Año VIII
La Habana
14 al 20
de NOVIEMBRE
de 2009

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entrevista con Alicia Candiani

Los muchos discursos del cuerpo humano

María Fernanda Ferrer • La Habana

Fotos: Alain Gutiérrez

 

Jouissance, de la reconocida artista argentina Alicia Candiani, es una de las muestras internacionales que ha suscitado, suscita, el interés del público cubano en la décima edición del Salón de Arte Digital, evento auspiciado por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, de La Habana.

La exposición —abierta hasta finales del próximo mes de diciembre en el Centro Cultural Cinematográfico del ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos)— extiende una mirada al imaginario femenino a través de la sensibilidad de esta artista amiga de Cuba y del Centro Pablo.

Pero ¿qué es y cómo nace Jouissance?

La VI Bienal Internacional de Gráfica Contemporánea de Trois Rivieres en Quebec, Canadá, es fundamentalmente de grabado. Participé en la primera edición y gané una residencia, que era uno de los premios. Estuve allí un mes y trabajé litografía y algo muy interesante porque son diez obras que tienes que presentar y eso es, casi, una exposición individual dentro de la Bienal. 

Hice amistad con los directores y los artistas del grupo y, sorpresivamente, cambié hacia los medios digitales a pesar de que la Bienal nunca lo había aceptado hasta ese momento. Siempre que coincido con mis amigos los acuso de ser sectarios por no querer admitir esas nuevas técnicas.

Esa insistencia los llevó a aceptar —después de 10 años— a que en la Bienal se le dedicara un aparte al arte digital. Ese espacio era una serie de intervenciones en varios sitios de la ciudad.

Siempre acompaño mis obras con textos y empecé a incorporárselos en idioma inglés, pero inmediatamente —y para que los entendiera todo el mundo— los sustituí por el francés con el propósito de que se comprendieran. No olvidar que estas intervenciones iban a estar ubicadas en lugares públicos de Quebec, una ciudad francófona.

Siempre digo que no hay casualidades sino causalidades. En ese momento estaba leyendo un libro de Milán Kundera en el que se hablaba del concepto de la Jouissance, que es una palabra que quiere decir goce, disfrute.
 

Jouissance tiene una significación compleja que ha sido tomada por el psicoanálisis, por el feminismo temprano francés y por la sociología contemporánea. Es una palabra corta, pero que abarca un montón de cosas que tienen que ver con cómo uno mira al otro si el otro es el diferente, el distinto, cómo me diferencio de los demás y, también, tiene un concepto psicológico que va asociado con la parte sexual del individuo.

De todos los conceptos, el que más me interesó fue cómo el feminismo francés relaciona la mujer con los sentidos, con lo primitivo y con lo sensorial. En la instalación de la obra se ve cómo aparecen palabras que tienen que ver con el sentir, con el tocar, con el amamantar, con lo que la mujer —a lo mejor sin pensarlo— realiza cotidianamente y ese acercamiento que tiene al mundo a través de los sentidos.

Uní esta serie con algo que me ha interesado mucho en los últimos años: los mercados. He visitado y fotografiado mercados en distintas partes del mundo y los lugares despiertan mi Jouissance, mi sentido del goce porque tienen el olor de las comidas y de las frutas, tienen sabores que uno puede, visualmente, testear.

Los mercados suelen ser una fiesta porque están llenos de colores. Por ejemplo, el gran mercado de Estambul tiene cuadras de perlas, de oro, de plata, de sedas, de algodón, entonces, pienso en términos de texturas, de brillos y de colores… es algo que pasa por los sentidos, pasa por el oído, por los olores, por las músicas típicas.

Los mercados son el lugar donde una sociedad se muestra de una manera muy directa. Allí uno puede ponerse al tanto de la música que se escucha en ese país, ver sus dioses, cuáles son sus creencias religiosas. Por ejemplo, cuando caminas por los mercados de Cuba puedes ver la cruz cristiana y también el Elegguá. Pienso que los mercados son como la versión pequeña de la cultura en un solo espacio.    

