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¿Libro o filme? La forma
es una travesura de la
autora. Lo que puede
asegurarse de entrada es
que la figura de Julio
Antonio Mella, líder de
la Federación
Estudiantil
Universitaria en la Cuba
de los años 20, es el
gancho que nos acerca a
La Burbuja,
novela premiada con el
Cirilo Villaverde de la
Unión Nacional de
Escritores y Artistas en
2006, que se lanzó este
13 de noviembre durante
el FULL en La Habana.
La pinareña Gleyvis Coro
(1974), escribe este
libro como un engranaje
de las historias de
varios personajes que se
unen en el proyecto de
rodar un corto sobre el
joven fundador del
Partido Comunista. El
lector ha de transitar
en paralelo entre los
episodios de la vida de
Mella y las travesías
personales de los
individuos que se han
avocado a la realización
de este proyecto
cinematográfico.
Para la periodista Marta
Rojas, quien tuvo a su
cargo la introducción
del texto ante el
público en el Pabellón
Cuba, “lo existencial,
desde el punto de vista
artístico, es uno de los
elementos dramáticos que
le dan sustento a la
novela y la hacen muy
humana”. Las odiseas
personales de la
soviética Várvara; del
asistente de dirección,
Zoilo Borrego; de los
actores, y el personal
técnico, recrean cómo
desde el inicio, el
proceso productivo de
una obra puede estar
colmado de
frustraciones.
Cada cual con sus
dilemas va empatando los
hilos de este texto en
el que Gleyvis, desde su
intimidad con las
palabras, dibujó los
laberintos del séptimo
arte como obra
colectiva. “Esta no es
una novela fácil, hay
que leerla con cuidado,
porque se estructura a
partir de la
experimentación entre la
literatura y el cine”,
apuntó Rojas.
Estructuralmente,
resalta la recurrencia
al hipertexto en La
Burbuja. La autora
utiliza como recursos
para dialogar en
presente con el
cortometraje, unas
supuestas críticas y
crónicas aparecidas en
publicaciones reales o
imaginadas por ella. Al
decir de Marta, este es
un elemento “que permite
al lector curiosear,
tratar de ir con una
pinza buscando cuáles
son los elementos
verdaderos de la trama”.
Asimismo, la novela
contiene algunas claves
sobre la vida de Mella,
depositadas en pequeños
círculos de la historia
que no se cierran nunca.
Esta estrategia de Coro,
quien maneja a su antojo
los límites entre la
ficción y lo acontecido
realmente, estimula a
buscar las causas de
cada acción, o como
diría Rojas, hace de
acicate en los jóvenes
para indagar en esta
etapa trascendental del
siglo XX.
Mella, uno de los
hombres que por su
virilidad, hermosura,
talento, pasión y
capacidad de ponerse a
la vanguardia, inspira
aún a las nuevas
generaciones, es traído
por Gleyvis a nuestro
tiempo, como si le
perteneciera.
Esta reactualización de
la figura histórica y el
resto de los valores de
la obra que se pone por
estos días en manos del
público joven,
seguramente aumentarán
el prestigio de esta
escritora pinareña,
quien ya ostenta el
Premio Vitral de
Narrativa y el Alcorta
de Poesía. |