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Cuatro décadas nos
separan de los
acontecimientos de mayo
del 68 en Francia, de la
revolución inacabada o
fallida. El movimiento
encabezado por una masa
estudiantil, que tuvo
antecedentes y réplicas
en América, Asia y otros
países de Europa, se
recuerda por estos días
en Cuba con la
publicación del dossier
68 francés, 40 mayos
después.
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Ruth Casa Editorial,
Ciencias Sociales y el
Instituto Cubano de
Investigación Cultural
Juan Marinello, han
compilado testimonios,
valoraciones, crónicas y
otros análisis sobre los
sucesos ocurridos en el
Hexágono, en lo que
resultó el segundo
volumen de una serie
dedicada a los giros de
dominación que tuvieron
lugar en los 60. “(…)
consideramos más
efectivo concentrarnos
en el escenario en el
cual el movimiento
mostró un proceso de
ascensión más orgánico,
con una participación
más decidida de los
trabajadores (…) y que
muestra, además, con
claridad, las
vacilaciones y la
pusilanimidad a que
habían arribado los
partidos comunistas”,
apunta Aurelio Alonso,
uno de los coordinadores
de esta edición, en la
introducción del texto.
De esta forma, pueden
leerse en el libro,
entre otros, artículos
de revistas francesas (Imprecor
y Contretemps),
un trabajo dedicado a la
permanencia del mayo del
68 en la novelística
contemporánea, varias
visiones surgidas en los
setenta que aportan
elementos para la
comprensión del
contexto, crónicas, las
voces de algunos
protagonistas y lo
publicado por dos
revistas cubanas en
aquel momento sobre lo
acaecido en Francia.
El intelectual cubano
Fernando Martínez
Heredia, quien participó
en la concepción del
número de Pensamiento
Crítico aparecido en
aquel entonces sobre
Mayo, tuvo a su cargo la
presentación de este
libro durante el FULL,
en el Pabellón Cuba.
Heredia recuerda que “el
editorial de
Pensamiento Crítico
de aquel número, habla
de lo que aún seguimos
diciendo. Pero lo que se
planteaba allí era
imposible para ellos,
considerábamos que no
iban a triunfar si no
tenían una organización
revolucionaria; así no
iban a cambiar ni la
vida de las personas, ni
las sociedades. Primero,
porque no se habían
puesto como meta tomar
el poder. Ya nosotros
discutíamos también hace
40 años que con tomar el
poder solamente no se
podría cambiar la vida
de las personas, aunque
sí la sociedad de algún
modo; pero que para ir
más lejos, el proyecto
tenía que ser superior
al poder, porque, como
decía Fidel a los
jóvenes en el VI
Congreso de la UJC, es
necesario siempre ser
inconformes”.
El libro invita a mirar
a aquel torbellino de
hace 40 años, con el
prisma del optimismo, a
pesar de su truncamiento
por la poca preparación
teórica y organizativa;
empero, también, del
predominio de enfoques
con tono recriminatorio
publicados con el curso
de los años. Del rechazo
al capitalismo que
implicó el mayo francés
tal vez de manera
inconsciente, la
bofetada propinada a las
jerarquías, el
descubrimiento de la
necesidad de
democratizar la vida
cotidiana, y el rol de
la juventud, se pueden
extraer enseñanzas para
los revolucionarios de
hoy.
“Podemos reapropiarnos
—más bien, tenemos la
obligación— del mayo
francés y de toda la
historia; de las luchas,
las esperanzas, las
ilusiones y los sueños
de aquella gente, pero
entendiendo en qué lugar
estamos. En ese momento
estábamos en medio de un
mundo, denominado `Tercero´,
el cual estaba liderando
al resto en materia de
revolución y de intento
de cambiar la vida”,
dijo Martínez Heredia
durante la presentación
de 68 francés…
Revisitar los sucesos de
aquel año convulso, que
en Francia y otras
muchas latitudes
estuvieron signados por
el rechazo a la
discriminación, la
represión, opresión
política y las
desigualdades, se hace
ineludible en la
actualidad, si pensamos
en la vigencia de
aquellos reclamos. O
quizá, también, para los
cubanos, si asumimos un
compromiso histórico con
aquellos estudiantes
masacrados en el
Tlatelcoco mexicano, que
habían salido a las
calles para celebrar el
quince aniversario del
asalto al Moncada.
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