Año VIII
La Habana

27 de JUNIO
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de 2009

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El mago Obama y sus ayudantes
 Hillary Clinton y Joseph Biden

Frank Rodríguez Bueno • La Habana

 

La acumulación de evidencias sobre la responsabilidad directa de factores de poder dentro del Imperio y de la República estadounidense en la organización y dirección del golpe de Estado en Honduras iniciado brutalmente por los militares el pasado 28 de junio del año 2009 y luego sobre el continuado apoyo abierto o solapado para su consolidación y triunfo, me lleva a la necesidad de anticipar en los elementos de culpabilidad de esos factores antes que se pongan en evidencia pública quizás dentro de 30 o 40 años cuando se desclasifiquen los documentos oficiales correspondientes, en específico por parte de la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, y del propio presidente Barack Obama, ya que nadie pone en duda la responsabilidad de las acciones golpistas por parte de la CIA y de otras agencias subversivas, conspirativas y desestabilizadoras como la USAID y la NED, del Pentágono y en particular del Comando Sur del ejército de EE.UU., de agentes fascistas y terroristas estadounidenses de vieja data como Otto Reich, John Negroponte, John McCain y Richard Cheney y de los grandes medios de comunicación con CNN en Español a la cabeza.

Hasta ahora tampoco nadie duda que las fuerzas de la extrema derecha y fascistas de EE.UU. en particular los neoconservadores, los republicanos fundamentalistas cristianos-sionistas y las mafias y grupos de poder de proyección internacional más extremistas como la mafia cubana-americana, harán todo lo posible por el fracaso de la administración demócrata de Barack Obama y de esta forma facilitarles su retomo al poder aun con más fuerza en los próximos procesos electorales de los años 2010 y 2012 y quizás a través de la culminación del golpe de Estado en progreso en EE.UU. desde el 11/09/01. ¿Pero que pasa con los saboteadores internos que eliminan toda credibilidad a las acciones de Barack Obama?, tal como expresé sobre ambos temas en uno de los artículos anteriores, ahora incorporando también las posibles ambiciones de la Secretaria de Estado Hillary Clinton, y del vicepresidente Joseph Biden como futuros aspirantes potenciales a la presidencia de EE.UU. en las próximas elecciones.

Hasta el presente una de las principales estrategias del presidente Barack Obama ha sido la imposición dentro y fuera de EE.UU. de la amnesia histórica con el pretendido mayor acto de ilusionismo de la historia de la humanidad, la desaparición de la imagen del Imperio estadounidense y de la conciencia de su existencia a nivel mundial, pretensión en la que el mago Obama debe apoyarse y ser apoyado por sus ayudantes, supuestamente fieles, entre los cuales deberían estar la Secretaria de Estado, Hillary Clinton y el vicepresidente Joseph Biden. Veamos algunas situaciones recientes que nos permitan evaluar el comportamiento de estos dos ayudantes en los casos de Rusia, Medio Oriente, Irán y Honduras en cuanto a su posible fidelidad al mago principal de la Casa Blanca, el presidente Barack Obama.

Durante la primera semana de mayo del año 2009 ante el agravamiento de las relaciones de Washington con Moscú en particular por las anunciadas maniobras militares y provocadoras de la OTAN en Georgia, en momentos además que la oposición política de ese país reclamaba en forma masiva e intransigente la renuncia del agente provocador y conspirador a favor de occidente, el evidentemente desequilibrado mental presidente Mijail Saakashvili, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, se reunía con el Canciller ruso, Serguei Lavrov, para a través de la promesa de futuras negociaciones supuestamente respetuosas sobre temas en disputa tratar de calmar y apaciguar a los dirigentes rusos, cada vez más conscientes del peligro que representa la actual etapa fundamentalista, agresiva y demencial de EE.UU. como imperio a escala universal.

A principios de julio del año 2009 durante una visita del dialogante presidente Barack Obama a Moscú en un intento de restañar los vínculos dañados con Rusia se firmaba un acuerdo marco para una importante reducción de ojivas nucleares y de portadores de ambos países en correspondencia al tratado ruso-estadounidense sobre reducción de armas estratégicas ofensivas conocido como START-1 firmado en el año 1991 y vigente hasta el año 2009, pero sin superarse las diferencias sobre una posible reactivación del Tratado de Defensa de Misiles, conocido por ABM (Anti Ballistic Missile Treaty) de 1972 por la insistencia de EE.UU. en mantener parte de su escudo antimisil en la República Checa y en Polonia, se abogaba por nuevas medidas de control fronterizo de cada país en cuanto a la extracción y la transportación de materiales nucleares y se abogaba por acciones que mejoraran las relaciones comerciales mutuas. Por su parte el gobierno de Moscú autorizaba la utilización del espacio aéreo ruso para la transportación de armas y tropas hacia Afganistán.

