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El maestro Pedro Meyer llegó
Cuba con su exposición
Fotografías recientes que a
partir del jueves 5 de noviembre
y hasta inicios de diciembre
estará abierta al público en el
Centro Hispanoamericano de
Cultura, hermosa edificación
ubicada en el emblemático
malecón habanero.
Meyer, creador de ZoneZero —uno
de los portales de fotografía
más visitados en la Red— y
destacado exponente de la
fotografía mexicana
contemporánea, viajó a La Habana
para participar en el X Salón y
Coloquio de Arte Digital
auspiciado por el Centro
Cultural Pablo de la Torriente
Brau.
En conversación exclusiva con
estas páginas electrónicas Meyer
—fundador y presidente del
Consejo Mexicano de Fotografía y
organizador de los tres primeros
Coloquios Latinoamericanos de
Fotografía— aseguró que “hay una
confusión” con la fotografía
digital al creer que en sí misma
es un estilo.
“Hay muchas imágenes que sueles
pensar que son una abstracción y
que son cosas que caen en el
terreno de las exploraciones
artísticas y de las fantasías.
Eso, desde luego, se puede hacer
muy bien a través de la
fotografía digital, pero no solo
eso: puedes hacer las fotos más
tradicionales que quieras y eso
lo puedes hacer mejor que antes
por medios químicos porque el
contrapunto del proceso
analógico químico es lo
electrónico digital. O sea, lo
que cambió fue la tecnología que
a su vez amplía más el rango de
lo que podemos hacer.
Al ampliar el rango se amplían
las posibilidades creativas, no
se eliminan las anteriores, no
es que ya no existan paisajes;
se pueden hacer paisajes
totalmente tradicionales e
inclusive se pueden hacer
fotografías en blanco y negro y
las fotografías quedan de una
mejor calidad que jamás se
pudieron hacer en películas.
Ha tardado tiempo en entenderse
eso y el concepto de la
fotografía y el arte digital
pensado como concepto. Podría
que se llamara “Arte químico”
porque ese es el equivalente al
proceso químico y el proceso
digital. Como estamos en una
época de transición es
perfectamente comprensible que
lo llamen en una primera etapa
arte digital porque está hecho
con nuevas tecnologías y con
nuevas herramientas, pero muy
pronto va a ocurrir que el
concepto de arte digital va a
perder el digital y va a quedar
nada más arte”.
¿Va a perder el apellido?
Es que no es un apellido, es un
apodo. Hay una cosa muy curiosa:
siempre que hay una innovación
tecnológica lo primero que nos
ocurre es que no sabemos cómo
nombrarlo y en ese proceso de
nombrar las cosas lo que estamos
descubriendo es qué es, cómo es,
a quién decirle, cómo, etc. y la
dinámica de todo eso.
Voy a dar una plática sobre los
libros del futuro y lo primero
que analizamos es a qué le
llamamos leer. Antes de empezar
a discutir cómo es el libro del
futuro vamos a empezar a ver
cómo es el acto de leer. ¿Es
distinto hoy de lo que era? Y si
lo es, ¿en qué consiste?
Entonces ya empiezas a pensar
que la lectura de un libro tiene
una manera que nos lleva a que
hay otras cosas que incorporar
en ese libro del futuro.
En cuanto a mis fotografías
podrás ver una transición en la
que hay imágenes que son
completamente derivadas de la
fantasía y tú crees que están
tomadas directas en blanco y
negro de la manera tradicional y
eso es lo importante.
Lo relevante no es cómo las hago
o cómo las hace quien sea, sino
qué impacto te cause, porque a
mí lo que más me interesa es que
cuando alguien vaya a una
exposición responda a la imagen.
Puede ser que no le guste o que
sí, pero lo esencial no es cómo
se hizo.
El cómo se hizo es irrelevante
para los efectos de la expresión
del artista; es como si tú me
dijeras que te gusta la obra de
un poeta o de un escritor y
preguntaras con qué máquina lo
escribió. Si te pones a hacer
esas preguntas lo que menos te
interesa es lo que estás leyendo
y eso le saca el aire a
cualquier búsqueda de
interpretación del contenido.
