Año VIII
La Habana
14 al 20
de NOVIEMBRE
de 2009

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

ENREDOS

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 

Pedro Meyer en La Habana: cómo escribir con la luz

C. P. Santos • La Habana

Fotos: La Jiribilla

 

“Una fotografía no es el mero resultado del encuentro entre un acontecimiento y un fotógrafo; hacer imágenes es un acontecimiento en sí mismo… Una vez terminado el acontecimiento, la fotografía aún existirá, confiriéndole una especie de inmortalidad (e importancia) de la que jamás habría gozado de otra manera. Mientras personas reales están por ahí matándose entre sí o matando a otras personas reales, el fotógrafo permanece detrás de la cámara para crear un diminuto fragmento de otro mundo: el mundo de imágenes que procura sobrevivir a todos.”

Susan Sontag, crítica e historiadora de la fotografía universal, me sigue pareciendo una voz ineludible cuando se trata de escribir unas líneas sobre una manifestación que revolucionó el curso todo de la historia del arte occidental.

Asimismo la cita de Sontag nos previene de la interesante dualidad de dos hechos que suceden en una manifestación tan relacionada con el reflejo de la realidad misma: primero, el fotógrafo como hacedor de imágenes que se eternizarán y segundo, su capacidad para crear otro mundo, supuestamente tan real, que, una vez fotografiado se perpetuará por siempre.

En su muestra Fotografías recientes en el Centro Hispanoamericano de Cultura, Pedro Meyer, artista consagrado y uno de los principales protagonistas de la historia de la fotografía mexicana desde la segunda mitad del pasado siglo hasta la actualidad, vuelve una vez más a resignificar en sus imágenes ese quehacer de la fotografía concebida como una creación en sí misma: “Estoy muy consciente —ha escrito y publicado bajo el título “El pincel de la cámara”— de que a los defensores de la ‘imagen directa’ les gustaría retener el aura de veracidad de la fotografía, aún cuando todos los hechos apuntan en contra de tal argumento. La fotografía es un mero fragmento de evidencia de algo que tuvo lugar frente a la cámara, no un fragmento de realidad como algunos gustarían interpretar.”

Las  fotografías se muestran, ahora, como una expresión, además, de la contemporaneidad de su labor aplicando las nuevas tecnologías digitales. Y está claro que, para Meyer, estas herramientas proporcionan posibilidades de realización y factura más logradas y cada vez más imaginativas.

Como pensador y teórico del arte que cultiva, la capacidad virtual de estos medios digitales no otorga imaginación, ni debe ser un factor de alejamiento del concepto mismo de fotógrafo profesional, sino que, como él mismo ha resaltado, la computación otorga mayores opciones de realización que permiten, como ha afirmado en su artículo “Una fotografía es una fotografía”, una “precisión en el corte y edición de la imagen (que) era inimaginable en el pasado.”

La palabra fotografía, nos ha recordado Meyer, quiere decir “escribir con luz”: “nunca en mi vida tuve una experiencia más cercana a realmente escribir con luz que lo que he tenido en años recientes, cuando, al amparo de una lápiz electrónico, he podido mover a voluntad todos esos píxeles que capturé con mi cámara digital o fueron escaneados de una película.” Y no solo esta reescritura que para él es la fotografía, sino también “la opción de definir y combinar estilos, lo que habría escapado a la mayoría de los practicantes de la fotografía en el pasado”. Como todo creador honesto consigo mismo y con su público, y en su afán investigador, Meyer se cuestiona en sus reflexiones, una y otra vez, qué tendencia, estilo o signo, engloba este nuevo quehacer en la fotografía realizada, verificada, terminada con medios digitales:

“¿Es acaso esto un ‘neo-pictorialismo’? ¿O quizá un nuevo ‘neo-realismo’? ¿O incluso algo totalmente nuevo y diferente?” se pregunta.

Cualquier respuesta, por supuesto, pienso que la tendremos en estas últimas obras suyas en las que el fotógrafo explora sus “opciones para expresarse por medio del empleo de recursos digitales” y en temas que “son tan variados como la vida misma”, como escribe en sus palabras al catálogo firmadas por él en Coyoacan en este año 2009.

Como también ha escrito en el catálogo de su exposición, “para muchos de los que creamos, la última creación es la que más nos mueve, esa que nos abre el espacio para interrogarnos sobre nuevas inquietudes o que abre ese intervalo del presente en vía hacia el porvenir en que queremos adivinar lo aún desconocido”. Caminos ciertamente ignotos aún, Meyer nos deja estos últimos ensayos fotográficos, como una muestra de su amistad por Cuba y los cubanos.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
IE-Firefox, 800x600