Sin embargo pocos días después se realizaban provocadoras, publicitadas y ridículas maniobras navales realizadas por un destructor de EE.UU. y guardacostas georgianos en el Mar Negro con declaraciones amenazantes contra Rusia y Osetia del Sur por parte del presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, y se anunciaba la próxima visita del vicepresidente de EE.UU., Joseph Biden, a Georgia y a Ucrania seguramente para estimular y respaldar el futuro ingreso de esos países a la OTAN cercando militarmente cada vez más a Rusia; maniobras y declaraciones que fueron replicadas por una visita de apoyo y respaldo del presidente ruso, Dmitri Medvédev, a Osetia del Sur como nuevo país independiente y por su presencia en maniobras desarrolladas con poderosos y modernos medios navales y aéreas de Rusia incluyendo el lanzamiento exitoso de un misil balístico intercontinental desde un submarino de nueva generación. De esta forma se ratificaba una vez más que el presidente Barack Obama anda por un lado tratando de lavar la cara y mejorar la imagen del Imperio y el Pentágono, el Departamento de Estado y el propio vicepresidente andan por otro lado saboteándolo en su intento.

En Egipto el indiscutiblemente hábil y habilidoso Barack Obama trataba de comenzar a cambiar la imagen pública de más de 60 años de agresiones por parte de su país en el Medio Oriente al proclamar el 4 de junio del año 2009 en forma genérica en la Universidad Islámica de Al-Azhar en el Cairo la oferta de “buscar un nuevo comienzo para Estados Unidos y los musulmanes alrededor del mundo (unos 1,100 millones de personas y de potenciales consumidores), que se base en intereses mutuos y el respeto mutuo…”, sin aclarar como se manifestaría ese respeto cuando las tropas y armamentos de EE.UU., la OTAN e Israel sigan interviniendo, ocupando, matando y masacrando a cientos y miles de civiles islamistas en Iraq, Afganistán, Paquistán y Palestina, torturando a cientos o miles de prisioneros musulmanes en las cárceles públicas y secretas que EE.UU. mantiene fuera de su territorio incluyendo naves de su flota de guerra, o contribuyendo en forma destacada al negativo cambio climático con cada vez más graves y terribles efectos y consecuencias de incidencia económica, social y humanitaria en numerosos países, pueblos, sociedades y las llamadas civilizaciones del Medio Oriente, de Asia Central, del Asia Sur Occidental y de África con poblaciones de mayoría islámica o musulmana.

Durante el discurso del 4 de junio del año 2009 pronunciado en la Universidad Islámica de Al-Azhar, en el Cairo el mago y presidente de EE.UU., Barack Obama, trató de imponer una vez más su estrategia de amnesia histórica y tratar de desaparecer al Imperio realizando grandes esfuerzos típicos de mecanismos de persuasión y de promoción mercadotécnicos en particular de relaciones públicas utilizados entre otros por muchos predicadores religiosos en EE.UU. tratando con frases, en forma de apotegmas y a veces ecuménicas, de contrarrestar la justa visión del mundo musulmán e islámico sobre un gran imperio agresor, fascista, asesino y genocida que representa EE.UU. en forma directa e indirecta a través de Israel su incondicional aliado en la zona, así como sobre la falsedad e hipocresía al menos parcial de sus conceptos públicos sobre desarme y no proliferación nuclear (en particular referido a cuestionar a Irán a tenerlas en un futuro y a no cuestionar a Israel por las entre 150 y 200 armas nucleares que se afirma dispone desde hace años con la ayuda de EE.UU.), así como sobre democracia, libertades, imparcialidades, respetos, tolerancias, derechos humanos, igualdad, independencia y soberanía de los Estados. 

Amnesia histórica y desaparición del Imperio estadounidense referida a las políticas genocidas de EE.UU. que se pretende extender a un Irán persa donde el soporte al Sha de ese país provocó terribles sufrimientos al pueblo y con el cual EE.UU. comenzó a apoyar inicialmente su desarrollo nuclear al considerarlo su más fiel aliado y guardián de sus intereses en la zona y donde el estímulo y apoyo político, económico y militar al Iraq de Sadam Husein, incluyendo la capacidad de producir armas químicas que se usaron en la guerra contra Irán durante 8 años desde 1980 resultante en la muerte de unos 600,000 iraníes y 400,000 iraquíes y terribles pérdidas económicas, tecnológicas, productivas y sociales en ambos países.

