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Si bien el acercamiento
a Marx y Engels muchas
veces se vuelve
engorroso por los
grandes y densos
volúmenes que compilan
su obra o abordan sus
vidas, ahora aparece en
Cuba un folleto que los
pone a caminar con los
comunes. El Che es el
autor de una síntesis
biográfica sobre estos
clásicos. Los apuntes,
hechos tras su regreso
del Congo, ven hoy la
luz como parte de un
esfuerzo conjunto entre
la Casa Editora Abril y
el Centro de Estudios
Che Guevara.
El espacio Sábado del
Libro se trasladó este
14 de noviembre al
Pabellón Cuba, sede de
las actividades
centrales del Festival
Universitario del Libro
y la Lectura (FULL), con
la presentación de este
texto sobre los
fundadores del marxismo.
“Para que su ejemplo sea
aún más luminoso, es
necesario rescatarlo y
darle su dimensión
humana”, dice Guevara
sobre Marx.
Las inquietudes
filosóficas de Ernesto
lo llevaron a
confeccionar a partir de
los diecisiete años, su
propio diccionario de
filosofía ―se conservan
cinco cuadernos
inéditos―. Las cartas a
sus padres, dan fe de lo
esenciales que se
volvieron para él las
figuras de Engels y
Marx, hasta asumir sus
ideas como teoría para
la transformación
revolucionaria. Tras el
triunfo de los rebeldes
en Cuba, el Che toma
cursos, lee y anota
incesantemente sobre los
pensadores del marxismo.
En ese período la
enseñanza de los mismos
se torna para él
preocupación acuciante.
En carta a Armando Hart
(1965), escribe: “(…) en
Cuba no hay nada
publicado, si excluimos
los ladrillos soviéticos
que tienen el
inconveniente de no
dejarte pensar; ya el
partido lo hizo por ti y
tú debes digerir. Como
método es lo más
antimarxista, pero,
además, suelen ser muy
malos (…)”.
La nota de los editores
al folleto explica: “La
Síntesis Biográfica
de Marx y Engels
redactada por el Che
como un esbozo
preliminar para un
futuro libro sobre
Economía Política que
consideraba en extremo
necesario, deviene una
advertencia y un llamado
de cómo y por dónde
debía comenzarse el
análisis de las
distorsiones que en la
teoría se estaban
produciendo en el
proceso de la transición
al socialismo y las
nefastas consecuencias
que ello acarreaba a la
hora de su puesta en
práctica a partir de
erróneas
interpretaciones y
mutilaciones en su
contenido”.
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Minuciosamente, con la
crítica a punta de
lápiz, el guerrillero se
detiene en las
particularidades del
contexto histórico en
que vivieron Marx y
Engels, y trata de
devolverles la esencia
humanista que les ha
arrebatado la historia
hasta convertirlos en
“ídolos de piedra”. El
libro ofrece además,
algunas pistas sobre la
vocación de aprendizaje
del Che, cuyo arsenal
intelectual se iba
enriqueciendo también a
partir de sus vivencias
en un contexto cambiante
y marcado por los
desafíos.
Durante la presentación
del texto en el FULL,
Enrique Ubieta, director
de la revista La
Calle del Medio,
destacó que, a través de
estas páginas, se deja
ver el Che como “un
hombre con una visión
romántica de la vida y
de la historia ―en el
buen sentido de la
frase―, que
perfectamente comprendía
la necesidad del
pensamiento teórico, del
estudio, de llegar a
conclusiones respaldadas
por una visión
científica (…) y para
quien la ciencia era un
medio para llegar a la
felicidad”.
Ubieta invitó a los
presentes a leer el
libro “en función de lo
que sucede en la
actualidad en América
Latina y el resto del
mundo, porque el Che se
refiere, desde aquel
momento, a polémicas y
discusiones que aún no
han terminado y que han
pasado a ser aún más
álgidas (…) como la
necesidad de romper el
viejo aparato estatal,
para poder consolidar el
poder del pueblo”.
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