoyar la
constitucionalidad en
Honduras hubiese tomado
medidas inmediatas como
la suspensión de la
ayuda militar, el retiro
de su embajador o el
diferimiento de las
remesas que reciben los
hondureños de sus
coterráneos que trabajan
en Estados Unidos. Por
el contrario, vino con
el cuentico de la
mediación, aceptada por
Zelaya, pero entendida
rápidamente por el mismo
que dicha opción no
tendrá el éxito deseado;
de allí, el ultimátum
que le emite al gobierno
de facto para la
restitución del hilo
constitucional durante
el presente fin de
semana. Si no se da tal
situación, de acuerdo a
sus palabras, entrará
por cualquier vía a
Honduras para comandar
con su pueblo la
resistencia y lograr la
restitución en la
presidencia. Veremos
cuál será el papel que
jugara en este escenario
el gobierno
estadounidense, quien
debe estar evaluando su
posición ante tal
posibilidad, ya que
existe una protesta
generalizada en la
comunidad internacional
en contra del golpe de
estado perpetrado. Es
difícil creer que un
gobierno de facto con
una economía débil y
dependiente de otros
países, desafié al resto
de la comunidad
internacional, sin
contar con un apoyo
solapado de algún país
poderoso, es decir, de
los Estados Unidos.
Para ratificar nuestras
presunciones sobre la
participación
estadounidense en las
acciones golpistas en
Honduras, comparemos el
accionar timorato y
ambiguo del gobierno
estadounidense en este
caso con relación a su
actuación en el medio
oriente o su otrora
intervenciones en
América Central con el
asesinato de Sandino y
el apoyo irrestricto a
los “contras” desde
territorio hondureño en
contraposición al
gobierno legitimo de
Daniel Ortega y la
revolución sandinista.
El apoyo continúo a
golpes militares, con la
intención de defender
los intereses de la
oligarquía y grupos
conservadores, en contra
de las nacientes
democracias en
Guatemala, Panamá y El
Salvador, son parte del
historial
intervencionista de los
gringos en
Centroamericana. Este
historial pretende
revivirlo con el ensayo
que practican
actualmente en Honduras,
como una advertencia
para aquellos países que
asuman una posición
independiente y se
atrevan a tener
posturas críticas ante
las políticas
estadounidenses. Manuel
Zelaya, incorporo su
país al ALBA y
Petrocaribe, lo cual
para los gringos es una
amenaza a su hegemonía
imperial en
Centroamérica.
Adicionalmente, por la
vía democrática el
Frente Farabundo Martin
en El Salvador toma el
poder.
Este avance progresista
de los pueblos no es
tolerable por el
imperio, por tal razón
montan esta prueba
experimental en
Honduras. Eva Golinger,
en su artículo
Washington y el Golpe de
Estado en Honduras: Aquí
están las pruebas,
demuestra los
movimientos a nivel de
embajadas estadounidense
desde el año 2008 en
Centroamérica donde se
incorporan embajadores
con experiencia en
desestabilizar países y
vinculados a John
Negroponte y Otto Reich
paladines de las
políticas recalcitrantes
y anti izquierdistas del
Departamento de Estado
de USA. Hugo Llorens,
actual embajador de
Estados Unidos en
Honduras, es un cubano
de nacimiento que llegó
a los Estados Unidos
como parte de la
operación Peter Pan.
Cuando se da el golpe de
estado en Venezuela Hugo
Llorens era el asesor de
la presidencia
estadounidense para
Venezuela y
subsecretario de estado
para asuntos hemisférico
bajo la dirección de
Otto Reich.
En el artículo
mencionado de Eva
Golinder, se hace
referencia al
financiamiento otorgado
por la USAID y la NED a
la coalición que se
formo con la
participación de
empresarios,
organizaciones no
gubernamentales,
iglesia católica, medios
de comunicación y
partidos políticos en la
denominada “Unión Cívica
Democrática”. Esta
“Unión Cívica
Democrática” está
integrada por el Consejo
Nacional Anticorrupción,
el Arzobispado de
Tegucigalpa, El Consejo
Hondureño de la Empresa
Privada, el Consejo de
Rectores de
Universidades, la
Confederación de
trabajadores de
Honduras, el Foro
Nacional de
Convergencia, la
Federación Nacional de
Comercio e Industrias de
Honduras (Fedecamaras),
la Asociación de Medios
de Comunicación, el
Grupo Paz y Democracia y
el grupo estudiantil
Generación X Cambio.
Estimado Lector, puede
encontrar alguna
similitud con lo
sucedido en Venezuela,
Bolivia y Ecuador en los
últimos años. Esta
manera de proceder
parece un recetario que
desde el imperio
intentan dosificarles a
aquellos países que
decidieron ser libres.
Como bien lo ha señalado
el comandante Chávez, no
nos hagamos ilusiones de
rectificación del
gobierno
estadounidenses, ellos
son imperialistas, por
consiguiente desean
tener subyugados al
resto de los pueblos. No
podemos descuidarnos,
debemos seguir
trabajando en la
generación de conciencia
en nuestros pueblos, a
la par de mejorar
sustancialmente la
eficiencia en la
aplicación de las
políticas públicas.
Hagamos valer los
derechos de los pueblos
a su libre
autodeterminación, la
OEA y la ONU, deben
demostrar que sus
decisiones no dependen
de la influencia de los
Estados Unidos. El ALBA
debe contraatacar
diplomáticamente de
forma inmediata, no
puede dársele largas a
este asunto, los
golpistas deben
abandonar el poder en
Honduras. Hoy es
Honduras, mañana puede
ser cualquier país
independientemente de su
tendencia ideológica,
por supuesto los
primeros en la lista son
los países del ALBA y
dentro de estos nuestra
querida Patria. A
incrementar el nivel de
conciencia del pueblo
Latinoamericano.
(*)Econ. |