Respecto a Irán a principios de junio del año 2009 el presidente Barack Obama se veía obligado a despachar a un enviado especial a Tel Aviv días antes de su reunión con Benjamín Netanyahu en Washington para reclamar al gobierno de Israel que se abstuviera de crearle a EE.UU. situaciones internacionales de facto de naturaleza muy negativas por un ataque preventivo y sorpresivo por su propia cuenta a instalaciones nucleares de Irán. Pocos días después el vicepresidente Joseph Biden declaraba en una entrevista publica que Israel tenía todo el derecho de emplear sus armas contra Irán incluyendo instalaciones nucleares para defender su “soberanía e intereses”, obligando a Obama dos días después a desmentirlo públicamente y a ratificar la posición de su administración respecto a su política de cambio del régimen gobernante en Irán por medio de la promoción de la desestabilización, la subversión y la contrarrevolución interna.

En una reunión de Obama con la presidenta de Chile, Michele Bachelet, en Washington a finales de junio del año 2009, ante el recordatorio de ésta del apoyo del gobierno de EE.UU. al golpe fascista de Estado contra el presidente electo democráticamente, Salvador Allende, y su resultante vil y cobarde asesinato, el Sr. Obama abogaba por olvidar el pasado y mirar al futuro, casi coincidiendo con el inicio del cruento golpe de Estado militar en Honduras en la madrugada del domingo 28 de junio. En el caso del golpe de Estado en Honduras evidentemente en el bando demócrata el principal papel de sabotear los esfuerzos del mago Obama por desaparecer la nefasta imagen de EE.UU. como imperio y de imponer su estrategia de amnesia histórica en el sur del Continente, hasta ahora lo ha asumido la Secretaria de Estado, la Sra. Hillary Clinton.

Entre los días 28 y 29 de junio del año 2009 los principales organismos de integración y concertación regional como el MERCOSUR, la UNASUR, el Grupo de Río, el CARICOM, el Sistema de Integración Centroamericano (SICA) y en especial la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), se movilizaron en forma rápida y decidida para repudiar el golpe de Estado y respaldar a José Manuel Zelaya Rosales como presidente legítimo de Honduras, arrastrando de esta forma a la OEA y al Departamento de Estado a adoptar una posición similar so pena de entrar en una crisis que la llevaría en forma irreversible a su rápida desintegración, cosa que el gobierno de EE.UU. no podía darse el lujo de permitirse en esos momentos.

Sin embargo la administración de Barack Obama, el Departamento de Estado e Hillary Clinton en específico, se negaba a retirar a su Embajador en Honduras y a suspender la ayuda económica y militar a los golpistas alegando que estaba en evaluación legal la existencia o no de un golpe militar a pesar de que Barack Obama el día 30 de junio se veía obligado a expresarse en forma pública dándole el respaldo de su país al gobierno legítimo del presidente José Manuel Zelaya Rosales al declarar como acto “ilegal” al golpe de Estado en Honduras (cosa que nunca hizo Hillary Clinton) en el marco de una reunión con su par colombiano Álvaro Uribe, así como de declaraciones posteriores en Moscú de considerar a Manuel Zelaya como único presidente válido de Honduras (a pesar de las diferencias con el gobierno de Zelaya por sus críticas a acciones pasadas del imperio estadounidense, quizás cuando Honduras era conocida como el portaviones del Pentágono en Centroamérica, tratando de esta forma de imponer al mundo una vez más una irracional e inaceptable política de amnesia histórica en momentos que el imperio acababa de dirigir un nuevo golpe de Estado en ese país).

De esta forma Hillary Clinton como Secretaria de Estado, al nunca calificar a las acciones de los golpistas de ilegales ni tan siquiera de golpe de Estado militar (EE.UU. hubiera tenido que cesar automáticamente la ayuda económica y militar estadounidense al gobierno de facto) respaldaba en forma a veces directa y otras veces en forma más indirecta y taimada el golpe de Estado fascista y la resultante dictadura cívico-militar hondureña cada día más fascista, mientras defendía posiciones débiles y burocráticas en el marco de la OEA en forma directa a través de su Secretaría e indirecta a través de gobiernos aliados y subordinados en la región como el de Costa Rica y en la práctica negaba las Resoluciones de la OEA y de la ONU de total e incondicional respaldo a Zelaya como presidente constitucional de Honduras, Resoluciones que en el caso de la ONU, EE.UU. farisaicamente fue uno de sus promotores. Retórica contra realidades, demostrando una vez más la doble moral y el doble rasero y juego de las administraciones de EE.UU. relacionados con el terrorismo, los golpes de Estado en América Latina y el Caribe y las dictaduras fascistas, represivas y asesinas resultantes.

