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La belleza puede estar en
cualquier acto, objeto, lugar,
incluso en aquello que
supuestamente ha quedado mal
realizado. Lo interesante
resulta darnos cuenta de que
ahí, en ese instante que
deploramos, puede radicar la
simbiosis de lo útil-bello y lo
aprovechable. Esta es
precisamente la premisa de la
cual partieron dos artistas,
Katia Hernández y Enrique Smith,
que ahora nos muestran sus
Desenfoques, exposición que
fue inaugurada en la Casa
Alejandro de Humboldt, en el
Centro Histórico habanero, como
parte de las iniciativas que el
Centro Cultural Pablo de la
Torriente Brau realizó dentro de
su X Salón y Coloquio de Arte
Digital.
Ya lo confiesan los hacedores de
esta muestra, así como su propio
nombre: ese instante en que el
lente de una cámara trata de
captar la perfección y el
instante sublime e ideal puede
convertirse en un momento de
desencanto y frustración por el
simple hecho de un movimiento o
la traición que nos juega la
tecnología digital. Pero, ¿no
son esas instantáneas
desenfocadas quizás también una
forma de atrapar la realidad?
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Ascendente 3 |
“Lo interesante resulta
precisamente jugar, experimentar
con esas fotos que todo el mundo
rechaza”, confiesa Katia
Hernández. La alteración de los
focos, de la obturación, de la
velocidad de la cámara, ha
permitido conseguir cada una de
las imágenes abstractas que se
muestran, resultado final que
bien pudiera ser comparado
estéticamente con un lienzo o
conceptualmente con la fugacidad
de la propia vida, amén de las
múltiples lecturas que los
espectadores pudieran extraer de
ellas.”
Lo que se crea, al decir de
Katia, con el juego de luces,
con la noche, con el contraste
del día, con los seres humanos,
son como imágenes aguadas: “Hay
personas que cuando les hemos
explicado el momento de donde
salió la fotografía original, me
han dicho que no es posible
lograr tal resultado. Ese tipo
de efecto es lo que también
queremos obtener, y por eso me
atrevo a afirmar que la belleza
está ahí, en ese efecto que
producimos en cada persona que
disfruta de nuestra propuesta”,
precisa.
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Recorrido de la luz |
Resulta interesante conocer que
ninguna de las piezas que se
exhiben en Desenfoques
fueron tratadas ni manejadas con
el uso de algún software, algo
que enriquece la muestra
estéticamente. En la
espontaneidad, en la mirada
precisa (o tal vez imprecisa)
está uno de los altos valores de
esta experiencia singular que
emplea la fotografía digital y
el videoarte.
Para ambos creadores —graduados
del Instituto Superior de Diseño
Industrial, con experiencia como
participantes y jurados en
anteriores celebraciones del
Salón de Arte Digital, y con
participación en exposiciones
dentro y fuera del país—,
Desenfoques es una ruptura
con la concepción de un diseño y
un arte más tradicional: “Esto
es algo más artístico, una
interpretación de cada uno de
nosotros. El arte digital es una
parte del trabajo que
realizamos, llevamos muchos años
en él. Hemos hecho otras
exposiciones ‘más enfocadas’. De
hecho el diseño que
habitualmente realizamos es el
de discos compactos, de libros,
de afiches. Pero una técnica o
vertiente no está divorciada de
otra. Cada cual tiene su manera
de afrontarse, se logran
diversas texturas que enriquecen
siempre el trabajo y el estilo
individual”, apunta la artista.
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Bandera |
Cada foto es un mundo, cada
mirada puede llegar a apropiarse
de un significado.
Desenfoques ha sido una
forma de atrapar lo bello, lo
irrepetible, aunque pueda
parecer lo contrario. Resta,
entonces, “enfocarnos” en las
piezas para atrapar esa lectura
tan única que consiguieron
captar Katia Hernández y Enrique
Smith. Ojalá muchos lo logren.
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