Año VIII
La Habana
2009

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Tríos cubanos
Josefina Ortega • La Habana
Fotos: Cortesía de la autora
 
 

Crecí escuchando en las noches de Radio Progreso un programa dedicado a los cultores de la música popular cubana en formato de tríos.

Hoy los recuerdo a partir de una sonoridad especial de las voces acompañándose de guitarras que embriagaban las horas nocturnas. Justo así se llamaba el programa: Tríos en la noche, que llegaba a tener tanta audiencia como Nocturno y era de lo que más oíamos en la juventud.

El rock español o anglosajón era entonces una competencia muy fuerte, pero los que sabían de música o al menos tenían educada la “oreja” apreciaban estilos, armonías y empaste.

Ahora es raro que se aprecie un buen trío. Es de lamentar que algunos lo consideren en la actualidad detenido en el tiempo, cuando lo cierto es que esta agrupación musical pertenece por derecho propio a nuestro acervo cultural y su calidad ha sido reconocida en todo el mundo.

No se puede olvidar la importante contribución que han hecho estas agrupaciones, muy en especial, las cubanas, a la difusión de la canción popular en Latinoamérica. Sin embargo, los tríos hoy día no han contado con la misma fortuna de sus predecesores.


Las Hermanas Lago

De hecho hay quienes les reprochan incluso el interpretar una música anticuada y estiman que solo valen para ambientar lugares, sin darle el cetro que le corresponde, que sí lo tuvo en nuestro país en épocas pasadas.

Una rica historia

Los tríos cubanos tienen una rica historia. Al decir de los especialistas nacieron emparentados con la trova: en las reuniones de músicos, en las cantatas, que lo mismo se recreaban en un parque, en una serenata o en una casa.

Fue en 1925 cuando se formó en Santiago de Cuba el célebre Trío Matamoros, integrado por Rafael Cueto, Ciro Rodríguez y Miguel Matamoros, aunque este último, aseguran tuvo tríos desde mucho antes de 1920.

Como se sabe, el trío Matamoros clasifica como la más famosa de las agrupaciones de su tipo en Cuba: “¿De dónde serán? / ¿Serán de La Habana? / ¿Serán De Santiago? Tierra soberana / Son de la loma y cantan en llanos…” Su arribo a la capital en 1928, decidió, sin duda alguna, el destino de este formato.


Trío Matamoros

Después se fundaron otros, cada uno con su estilo, entre ellos, el de Luisito Plá y el de Servando Díaz, en Santiago de Cuba; y el Cuba y el Taicuba, en La Habana. Ya esto fue en las décadas de 1930 a 1940.

En esa época también nacieron tríos femeninos, como el de las Hermanas Lago, en la capital, en 1932, reconocidas como el primer trío armónico femenino, con el mejor empaste de voces de todos los escuchados.

Como un bumerán 

En 1944 aparece en Nueva York el trío mexicano Los Panchos, con enorme éxito y popularidad. Ahora bien, según comentó el musicólogo Helio Orovio, lamentablemente ya fallecido, en entrevista realizada por la especialista Reina Gadea: “Los Panchos surgen porque ya tenían el antecedente de los cubanos.”

Igual sucede con los otros que se conocen en Puerto Rico y en México por esa época. “Hasta donde yo sé —afirma Orovio— el primer país que tuvo tríos de voces y guitarras en América fue Cuba”.

Indiscutiblemente, Los Panchos tienen otro estilo. En sus comienzos eran dos mexicanos y un puertorriqueño, quienes aunque también tuvieron mucho de la línea cubana, “se apartaron ya de esta, en el sentir, en la expresión y en su manera de interpretar la música”.

Dado el auge de los Panchos, estos, como era de suponer, ejercieron una influencia “como un bumerán” que marcó de algún modo a los nuestros, lo cual no quiere decir, en modo alguno, que el trío genuinamente cubano desapareciera. Coexistieron los dos.

Pero se dio el caso incluso de que algunos empresarios de la radio y la televisión les exigían entonces a los nuestros la sonoridad de los mexicanos. Así lo contó no hace mucho Baz Tabrane, director de Tai Cuba, quien precisó además: “Corrimos el riesgo de ser rechazados por el público, acostumbrado al sonido de Los Panchos. (…) El tiempo fue acostumbrando a los oyentes y nos fueron aceptando. Cuando aquello, el feeling iba abriendo camino en los dominios de las novedosas armonías."

Un proceso muy interesante

El trío ha ido evolucionando con el tiempo. Asimismo, los del feeling cubano, “con más inquietudes melódicas, armónicas y literarias” actuaron a su vez sobre los aztecas como Los Tres Ases, Los Tres Caballeros y Los Reyes. Luego del feeling continuó igual con la nueva trova… Y así sucesivamente. “De toda esta mezcla —al decir de Orovio— sale la nueva canción cubana expresada en los tríos. Es un proceso muy interesante”.                                                 

Pero hay más. Dentro del propio formato triero cubano hay diferencias también en la forma de hacer y ejecutar la música, de acuerdo a las zonas donde fue pujante el movimiento de trovadores.

Por regla, los tríos orientales tienen mucha influencia del son, hasta cuando no lo interpretan, igual acontece con los del centro de la Isla, muy marcados por las tonadas espirituanas. Los de La Habana, por su parte, pueden ser estimados, si se quiere, como más cosmopolitas y con un avance más afín con el tiempo, toda vez que en ellos hay una mayor información musical que interviene naturalmente en su aspecto melódico-armónico.

¿Música de sopa?

Hoy día en Cuba se celebran varios festivales dedicados a los tríos, sin embargo, es para preocuparse que todavía esta importante agrupación musical nuestra no ocupe el espacio que realmente merece.              

Porque si bien los tríos persisten en el empeño, en la medida de lo posible, este formato musical está confinado en muchos casos, en la actualidad, a tocar solo en un restaurante para acompañar la comida, “música de sopa”, como se le llama en el lenguaje popular.

Y esto no es justo, por ningún lado que se le considere. Los tríos pertenecen a lo mejor de nuestra tradición cultural y cumplen un quehacer tímbrico sonoro que no puede llenar otro tipo de agrupación de mayor tamaño.


Trío Taicuba

De ello son buen ejemplo el trío Matamoros, el de Las Hermanas Lago, el de Servando Díaz, el Trío Taicuba y Guitarras Cubanas, por solo citar algunos, que ocupan un lugar de privilegio en nuestra identidad musical y también en nuestra nostalgia.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2008.
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