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Jouissance,
de la reconocida artista
argentina Alicia Candiani, es
una de las muestras
internacionales que ha
suscitado, suscita, el interés
del público cubano en la décima
edición del Salón de Arte
Digital, evento auspiciado por
el Centro Cultural Pablo de la
Torriente Brau, de La Habana.
La exposición —abierta hasta
finales del próximo mes de
diciembre en el Centro Cultural
Cinematográfico del ICAIC
(Instituto Cubano de Arte e
Industria Cinematográficos)—
extiende una mirada al
imaginario femenino a través de
la sensibilidad de esta artista
amiga de Cuba y del Centro
Pablo.
Pero ¿qué es y cómo nace
Jouissance?
La VI Bienal Internacional de
Gráfica Contemporánea de
Trois Rivieres en Quebec,
Canadá, es fundamentalmente de
grabado. Participé en la primera
edición y gané una residencia,
que era uno de los premios.
Estuve allí un mes y trabajé
litografía y algo muy
interesante porque son diez
obras que tienes que presentar y
eso es, casi, una exposición
individual dentro de la Bienal.
Hice amistad con los directores
y los artistas del grupo y,
sorpresivamente, cambié hacia
los medios digitales a pesar de
que la Bienal nunca lo había
aceptado hasta ese momento.
Siempre que coincido con mis
amigos los acuso de ser
sectarios por no querer admitir
esas nuevas técnicas.
Esa insistencia los llevó a
aceptar —después de 10 años— a
que en la Bienal se le dedicara
un aparte al arte digital. Ese
espacio era una serie de
intervenciones en varios sitios
de la ciudad.
Siempre acompaño mis obras con
textos y empecé a
incorporárselos en idioma
inglés, pero inmediatamente —y
para que los entendiera todo el
mundo— los sustituí por el
francés con el propósito de que
se comprendieran. No olvidar que
estas intervenciones iban a
estar ubicadas en lugares
públicos de Quebec, una ciudad
francófona.
Siempre digo que no hay
casualidades sino causalidades.
En ese momento estaba leyendo un
libro de Milán Kundera en el que
se hablaba del concepto de la
Jouissance, que es una
palabra que quiere decir goce,
disfrute.
Jouissance
tiene una significación compleja
que ha sido tomada por el
psicoanálisis, por el feminismo
temprano francés y por la
sociología contemporánea. Es una
palabra corta, pero que abarca
un montón de cosas que tienen
que ver con cómo uno mira al
otro si el otro es el diferente,
el distinto, cómo me diferencio
de los demás y, también, tiene
un concepto psicológico que va
asociado con la parte sexual del
individuo.
De todos los conceptos, el que
más me interesó fue cómo el
feminismo francés relaciona la
mujer con los sentidos, con lo
primitivo y con lo sensorial. En
la instalación de la obra se ve
cómo aparecen palabras que
tienen que ver con el sentir,
con el tocar, con el amamantar,
con lo que la mujer —a lo mejor
sin pensarlo— realiza
cotidianamente y ese
acercamiento que tiene al mundo
a través de los sentidos.
Uní esta serie con algo que me
ha interesado mucho en los
últimos años: los mercados. He
visitado y fotografiado mercados
en distintas partes del mundo y
los lugares despiertan mi
Jouissance, mi sentido del
goce porque tienen el olor de
las comidas y de las frutas,
tienen sabores que uno puede,
visualmente, testear.
Los mercados suelen ser una
fiesta porque están llenos de
colores. Por ejemplo, el gran
mercado de Estambul tiene
cuadras de perlas, de oro, de
plata, de sedas, de algodón,
entonces, pienso en términos de
texturas, de brillos y de
colores… es algo que pasa por
los sentidos, pasa por el oído,
por los olores, por las músicas
típicas.
Los mercados son el lugar donde
una sociedad se muestra de una
manera muy directa. Allí uno
puede ponerse al tanto de la
música que se escucha en ese
país, ver sus dioses, cuáles son
sus creencias religiosas. Por
ejemplo, cuando caminas por los
mercados de Cuba puedes ver la
cruz cristiana y también el
Elegguá. Pienso que los
mercados son como la versión
pequeña de la cultura en un solo
espacio.
El tema femenino es recurrente
en tu obra y, parece, que cada
vez más es así…
La primera generación del
feminismo norteamericano decía:
“tu cuerpo es tu campo de
batalla”. Han pasado cuarenta
años de esa afirmación y las
mujeres hemos adquirido muchos
derechos.
