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En la red social de mayor
crecimiento en el mundo
cualquier cosa es posible. Este
pudiera funcionar muy bien como
spot publicitario, solo que la
capacidad de asombro parece
quedarse corta ante las noticias
que diariamente se publican
sobre Facebook.
Más de 300 millones de usuarios
forman parte de Facebook y
contrariamente a lo que muchos
pudiéramos pensar, las personas
que más se acercan a esta red no
son los jóvenes, sino las
mujeres mayores de 55 años. El
número de cubanos inscritos en
la red también ha aumentado;
aunque no existan cifras
oficiales.
A pesar de su enorme popularidad
y multiplicidad de usos,
Facebook ha estado rodeado de
algunas polémicas, en especial
cuando su creador, Mark
Zuckerberg, anunció este año,
poco antes del quinto
aniversario, un cambio en las
condiciones de servicio. Este
“pequeño” cambio estipulaba que
los usuarios debían aceptar “de
forma irrevocable y a
perpetuidad” que la empresa
utilizara a su gusto los textos,
fotos y videos. Es decir, ni
siquiera si el internauta
decidiera borrar su cuenta en
Facebook, los datos serían
eliminados.
La decisión de la red molestó
tanto a los usuarios que los
directivos de Facebook tuvieron
que retractarse y dejaron
intactas las condiciones
anteriores. No obstante, las
formas en que se maneja la
información que las personas
colocan voluntariamente en línea
continúa despertando suspicacias
y la reciente creación en
Facebook de un “cementerio
virtual” confirma el interés de
la red por no descender, bajo
ningún concepto, en su número de
usuarios.
Descanse en paz en Facebook
En este inédito panteón, los
perfiles de internautas que eran
usuarios de Facebook y
fallecieron se mantendrán
activos. Allí sus amigos podrán
rendirle tributo, mediante
mensajes escritos que quedarán
guardados y serán accesibles
únicamente para seguidores y
familiares del difunto. Además,
se incluye el envío de flores y
otras muestras de pésame,
mediante un pago previo, por
supuesto.
De acuerdo con las palabras de
Max Kelly, responsable de
seguridad de Facebook,
publicadas en el blog
corporativo de la empresa, ellos
se encargarían de borrar
aquellos datos personales o
mensajes que fueran considerados
como hirientes a la sensibilidad
del fallecido.
Pero entrar a este “cementerio”
no es tan fácil como crearse una
cuenta en cualquier red social.
Para evitar bromas pesadas, los
directivos aprobaron una
normativa que establece la
necesidad de “pruebas” de la
muerte de la persona y entre
esas “evidencias” estarían las
esquelas mortuorias que aparecen
en diversos medios de
comunicación.
La idea de Facebook quizás sea
considerada como un noble gesto;
sin embargo, detrás de ella
parece esconderse un gran
interés comercial, ya que con el
nuevo “cementerio virtual”, los
directivos pretenden tener
activos la mayor cantidad de
perfiles posibles.
El negocio de esta red se basa
en dos aspectos esenciales: la
publicidad pagada por empresas a
través de sus páginas (mientras
más seguidores tengan, por
ejemplo, Coca Cola o los Yankees
de Nueva York, más dinero
deberán pagar ellos a Facebook)
y también por la venta de
productos, desde flores hasta el
envío de regalos. Las ganancias
de Facebook han sido tan
elevadas que Zuckerberg, de
apenas 25 años, es considerado
uno de los multimillonarios más
jóvenes del planeta.
En Internet existen varios
sitios (como
www.enmemoria.com) en los
que los usuarios pagan para que,
luego de su muerte, lleguen a
familiares y amigos mensajes que
ellos colocaron en los
servidores. La experiencia de
Facebook, aunque no es similar,
sí tiene puntos en común:
posibilita lucrar con la muerte.
Una de las frases más llamativas
de Max Kelly permite ilustrar
perfectamente los objetivos de
Facebook con su nueva iniciativa
comercial: “cuando alguien
fallece no abandona nuestra
memoria, ni nuestra red social.” |