Ante el rechazo mayoritario y valiente al golpe fascista por parte del pueblo hondureño y de sus dirigentes constitucionales y el total rechazo de la comunidad internacional, el gobierno de EE.UU. a través de Hillary Clinton establecía una nueva estrategia para perpetuar el golpe de Estado y la dictadura fascista establecida en Honduras imponiendo con su poder e influencia y la ingenuidad de algunos como el propio presidente Manuel Zelaya la supuesta búsqueda de la restauración del orden constitucional a través de “la mediación, el diálogo y la negociación”, utilizando al siempre servil, sumiso y servicial presidente de Costa Rica el Sr. Óscar Arias, que como buen neoliberal y conservador al servicio siempre de las oligarquías nacionales en el sur del Continente y del imperio del norte, bochornosamente se prestaba al juego sucio y tramposo de Washington al ser designado por Hillary Clinton como intermediario o mediador como si pudiera haber una mediación, un diálogo y una negociación entre partes legal, ética y moralmente desiguales y antagónicas y gestionaba una reunión para el jueves 9 de julio en su país con la pretendida participación conjunta de la víctima el presidente constitucional Manuel Zelaya y del victimario golpista el presidente de facto Roberto Micheletti.

Un antecedente directo de la actitud del Sr. Arias en cuanto a la mediación impuesta la encontramos en la reunión del día 30 de junio del año 2009 en Washington, cuando en forma premonitoria el representante de Costa Rica ante la OEA expresaba a nombre del presidente Óscar Arias su “preocupación” por la seguridad del presidente Zelaya ante el anunciado propósito de regresar a Honduras, lo cual fue duramente refutado por el Canciller de Venezuela, Nicolás Maduro. A los pocos días se hizo evidente la complicidad de Arias posiblemente incluso antes del comienzo del golpe el día 28 de junio con los planes del Departamento de Estado de apoyo solapado a los golpistas, planes sin duda liderados o al menos apoyados por su Secretaria, la Sra. Hillary Clinton. Con razón los golpistas expulsaron al presidente Manuel Zelaya a Costa Rica como parte del plan previendo seguramente el posible papel de Óscar Arias de neutralizador de las reacciones regionales e internacionales al cruento y brutal golpe de Estado.  

El jueves 9 de julio se celebraba la primera sesión de la mediación de Óscar Arias con reuniones por separado con el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, y el presidente de facto designado por los golpistas, Roberto Micheletti, donde ambos ratificaron la postura antagónica de cada uno anunciada el día anterior, quedando establecidos grupos de trabajo para continuar las conversaciones. Todo parecía indicar que se confirmaba la estrategia de los golpistas promovida, orientada y apoyada por el Departamento de Estado de EE.UU. de consolidar hechos consumados, legalizar en lo posible a los golpistas y ganar tiempo y así diluir la resistencia interna en Honduras al igual que la presión y el rechazo internacional al golpe de Estado, en este caso tratando de contribuir a la estrategia internacional del mago Obama, de imponer una amnesia histórica mundial (darle la vuelta al pasado) y convertir en bueno de ahora en adelante al imperio estadounidense y a los nuevos golpes de Estado en la región, así como a las dictaduras fascistas resultantes.

El lunes 13 de julio el presidente Zelaya anunciaba un ultimátum a los golpistas en función de los resultados de una próxima reunión de las Partes en la mediación organizada por Óscar Arias en Costa Rica, mientras los principales medios de comunicación golpistas nacionales e internacionales tanto del sur como del norte de la Américas trataban de contribuir a preservar el golpe y la impunidad de sus autores e instigadores empleando términos como los de gobierno y presidente interino, la amnistía para el presidente depuesto y a sus ministros por supuestos delitos y las elecciones de noviembre como salida de la crisis y salían a la luz a través de medios de comunicación alternativos los antecedentes fascistas, corruptos e inmorales de algunos de los principales golpistas como Billy Joya, Roberto Micheletti y el General Romeo Vázquez Velásquez.

