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Después de tres semanas
de un discurso ambiguo
por parte de Washington
sobre el golpe de Estado
en Honduras, finalmente
la diplomacia
estadounidense ha
declarado que no
considera lo ocurrido en
Honduras como un golpe.
Así lo confirmó ayer el
vocero del Departamento
de Estado, Phillip
Crowley, en una rueda de
prensa en Washington. Un
periodista le preguntó
si el gobierno
estadounidense ha
calificado los sucesos
de Honduras como un
“golpe de Estado” y el
vocero del Departamento
de Estado respondió con
un rotundo “No”.
A lo largo de estas
semanas, desde que
ocurrió el nefasto golpe
de Estado del pasado 28
de junio, el
Departamento de Estado
se ha negado a responder
con claridad sobre su
determinación interna de
los hechos. Desde el
primer día, la
Secretaria de Estado
Hillary Clinton no ha
reconocido los hechos
como un “golpe” y
tampoco ha exigido
claramente la
restitución del
presidente Zelaya en el
poder. Adicionalmente,
en todas sus
declaraciones, siempre
se ha referido a “las
dos partes” del
conflicto, legitimando
así a los golpistas y
haciendo responsable
públicamente al
presidente Zelaya.
Y desde entonces, a
pesar de diversas
referencias al “golpe”
de Honduras, el
Departamento de Estado
se negaba a calificarlo
de golpe de Estado, lo
que le obligaría a
suspender toda clase de
apoyo económico,
diplomático y militar al
país. El 1 de julio, los
voceros del Departamento
de Estado lo explicaron
de esta manera: “En
referencia al propio
golpe, lo mejor sería
decir que fue un
esfuerzo coordinado
entre los militares y
algunos actores
civiles.”
Al principio, los
voceros del Departamento
de Estado decían que sus
abogados estaban
“analizando” los hechos
para llegar a una
determinación sobre si
realmente había ocurrido
un golpe en Honduras.
Pero después de la
reunión entre la
Secretaria de Estado
Clinton y el presidente
Manuel Zelaya, el pasado
7 de julio, la
diplomacia
estadounidense se negaba
a opinar sobre el asunto
para no “influir” en el
proceso de “negociación”
puesto en marcha por
Washington.
Sin embargo, el lunes 20
de julio fue un día de
claridad. Admitieron
ante el mundo que
Washington no
consideraba que había
ocurrido un golpe de
Estado en Honduras. Si
asume esta postura, el
gobierno de Estados
Unidos se une solamente
al régimen golpista de
Honduras y sus aliados,
la mayoría de los cuales
son antiguos golpistas o
agentes de la
inteligencia
estadounidense. La Unión
Europea, las Naciones
Unidas, la Organización
de Estados Americanos y
todos los países de
América Latina han
rechazado los
acontecimientos de
Honduras como un golpe
de Estado. Pero la
administración de Obama
se queda sola con los
golpistas al insistir en
que no hubo un golpe y
legitimando de esta
forma la remoción del
poder del presidente
Zelaya.
Que sirva de lección
para Zelaya y los demás
Durante la misma rueda
de prensa en el
Departamento de Estado,
el 20 de julio, el
vocero Phillip Crowley
dijo algo todavía más
revelador sobre la
posición de Washington
frente a los sucesos de
Honduras. Al preguntarle
sobre una supuesta
ruptura entre el
gobierno venezolano y el
presidente Zelaya debido
al proceso de
negociación en Costa
Rica, Crowley dijo lo
siguiente: “ Nosotros
creemos que si
tuviéramos que elegir un
gobierno modelo y un
líder modelo en la
región para que los
demás países lo
siguieran, el actual
liderazgo de Venezuela
no sería ese modelo. Si
esa es la lección que ha
aprendido el Presidente
Zelaya de este episodio,
bueno, entonces sería
una buena lección .”
Esa declaración de
Washington confirma que
el golpe de Honduras es
un esfuerzo para atentar
contra el ALBA y el
bolivarianismo que crece
y se expande por toda la
región. También afirma
que el golpe contra
Zelaya es un mensaje a
otros gobernantes de
América Latina que están
estrechando sus
relaciones con
Venezuela. Es como
decirles: “si se acercan
a Venezuela, podrían ser
derrocados por un golpe
u otra agresión”, que
sería respaldada por
Washington y justificada
como una medida para
liberar a la región de
la “amenaza chavista”.
Un periodista insistió
en el asunto y le
preguntó al vocero del
Departamento de Estado:
“Cuando dice que el
gobierno venezolano no
debe ser un ejemplo de
gobierno para otros
líderes…” Y Phillip
Crowley respondió
cínicamente, “Creo que
he dicho las cosas con
claridad…”
Debido a las
implicaciones de estas
declaraciones, insistió
el periodista, “¿Puede
repetirlo? (se ríe) es
como justificar el golpe
de Estado, porque está
diciendo que si algún
gobierno intenta seguir
el modelo socialista del
gobierno de Venezuela,
sería justo derrocar a
ese gobierno. ¿Puede
explicar su declaración
sobre Venezuela?”
Crowley respondió a la
pregunta del periodista
con un silencio de
complicidad. Y luego
aprovechó el momento
para agredir a
Venezuela, “Tenemos
preocupaciones sobre el
gobierno del presidente
Chávez, no solamente
sobre lo que ha hecho en
su propio país –el acoso
a la prensa, por
ejemplo-, y los pasos
que ha dado para limitar
la participación y el
debate dentro de su
propio país. También
estamos preocupados por
los pasos que ha dado
con algunos de sus
vecinos… y la
intervención que hemos
visto por parte de
Venezuela con respecto a
las relaciones con otros
países, Honduras por un
lado o Colombia por el
otro. Y cuando tenemos
diferencias con el
presidente Chávez,
siempre lo decimos de
manera muy clara.”
Sin duda, estas últimas
declaraciones de
Washington confirman su
apoyo al golpe de Estado
de Honduras y su
motivación detrás de los
sucesos. La lección que
está dando Washington
con este golpe es una
declaración de guerra
contra el ALBA y en
especial contra
Venezuela.
Sus ataques se
intensifican, tanto
contra Venezuela como
contra Ecuador y
Bolivia. Con el acuerdo
entre el presidente
Obama y el presidente
Uribe de Colombia para
aumentar, de forma
masiva, la presencia
militar estadounidense
en América Latina, la
nueva administración de
Washington reafirma que
la batalla entre la paz
y la guerra continúa, y
la lucha por la
liberación de los
pueblos latinoamericanos
de la bestial mano
imperial, apenas ha
comenzado. |