El tema femenino es recurrente en tu obra y, parece, que cada vez más es así…

La primera generación del feminismo norteamericano decía: “tu cuerpo es tu campo de batalla”. Han pasado cuarenta años de esa afirmación y las mujeres hemos adquirido muchos derechos.

No es un feminismo tardío lo que trato de hacer, pero sí creo que el cuerpo humano deposita muchos discursos: si uno habla de guerra la puedes tratar a través de la tortura, a través de la mutilación del cuerpo; si uno habla de enfermedades también lo puedes ver a partir de la decadencia del cuerpo humano; si hablas de placer o de tatuajes —expresando relaciones culturales— o sea que me parece que es un tema rico y que en este caso no es solo el cuerpo sino su relación con todos estos objetos que he ido recolectando de distintos lugares.

No creo que sea un tema que se agote, porque el cuerpo humano está en el arte de distintas maneras desde que empezó. Si echamos una rápida mirada a la historia del arte, vemos que el cuerpo humano ha sido el protagonista de todos los tiempos.

Evidentemente he dejado a un lado la abstracción y he elegido la figuración y dentro de ella el cuerpo femenino. Creo que el cuerpo puede depositar muchos discursos.
 

Tienes una hermosa relación con el Centro Pablo, pero es primera vez que logras materializar tu presencia en un Salón de Arte Digital…

Estoy feliz de decir ¡por fin estoy en un Salón de Arte Digital en La Habana! En 2003 me fui cuatro días antes de que comenzara y no hubo forma de quedarme; en el 2005 envié una conferencia porque estaba en otro país, ni siquiera estaba en Argentina.

Soy de las que cree firmemente que las cosas llegan cuando tienen que llegar. Venir a Cuba cuando el Salón cumple diez años tiene un significado particular: es un evento especial, bien complejo por la cantidad de exposiciones y el coloquio que este año plantea interrogantes muy interesantes.

Creo que este Salón va a ser un hito, un quiebre, porque en una década han pasado muchas cosas en relación con el arte digital. Al inicio ni siquiera era visto como posibilidad y ahora está instaurado en los medios como disciplina artística.

De eso hablo en mi conferencia, de cómo se manifiestan en los medios digitales y en los circuitos internacionales del arte contemporáneo. Creo que este Salón es como un alto para un recomienzo de los próximos diez años con proyectos más ambiciosos. Me parece que para Cuba estos salones son muy importantes por la vigencia que tienen y esta frescura de los trabajos de los artistas cubanos se ha visto incentivada por el Salón.

Eres como un saltamontes: un día estás en China, luego en Canadá, después en España y más tarde en Estambul. ¿Cuáles son los planes para lo que resta de este año y para el primer semestre de 2010?      

Este ha sido uno de los años en los que más he viajado: estuve casi 50 días en China en una residencia, después en Brasil, varias veces en Estados Unidos y, justamente, esta semana tenía una invitación a España que rechacé porque el Centro Pablo me había invitado hace ya un año.

Ellos corrieron la fecha y cuando regrese a Argentina estaré tres días y parto hacia España a participar en Ingráfica, que es un Festival Internacional de Gráfica Contemporánea y es la segunda ocasión que se realiza en la ciudad de Cuenca, en España.

Allí haré una actividad con la Universidad de Castilla la Mancha donde impartiré un seminario sobre foto-litografía con estudiantes y profesores de ese centro de altos estudios. Después en diciembre, tenemos un grupo grande de artistas que están yendo a Argentina a trabajar en el Proyecto ´ace que dirijo y el año que viene tengo Alaska. Voy a continuar el proyecto autorretrato que desarrollo desde hace siete años.


El Proyecto ´ace es un sueño hecho realidad. Es un centro de residencia artística que fundé en el 2003 y que logramos tener una sede nueva en el 2005, así que el año que viene cumpliremos nuestros primeros cinco años.

El objetivo está centrado en la gráfica, los nuevos medios y la fotografía, es decir, que tiene mucha relación con el Centro Pablo en ciertas cosas. Los artistas vienen a residir, entre tres semanas a un mes, y a producir un grupo de obras que, luego, se exponen allí.

Una de las ideas que traigo a La Habana es hacer enlaces con un grupo de artistas cubanos que se dedican a trabajar con los medios digitales.         

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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