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Es difícil encontrar ya
en la capital cubana
“colas” sobre todo para
ver cine. Los estrenos
del patio, al menos en
su primera semana de
exhibición, gozan de tal
privilegio, sin embargo,
aún cuando las
frecuentes semanas
fílmicas de varios
países en el nuestro y
casi todos los ciclos
programados por la
Cinemateca de Cuba
reciben notable acogida,
cada vez se hace más
difícil encontrarse con
un fenómeno de público
como el que ahora
provoca la nueva semana
de cine indio que se
aprecia en la sala
Chaplin de Cinemateca de
Cuba.
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Bóllywood es siempre un
acontecimiento, a pesar
de que las “novedades
son más de lo mismo:
mezcla intergenérica de
comedia y melodrama a
pulso con musical de
altos kilates, películas
larguísimas que rondan
(o hasta trascienden)
las tres horas, rostros
hermosos que no siempre
se corresponden con
virtudes histriónicas,
tramas casi nunca
enmarcadas en el
verdadero contexto
social de la India como
quiera que reproducen
esquemas atemporales y ahistóricos que solo se
ajustan a los cánones
(triángulos amorosos,
cenicienta(o)s que al
final encuentran,
¡faltaba más! el
complemento principesco,
delincuentes simpáticos,
pobres que por sus
esfuerzos se hacen
ricos, etc.) y para
colmo, un defecto
extraartístico que
siempre confrontan las
copias que nos envían:
traducciones que habría
que volver a traducir,
pues realizan esa
función mediante
programas computarizados
a cargo de personas que
ignoran el español y
exigen un esfuerzo
extraordinario para
entender algo (suerte
que la simplicidad de
las tramas, los
personajes y los
diálogos aligera ese
problema).
Esta nueva ronda india
contempla tres estrenos
y dos reposiciones: los
primeros son El viaje
de una mujer (Pradeep
Sarkar), que sirvió de
premiére, Tal vez no
haya mañana (Nikhil
Advani) y Dhoom 2
(Sanjay Gadhvi) y ya
vistas en Cuba la
oscarizada ¿Quién
quiere ser millonario
(Danny Boyle) y
Adelante, India (Shimit
Amin) realizadas todas
entre 2006 y 2008.
El viaje…
es el que realiza la
bella protagonista desde
Benares a la cosmopolita
Mumbai donde se
convierte en prostituta
de lujo para sacar a su
familia de la pobreza y
las deudas; en ella se
encuentran todos los
lugares comunes y clisés
del Bóllywood clásico;
por su parte Tal vez…
se ubica en la comunidad
india en Nueva York, y
aunque no escapa a
ellos, puede advertirse,
sobre todo en la primera
parte, cierta ironía en
el diseño de las
relaciones entre ambos
países, como se sabe tan
diferentes, y sin mucha
profundización, ilustra
algo sobre las
dificultades del exilio.
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Finalmente, Dhoom 2
que como indica su
título es una secuela,
sigue a un incapturable
ladrón internacional
quien de pronto
encuentra una no menos
eficaz rival que le
propone trabajar juntos:
mucho más en la cuerda
humorística, es la más
entretenida y agradable
de todas, por su gran
despliegue de efectos
especiales, locaciones
fabulosas (no solo de la
India) y claro, ese
rubro donde hay que
quitarse el sombrero: la
música, con esas
dinámicas y preciosas
coreografías, esos
arreglos contagiosos
sobre armonías que no
por modernas ignoran el
ancestro cultural del
país, y esos actores que
si no son muy brillantes
a la hora de
interpretar, al menos sí
lo son cuando bailan y
cantan.
Nada nuevo en realidad,
pero yo, por si acaso,
voy a llegar un poco
antes durante las
funciones que restan no
sea que, como ocurrió
ayer, casi me quede sin
luneta. |