El martes 14 y el miércoles 15 de julio se producían eventos que confirmaban la complicidad de la administración de Barack Obama en especial de su Secretaria de Estado en el golpe de Estado en Honduras, además del Pentágono y del Comando Sur en particular. El vocero del Departamento de Estado, Ian Kelly, expresaba su desacuerdo con Zelaya en establecer un plazo “artificial” para la mediación de Óscar Arias, el propio Arias ratificaba su compromiso con los planes de Washington de darle el mayor tiempo posible a los golpistas para desmoralizar al presidente constitucional y a la resistencia del pueblo hondureño alargando la próxima reunión de la mediación hasta el sábado y la ministra de finanzas nombrada por el régimen de facto en Honduras expresaba a la prensa que los planes de ayuda militar y económica de EE.UU. no habían sido afectados en lo más mínimo en especial la Cuenta del Milenio por más de 200 millones de US dólares y que no se había recibido ninguna comunicación de afectación a los créditos por parte de organismos financieros multilaterales como el BM y el BID ampliamente dominados por EE.UU.

El jueves 16 de julio se informaba de dos acontecimientos de interés, la posibilidad de renuncia al cargo de presidente de facto por parte de Roberto Micheletti (documentado oficialmente como aparente instigador principal interno del golpe de Estado militar) condicionado al no regreso a Honduras del presidente constitucional Manuel Zelaya sabiendo que los golpistas y el Departamento de Estado de EE.UU. habían acordado sustituirlo y enviarlo de nuevo al Congreso como parte de la maniobra salvadora y una mayor exposición pública de la despreciable catadura política y moral del títere del Departamento de Estado de EE.UU. el Sr. Óscar Arias, al informar que propondría a la mesa de diálogo la formación de un Gobierno de Reconciliación nacional en Honduras con la participación de los golpistas en ministerios claves tal como lo hizo en los conflictos centroamericanos de los años 80 del siglo XX, con la correspondiente inmunidad (impunidad) a favor de los golpistas.

Una vez confirmada la anuencia, participación, responsabilidad y posiblemente la dirección compartida del Departamento de Estado de EE.UU. en el golpe de Estado en Honduras queda la pregunta ¿conocía el presidente Barack Obama de los planes para llevar a cabo el golpe en Honduras? Solo dos antecedentes extremos para ayudar al análisis sobre golpes de Estado por parte de administraciones de EE.UU., el primero, el golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende en Chile incluyendo su asesinato en caso necesario, fue ordenado personalmente por el presidente Richard Nixon con la exclusión en cuanto a su conocimiento y participación de algunas importantes entidades subordinadas a su administración, y el segundo, el golpe de Estado contra John F. Kennedy iniciado con el asesinato del presidente que evidentemente fue ordenado por factores de poder excluyendo esta vez a la propia víctima. La respuesta a la pregunta anterior le corresponde darla al actual presidente del Imperio, el mago Barack Obama, con acciones valientes y decididas contra la permanencia de los golpistas en el poder o con su inactividad cómplice respecto a los próximos acontecimientos derivados del golpe de Estado en Honduras. Mago Obama, da lo mismo que no lo supiera antes si lo supo después y no hizo nada para revertir esa ignominia. En un caso como este la magia  y el ilusionismo no funcionan.

Sr. Barack Obama muévase rápido que su propia gente le están serruchando el piso y el Imperio está en riesgo de perder en forma abrupta y definitiva a la región de América Latina y el Caribe. Mientras tanto se producirá inevitablemente la aplicación de las tres leyes básicas o clásicas del materialismo científico, histórico y dialéctico establecidas como necesarias para lograr un desarrollo en espiral ascendente de las sociedades y el enriquecimiento de la historia de la humanidad, a saber: los cambios cuantitativos en cualitativos, la unidad y la lucha de contrarios y la negación de la negación. Las masas críticas que están alcanzando los procesos de cambios cuantitativos en la región resultarán sin dudas en profundos cambios cualitativos debido a la cada vez mayor unidad de los pueblos y de los gobiernos progresistas que se enfrentarán sin tregua a sus contrarios y negarán radicalmente el estatus quo actual, convirtiéndose sin dudas en el gran mago, y no precisamente un ilusionista, que se encargará de hacer desaparecer para siempre al Imperio estadounidense de la faz de las tierras de América Latina y el Caribe.
 

El presente artículo constituye parte de varios epígrafes de un nuevo Ensayo titulado “La Destrucción del Imperio Estadounidense” pendiente de publicación.

El presente artículo constituye en cierta forma una continuación de tres artículos anteriores sobre Barack Obama referido al golpe de Estado en Honduras publicados el pasado 1 de julio que cubrió el periodo del 25 al 30 de junio del 2009, el 6 de julio que cubrió el periodo del 1 al 5 de julio y el 13 donde realicé un análisis sobre los posibles resultados y consecuencias del nuevo golpe de Estado en América Latina y el Caribe.

 

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La Habana, Cuba. 2009.
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