Igual si es con una pluma fuente
y preguntan de qué marca es la
pluma fuente. Esas preguntas
suelen hacerse y lo comprendo
porque en la era digital hay esa
curiosidad de descubrir técnicas
que no se conocen y alguien
quiere saber para informarse.
Eso es perfectamente válido,
pero lo que no es válido es
quedarse en eso.
Usted profesa una teoría casi
ecológica sobre la fotografía
analógica. ¿Es un detractor de
la fotografía analógica?
“No detractor, porque eso pone
el énfasis de una manera, tal
vez, equivocada. Lo que soy es
un detractor de todo aquello que
contamina el medio ambiente,
pero no es necesariamente
limitado a la fotografía
analógica.
Sin embargo, tengo que recordar
que nosotros crecimos, nos
desarrollamos en una era en la
que no teníamos la más mínima
conciencia de lo que implicaba,
por ejemplo, lavar las fotos,
quitarles el fijador, etc.… las
fotos debes dejarlas correr en
agua durante muchísimo tiempo y
hay una conciencia del agua hoy
en día que no se tenía hace
veinte años. Hoy en día el
recurso del agua en todo el
mundo cobra una conciencia muy
importante, no te puedes poner
inconscientemente a lavar unas
fotografías y dejar correr el
agua durante ocho horas.
Durante toda mi vida trabajé con
película y con emulsión de
plata, dejábamos correr el agua
durante horas y horas y
actualmente me pongo a pensar en
los miles de metros cúbicos que
despilfarraba en mi laboratorio
de una manera irresponsable. Esa
es la realidad.
Lo mismo sucedía con los
productos químicos: cuando
terminábamos iban al caño y de
ahí a donde fueran a dar y
muchos de ellos eran venenosos o
tóxicos, incluso, con leyendas
en la botella de embase. Pero
como iban al caño no importaba,
con tal de que no te tocaran a
ti.
Éramos sumamente irresponsables
y con esto ya es suficiente
razón para no hacer más
fotografía analógica, pero a eso
le puedes añadir —ya desde el
punto de vista práctico— que la
película es cara, los procesos,
y todo es mucho más complicado
habiendo soluciones tanto más
limpias, más prácticas y más
baratas.
En países pobres la fotografía
digital es un imperativo.
Recuerdo, por ejemplo, cuando
invitamos a los fotógrafos
cubanos a exhibir en México en
el Primer Coloquio
Latinoamericano de Fotografía.
Yo les mandé una cajita de papel
que Marucha y Mayito iban y
repartían en su carro en la
noche y le preguntaban a los
fotógrafos cuántas fotos iban a
mandar a México: si eran dos,
pues dos hojitas y si eran
cuatro, pues cuatro hojitas, se
les entregaba en un sobrecito en
la oscuridad para que pudieran
hacer las fotos, ¡eso cambió
completamente!
Luego pasó una cosa muy
singular, hubo una gran
devaluación del peso mexicano y
nos quedamos sin papel en México
y los fotógrafos cubanos eran
quienes nos proveían de papel
fotográfico de la antigua RDA y
era buen papel.
Imagínate todas esas vicisitudes
y toda esa contaminación
ambiental: la fotografía digital
es un mundo de diferencia.
Añádele que todas esas
fotografías que imprimíamos por
necesidad eran chiquitas y hoy
son completamente distintas las
medidas. Me recuerdo que Mario
García preparó unas fotografías
grandes para una exposición que
se hizo donde presentó un mural
sobre Martí y eso lo preparó
aquí, yo vine y vi su cuarto
oscuro que era mínimo y le
pregunto, “¿cómo hiciste para
lograr esto?” Pues lo hizo en la
calle, en la noche; juntó a los
amigos, pusieron unas cubetas
hechas de cajas de cartón, un
plástico y revelaron en la
calle”.
Eso es ingenio ¿no?
“A los cubanos nunca les ha
faltado ingenio, ni imaginación
para resolver problemas, son
terriblemente creativos todos
los cubanos en todas las
disciplinas, una de ellas es la
fotografía”.