No es un feminismo tardío lo que
trato de hacer, pero sí creo que
el cuerpo humano deposita muchos
discursos: si uno habla de
guerra la puedes tratar a través
de la tortura, a través de la
mutilación del cuerpo; si uno
habla de enfermedades también lo
puedes ver a partir de la
decadencia del cuerpo humano; si
hablas de placer o de tatuajes
—expresando relaciones
culturales— o sea que me parece
que es un tema rico y que en
este caso no es solo el cuerpo
sino su relación con todos estos
objetos que he ido recolectando
de distintos lugares.
No creo que sea un tema que se
agote, porque el cuerpo humano
está en el arte de distintas
maneras desde que empezó. Si
echamos una rápida mirada a la
historia del arte, vemos que el
cuerpo humano ha sido el
protagonista de todos los
tiempos.
Evidentemente he dejado a un
lado la abstracción y he elegido
la figuración y dentro de ella
el cuerpo femenino. Creo que el
cuerpo puede depositar muchos
discursos.
Tienes una hermosa relación con
el Centro Pablo, pero es primera
vez que logras materializar tu
presencia en un Salón de Arte
Digital…
Estoy feliz de decir ¡por fin
estoy en un Salón de Arte
Digital en La Habana! En 2003 me
fui cuatro días antes de que
comenzara y no hubo forma de
quedarme; en el 2005 envié una
conferencia porque estaba en
otro país, ni siquiera estaba en
Argentina.
Soy de las que cree firmemente
que las cosas llegan cuando
tienen que llegar. Venir a Cuba
cuando el Salón cumple diez años
tiene un significado particular:
es un evento especial, bien
complejo por la cantidad de
exposiciones y el coloquio que
este año plantea interrogantes
muy interesantes.
Creo que este Salón va a ser un
hito, un quiebre, porque en una
década han pasado muchas cosas
en relación con el arte digital.
Al inicio ni siquiera era visto
como posibilidad y ahora está
instaurado en los medios como
disciplina artística.
De eso hablo en mi conferencia,
de cómo se manifiestan en los
medios digitales y en los
circuitos internacionales del
arte contemporáneo. Creo que
este Salón es como un alto para
un recomienzo de los próximos
diez años con proyectos más
ambiciosos. Me parece que para
Cuba estos salones son muy
importantes por la vigencia que
tienen y esta frescura de los
trabajos de los artistas cubanos
se ha visto incentivada por el
Salón.
Eres como un saltamontes: un día
estás en China, luego en Canadá,
después en España y más tarde en
Estambul. ¿Cuáles son los planes
para lo que resta de este año y
para el primer semestre de
2010?
Este ha sido uno de los años en
los que más he viajado: estuve
casi 50 días en China en una
residencia, después en Brasil,
varias veces en Estados Unidos
y, justamente, esta semana tenía
una invitación a España que
rechacé porque el Centro Pablo
me había invitado hace ya un
año.
Ellos corrieron la fecha y
cuando regrese a Argentina
estaré tres días y parto hacia
España a participar en Ingráfica,
que es un Festival Internacional
de Gráfica Contemporánea y es la
segunda ocasión que se realiza
en la ciudad de Cuenca, en
España.
Allí haré una actividad con la
Universidad de Castilla la
Mancha donde impartiré un
seminario sobre foto-litografía
con estudiantes y profesores de
ese centro de altos estudios.
Después en diciembre, tenemos un
grupo grande de artistas que
están yendo a Argentina a
trabajar en el
Proyecto ´ace
que dirijo y el año que viene
tengo Alaska. Voy a continuar el
proyecto autorretrato que
desarrollo desde hace siete
años.
El
Proyecto ´ace
es un sueño hecho realidad. Es
un centro de residencia
artística que fundé en el 2003 y
que logramos tener una sede
nueva en el 2005, así que el año
que viene cumpliremos nuestros
primeros cinco años.
El objetivo está centrado en la
gráfica, los nuevos medios y la
fotografía, es decir, que tiene
mucha relación con el Centro
Pablo en ciertas cosas. Los
artistas vienen a residir, entre
tres semanas a un mes, y a
producir un grupo de obras que,
luego, se exponen allí.
Una de las ideas que traigo a La
Habana es hacer enlaces con un
grupo de artistas cubanos que se
dedican a trabajar con los
medios digitales. |