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A Reina,
Ricardo
…y Gaspar
Ayer, entre el tumulto que
esperaba la función de Neva,
hablamos de Variedades de
Galiano y le prometí ir a La
Torre e invitarla a una sesión
de La Atmósfera porque a la
próxima pienso que no asistirá o
al menos llegará tarde. Hasta yo
mismo quisiera extraviarme ese
jueves 19 y no dejar de escuchar
al antropólogo del teatro Leszek
Kolankiewicz, “uno de los más
grandes especialistas en la obra
y el pensamiento de Jerzy
Grotowski”, quien disertará en
el Centro Cultural Criterios
sobre la cultura vudú
haitiana en la antropología
teatral del célebre teórico
polaco, creador del Teatro
pobre.
Pero finalmente estaré a esa
hora en el patio de Casa de las
Américas esperando a que sean
las seis de la tarde y se
enciendan las pantallas con los
videos de Toirac, René
Francisco, Dulzaides, Gárciga y
su piquete, que suene la música
de Nacional Electrónica
acompañada por la imágenes de MM
VJ y después vengan Proyecto ia
y Kike Wolf DJ, y todo eso con
la gente del sello Arte
Cubano.
Le comenté que era una lástima
que Variedades de Galiano
no tuviera una calidad de
impresión que respaldará el
valor que tienen las fotos que
incluye, que no son
ilustraciones sino textos
visuales complementarios y que
por tanto merecen ser bien
leídos también. Me aclaró dudas
sobre el ensayo que incluye de
una exposición de fotografías
realizadas por mujeres. Solo se
había publicado antes en alemán
y tal vez algún día vuelva yo a
dialogarle sobre los Aluros
de plata y especialmente
sobre sus visones alrededor de
obras como la de Marta María
Pérez.
Conversamos, de la soledad como
que resignados o entendidos
(“sin tragiquismos” visibles) y
puntualmente sobre el vacío
generacional, como un memorándum
de amigos que no están y que de
estar hubiesen sido muchos más
los aglomerados en el patio de
la Casona de Línea.
Me ofreció llegar hasta la
azotea a buscar algunos
ejemplares de esos incunables
que publican cosidos a mano,
justamente antes de que Retamar
pasara y hablaran brevemente de
ellos.
Después llamaron a sala.
Neva,
es como un slide show que
se anima hasta llegar a ser
teatro, puro teatro, tal vez
por eso no dejan fotografiar la
puesta. El director debe estar
muy consciente de que además de
un fluido y dramático hipertexto
su pieza es un álbum de fotos
que no puede regalar, que tiene
que defender en los campos de la
efímera representación para que
no se vuelvan vulgares
apropiaciones. Ante las páginas
de poses que estructuran las
escenas la cámara no tendría
más que enfocarse y dejarse
obturar y el fotógrafo intruso
actuaría como la misma máquina
que porta, no mucho más, para
finalmente tener toda la riqueza
de la luz y tampoco ser dueño de
nada, más o menos así como Aleko.
Finalmente ni San Petersburgo y
sus noches blancas, ni Chejov y
su cocodrilita Olga, ni el
ensayo del jardín y la muerte
del escritor, ni el zar y las
calles del domingo sangriento se
develarán como un reportaje
porque todo está verbalmente
iluminado por esos tres actores
de Teatro en el Blanco que toman
pausas cuando posan, cuando
hacen la foto de la escena y
pasan de la subversión textual a
la clásica construcción del
recuerdo.
Hay una revolución inminente
alrededor de Neva y la
historia y sin embargo no deja
de haber rigor gestual,
entrenamiento de voz y
composición de imágenes al
estilo más monárquico del
teatro. Y cuando termina la
puesta hay gritos: ¡Bravo! y a
la salida ya no está el montón
de pobre gente que no pudo
cruzar la reja y alcanzar el
privilegio.
La calle estaba tranquila.
Pasó la ruta 20 y subimos al
autobús sin la más mínima
violencia, hasta viajamos
sentados, por eso pude recordar
que hablamos de poesía y de la
gente de Alamar, y yo mencioné a
Ovni Zona Franca
—hubiera
estado con ellos en su
marcha-performance pero me
enteré después. También saludé a
alguien que hacía mucho tiempo
no veía y nos celebró que
siguiéramos juntos. Será verdad
eso que dice el email de Edgaro
que hoy hay un concierto de Emir
Kusturika y su Smoking Orquestra
en el Pabellón Cuba. Si Masha
leyera esto qué diría del arte y
la política. |