¿Y ZoneZero?
“Es un portal de fotografía, uno
de los primeros en el mundo y
uno de los más visitados por el
número de gentes que vienen de
ciento treinta países. Tiene
quince años y es algo que la
gente no conoce o no toma en
cuenta demasiado y es que la
tecnología misma ha cambiado
muchas veces a lo largo de estos
quince años. Hoy en día lo que
se puede hacer comparado con lo
que se podía hacer hace quince
años es comparar un curso de
Kinder con un postgrado
universitario: así de esa
dimensión de complejidad.
Ahorita mismo en ZoneZero
estamos en un proceso de
modificarlo todo. Imagínate tú,
un edificio que tiene cien pisos
de alto, y entonces le estamos
cambiando todo desde los
cimientos mientras que sigue
operando todo el edificio.
Estamos cambiando los cimientos,
la fachada, los elevadores o sea
todo, porque es inherente a las
cosas que se pueden hacer hoy en
día en Internet y que son
fundamentales. Por ejemplo, las
asociaciones, lo que llaman
redes sociales y en donde tú
puedes agarrar desde tu mismo
portal y decir esta foto me
gusta y la voy a poner en mi
página en Internet para
mostrársela a fulano y todos los
enlaces que genera la comunidad
misma de fotografía. Entonces,
esto modifica todo y hace que
sea sumamente interesante ver la
obra: tenemos imágenes de mil
fotógrafos”.
¿Cómo puede un fotógrafo estar
presente en ZoneZero?
“Tenemos una parte que es
abierta y esa es una de las
cosas que estamos cambiando para
que sea más fácil, para que si
tienes un número de fotografías
que quieres subir lo puedas
hacer tú misma y no necesites
siquiera esperar.
Hoy todavía tienes que mandar
las fotos y nosotros las
subimos, pero trabajamos para
que esto sea automático, la
dinámica va a ser otra. Y
entonces ya tú puedes presentar
tus cinco o diez fotos y es bajo
tu responsabilidad la edición.
Hoy en día también lo es, pero
las tienes que mandar y tenemos
que hacer un esfuerzo muy grande
para poderlo publicar. Un
fotógrafo que quiere una
galería, también va a cambiar
eso, va a ser mucho más rápido.
Hoy en día tenemos un tiempo de
espera de dos años porque es
costoso y complicado programar
como lo estamos haciendo hasta
ahora. Con la nueva estructura
se reduce a tres días y aumenta
la posibilidad de participantes
de una manera muy interesante,
pero sin embargo eso sí tiene
que ser aceptado por nosotros
porque lo que vamos a hacer es
buscar temas en común a los
fotógrafos que se van a
presentar”.
Hacía tiempo que no venía a La
Habana…
“Hay algo muy chistoso. Mi
esposa me pregunta anoche
¿cuándo fue la última vez que
estuviste en La Habana? Empecé a
revisar y nos dimos cuenta que
es desde 1981, año en que ella
nace. O sea, desde que ella
nació no había regresado a Cuba:
hay más de una generación por
medio”.
Usted tiene un trabajo muy
cercano, por ejemplo, con
Cardenal; son muy conocidas las
fotos que tomó al sacerdote
durante la guerra contra Somoza
en Nicaragua…
“También he estado muy cerca de
los inicios de todas las
actividades de la fotografía
cubana. Ayudé inclusive en la
creación de la Fototeca de Cuba
desde la concepción misma, el
convencimiento de la autoridades
de las bondades de apoyarla.
Tienes que tomar en cuenta que
en su momento la fotografía no
era pensada con la importancia
que tiene hoy, eso fue algo que,
poco a poco, se fue
desarrollando. Eso sucedió no
solo en Cuba, te estoy hablando
a nivel de hemisferio, aunque en
Europa no tanto, pero en América
Latina no había nada. En América
Latina entonces tuvimos que
abrir brecha, por decirlo así.”
¿Cómo ve usted la fotografía
futura?
