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Crecí escuchando en las noches
de Radio Progreso un programa
dedicado a los cultores de la
música popular cubana en formato
de tríos.
Hoy los recuerdo a partir de una
sonoridad especial de las voces
acompañándose de guitarras que
embriagaban las horas nocturnas.
Justo así se llamaba el
programa: Tríos en la noche,
que llegaba a tener tanta
audiencia como Nocturno y
era de lo que más oíamos en la
juventud.
El rock español o anglosajón era
entonces una competencia muy
fuerte, pero los que sabían de
música o al menos tenían educada
la “oreja” apreciaban estilos,
armonías y empaste.
Ahora es raro que se aprecie un
buen trío. Es de lamentar que
algunos lo consideren en la
actualidad detenido en el
tiempo, cuando lo cierto es que
esta agrupación musical
pertenece por derecho propio a
nuestro acervo cultural y su
calidad ha sido reconocida en
todo el mundo.
No se puede olvidar la
importante contribución que han
hecho estas agrupaciones, muy en
especial, las cubanas, a la
difusión de la canción popular
en Latinoamérica. Sin embargo,
los tríos hoy día no han contado
con la misma fortuna de sus
predecesores.
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Las
Hermanas Lago |
De hecho hay quienes les
reprochan incluso el interpretar
una música anticuada y estiman
que solo valen para ambientar
lugares, sin darle el cetro que
le corresponde, que sí lo tuvo
en nuestro país en épocas
pasadas.
Una rica historia
Los tríos cubanos tienen una
rica historia. Al decir de los
especialistas nacieron
emparentados con la trova: en
las reuniones de músicos, en las
cantatas, que lo mismo se
recreaban en un parque, en una
serenata o en una casa.
Fue en 1925 cuando se formó en
Santiago de Cuba el célebre Trío
Matamoros, integrado por Rafael
Cueto, Ciro Rodríguez y Miguel
Matamoros, aunque este último,
aseguran tuvo tríos desde mucho
antes de 1920.
Como se sabe, el trío Matamoros
clasifica como la más famosa de
las agrupaciones de su tipo en
Cuba: “¿De dónde serán? / ¿Serán
de La Habana? / ¿Serán De
Santiago? Tierra soberana / Son
de la loma y cantan en llanos…”
Su arribo a la capital en 1928,
decidió, sin duda alguna, el
destino de este formato.
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Trío
Matamoros |
Después se fundaron otros, cada
uno con su estilo, entre ellos,
el de Luisito Plá y el de
Servando Díaz, en Santiago de
Cuba; y el Cuba y el Taicuba, en
La Habana. Ya esto fue en las
décadas de 1930 a 1940.
En esa época también nacieron
tríos femeninos, como el de las
Hermanas Lago, en la capital, en
1932, reconocidas como el primer
trío armónico femenino, con el
mejor empaste de voces de todos
los escuchados.
Como un bumerán
En 1944 aparece en Nueva York el
trío mexicano Los Panchos, con
enorme éxito y popularidad.
Ahora bien, según comentó el
musicólogo Helio Orovio,
lamentablemente ya fallecido, en
entrevista realizada por la
especialista Reina Gadea: “Los
Panchos surgen porque ya tenían
el antecedente de los cubanos.”
Igual sucede con los otros que
se conocen en Puerto Rico y en
México por esa época. “Hasta
donde yo sé —afirma Orovio— el
primer país que tuvo tríos de
voces y guitarras en América fue
Cuba”.
Indiscutiblemente, Los Panchos
tienen otro estilo. En sus
comienzos eran dos mexicanos y
un puertorriqueño, quienes
aunque también tuvieron mucho de
la línea cubana, “se apartaron
ya de esta, en el sentir, en la
expresión y en su manera de
interpretar la música”.
Dado el auge de los Panchos,
estos, como era de suponer,
ejercieron una influencia “como
un bumerán” que marcó de algún
modo a los nuestros, lo cual no
quiere decir, en modo alguno,
que el trío genuinamente cubano
desapareciera. Coexistieron los
dos.
Pero se dio el caso incluso de
que algunos empresarios de la
radio y la televisión les
exigían entonces a los nuestros
la sonoridad de los mexicanos.
Así lo contó no hace mucho Baz
Tabrane, director de Tai Cuba,
quien precisó además: “Corrimos
el riesgo de ser rechazados por
el público, acostumbrado al
sonido de Los Panchos. (…) El
tiempo fue acostumbrando a los
oyentes y nos fueron aceptando.
Cuando aquello, el feeling iba
abriendo camino en los dominios
de las novedosas armonías."
Un proceso muy interesante
El trío ha ido evolucionando con
el tiempo. Asimismo, los del
feeling cubano, “con más
inquietudes melódicas, armónicas
y literarias” actuaron a su vez
sobre los aztecas como Los Tres
Ases, Los Tres Caballeros y Los
Reyes. Luego del feeling
continuó igual con la nueva
trova… Y así sucesivamente. “De
toda esta mezcla —al decir de
Orovio— sale la nueva canción
cubana expresada en los tríos.
Es un proceso muy
interesante”.
Pero hay más. Dentro del propio
formato triero cubano hay
diferencias también en la forma
de hacer y ejecutar la música,
de acuerdo a las zonas donde fue
pujante el movimiento de
trovadores.
Por regla, los tríos orientales
tienen mucha influencia del son,
hasta cuando no lo interpretan,
igual acontece con los del
centro de la Isla, muy marcados
por las tonadas espirituanas.
Los de La Habana, por su parte,
pueden ser estimados, si se
quiere, como más cosmopolitas y
con un avance más afín con el
tiempo, toda vez que en ellos
hay una mayor información
musical que interviene
naturalmente en su aspecto
melódico-armónico.
¿Música de sopa?
Hoy día en Cuba se celebran
varios festivales dedicados a
los tríos, sin embargo, es para
preocuparse que todavía esta
importante agrupación musical
nuestra no ocupe el espacio que
realmente merece.
Porque si bien los tríos
persisten en el empeño, en la
medida de lo posible, este
formato musical está confinado
en muchos casos, en la
actualidad, a tocar solo en un
restaurante para acompañar la
comida, “música de sopa”, como
se le llama en el lenguaje
popular.
Y esto no es justo, por ningún
lado que se le considere. Los
tríos pertenecen a lo mejor de
nuestra tradición cultural y
cumplen un quehacer tímbrico
sonoro que no puede llenar otro
tipo de agrupación de mayor
tamaño.
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Trío
Taicuba |
De ello son buen ejemplo el trío
Matamoros, el de Las Hermanas
Lago, el de Servando Díaz, el
Trío Taicuba y Guitarras
Cubanas, por solo citar algunos,
que ocupan un lugar de
privilegio en nuestra identidad
musical y también en nuestra
nostalgia. |