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“Nosotros heredamos algo
de quienes nos
precedieron, pero me
pregunto si hemos dejado
algo a los que siguen.
Ustedes, que son
jóvenes, lo sabrán”,
comentó el artista
cinético Luis Tomasello
durante un breve pero
cálido encuentro con los
asistentes al Café
Arteamérica celebrado el
pasado jueves 24 de
septiembre, a las 3 de
la tarde, en la sala
Manuel Galich de la Casa
de las Américas.
Tomasello recordó sus
inicios en el arte
cinético, y reconoció
las influencias que para
este movimiento —nacido
en Europa, pero que
recibió un importante
aporte de los creadores
latinoamericanos que se
asentaron principalmente
en París durante la
década de los sesenta—,
tuvo la obra de Mondrian,
especialmente su segunda
época.
Apuntó que, en su caso,
intenta hacer cuadros
con un solo color, y
trabaja a partir de las
posibilidades que ofrece
la luz al reflejarse
sobre determinadas
figuras a relieve. Dijo
que conoció a casi todos
los cinéticos.
“Hablábamos del arte
cinético, que hace más
de 50 años que se
desarrolla, porque el
espíritu creador del
hombre no se detiene.
Hoy hay mucha gente
joven que hace
audiovisuales a partir
del uso de la luz
artificial. Cada uno
tiene su personalidad, y
eso es lo importante. El
problema es que se
mueva”, enfatizó.
A propósito de la
relación de su obra con
la arquitectura, dijo
que es una manifestación
muy presente en su
familia, vinculada con
el mundo de la
construcción desde su
padre, que era albañil.
“Mi obra se adapta muy
bien al exterior
—subrayó— por la luz”.
Relató que en una
ocasión, un arquitecto
fue a visitar una
exposición suya en
Houston y le contó a la
persona que lo
acompañaba: “Este
Tomasello es arquitecto
y a lo mejor no lo
sabe”.
En otro momento de su
intervención, Tomasello,
cuya exposición personal
en la Galería
Latinoamericana de la
Casa de las Américas
quedará inaugurada este
viernes 25, a las 5 de
la tarde, como parte de
los homenajes del Año
Cinético, se refirió a
la relación que tuvo con
el escritor argentino
Julio Cortázar.
“Con Julio fuimos muy
amigos”, contó. “Un
editor me convocó a
hacer un libro-objeto.
Tenía que ser con un
poeta o escritor y pensé
en Cortázar. Él aceptó.
Yo dije: serigrafías en
negro, el editor pidió
que no fueran más de
diez, y Cortázar habla
de la ruleta, cuyos
colores son rojo y
negro. Así se conformó
la idea de Negro el
diez. Cada vez le
presentaba un proyecto y
él hacía el texto a
partir de eso”, recordó
el artista argentino
radicado en París.
El Café Arteamérica
estuvo dedicado al Año
Cinético, tema que
centra el dossier del
número 21 de la revista
digital Arteamérica,
que recoge los ensayos
“Movimiento lo cinético.
Espacio, arquitectura y
público en la obras de
Julio Le Parc”, de
Sebastián López;
“Líneas, planos y el
dibujo del sonido: León
Ferrari, San Pablo,
1979-1986”, de Andrea
Giunta, una de las
curadoras de la
exposición personal del
artista argentino en la
Casa de las Américas
durante los meses de
marzo y abril últimos; y
“El riesgo de la
poesía”, de Giovanni
Stipi, acerca de Luis
Tomasello.
Asimismo, comprende los
textos “El movimiento
visual como militancia y
espectáculo”, del
curador Ramón Castillo,
quien estuvo a cargo de
la muestra Cinética,
de la chilena Matilde
Pérez, con la que se
iniciaron en febrero de
este año las
exposiciones personales
del Año Cinético en la
Casa, y “Un punto de
inflexión entre la
métrica de la geometría
sensible y de la
geometría generativa en
el campo artístico”, de
Susana Rocha, profesora
titular de la
Universidad Nacional de
Córdoba (Argentina),
quien analiza las
búsquedas en la pintura
abstracta del artista
Ernesto Soneira
(1908-1970) y las de
corte óptico-cinético de
Eduardo Moisset de
Espanés (1934), así como
la convivencia de ambas
corrientes artísticas.
La sección Memorias
recupera el artículo
“Proposiciones sobre el
movimiento”
(“Propositions sur le
mouvement”), publicado
en enero de 1961 en
París por el Groupe de
Recherche des Arts
Visuels (GRAV), al que
pertenecieron algunas de
las figuras más
destacadas del arte
cinético, entre ellas
Víctor Vasarely, Jesús
Rafael Soto, Yaacov Agam,
Le Parc y Tomasello.
Debates resume las
intervenciones de los
artistas cinéticos
Rogelio Polesello y
Juvenal Ravelo, ambos
jurados de la más
reciente edición del
Premio La Joven Estampa,
quienes durante los días
del evento participaron
en un Café Arteamérica
que contó con la
participación también
del cubano José Veigas y
el puertorriqueño
Antonio Martorell. |