“Cuando hablamos, por ejemplo,
de fotoperiodismo… el otro día
me estaban preguntando. Mira, ni
la foto es lo que era ni el
periodismo es el que era hace
unos años; hay que empezar
redefiniendo el fotoperiodismo
porque imagínate hoy están
cerrando periódicos en todo el
mundo, sin embargo el contar
historias no va a desaparecer
nunca y eso es lo que hay que
entender, no las definiciones
del pasado, no los usos y
costumbres de cómo se
implementaba, sino el hecho
mismo de que se necesita poder
contar una historia.
Todo el mundo quiere seguir
escuchando historias. Yo tenía
seis o siete años y leía los
encabezados del periódico y
recuerdo uno que decía “Se acabó
la Segunda Guerra Mundial” y me
voltée y pregunté a mis papás,
“¿es que ya no va a haber más
periódicos?” Y es que todas las
noticias eran asociadas a la
Segunda Guerra Mundial.
Después, hubo más periódicos,
hubo otras guerras y más
noticias en ese sentido. Hoy en
día cierran periódicos, pero se
abre Internet, cierra el
concepto de la fotografía
tradicional y se abren otras,
pero nunca se ha fotografiado
tanto como ahora, nunca en la
historia.
Creo que en los últimos seis o
siete años se han tomado más
fotos a nivel mundial que en los
ciento sesenta años de historia
de la fotografía. El mayor
fabricante de cámaras
fotográficas en el mundo es
Nokia, un teléfono celular,
es el que más cámaras
fotográficas vende. Nokia
hace veinte años fabricaba botas
de hule y esa historia va a
pasar muy rápidamente también.
Escribí —hace dieciocho años
atrás— que las cámaras de foto
fija iban a ser simultáneamente
de video y ya están aquí con
video de alta definición, de
cámara de estudio y al mismo
tiempo toma foto fija.
¡Imagínate si no va a cambiar el
concepto de contar la historia!
También las entrevistas van a
ser distintas porque la
tecnología converge. El mismo
término que hemos usado de
multimedia viene de la época de
donde eran medios distintos: el
radio era distinto, el video,
los textos. Hoy en día todo es
diferente, todo es digital,
binomio, un noticiero es
digital.
En realidad está el término de
multimedia, pero es realmente
monomedia porque todo es igual.
Es importante que entendamos de
una manera distinta las cosas.
El otro día, en México, un canal
de televisión solicitó una
entrevista y se aparecieron como
cinco personas y les digo: no se
asusten, pero de aquí a tres o
cuatro años va a haber uno solo,
así que el resto empiece a
buscar qué hacer y comiencen a
replantearse sus carreras.
Esa es otra de las cosas que
trae consigo la revolución
digital: obliga a replantearse
las carreras de los fotógrafos,
camarógrafos, entrevistadores,
escritores, habrá una
redefinición de las herramientas
que usamos… si no se interesan
en eso estarán desempleados:
después que no se quejen porque
están advertidos. Algo parecido
ocurrió con la revolución
industrial: son transformaciones
muy fuertes, muy dramáticas”.
Esperamos que sea para bien…
“Aunque no sea para bien es
inevitable”.
Viene de todas maneras…
“No viene, ya está. Esperemos
que podamos usarlo de una manera
inteligente. Por sí solo no va a
pasar nada porque, finalmente,
son solamente herramientas, es
la tecnología. La tecnología es
totalmente ajena a ideologías,
políticas, a lo que es bueno o
malo. Con esas herramientas se
pueden hacer cosas buenas y
malas, cosas progresistas y
constructivas y puedes hacer
cosas espantosas.
Esperemos de nosotros la
responsabilidad de hacer cosas
que valgan la pena, las
historias que vamos a contar,
contarlas bien. Ahorita, por
ejemplo, una de las cosas que
pasó interesante en México es
que el gobierno iba a poner un
impuesto del tres por ciento a
Internet. Hubo tal alud de
quejas de los internautas que no
pudieron, inundaron a todos los
legisladores con correos
electrónicos. Es curioso porque
habían planeado aumentar los
impuestos a la telefonía
celular, a Internet y a la
telefonía normal, pues el de
Internet lo borraron ante el
alud. No pudieron y todo lo
demás lo dejaron porque no hubo
quejas”. |