Año VIII
La Habana
2009

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¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 Luis Yuseff

(Holguín, 1975)

 

              El traidor a las palomas

Soy el traidor a las palomas.

Antes, cuando fui su amigo, las sostuve temblando.

Ahora, vibrante, las acoso

y les doy muerte con mi lengua.

Antonio Gala

Antes que el amanecer se precipite

de las sierras nevadas sobre la Alhambra

la luna bella y triste

nos mira desde los arcos del jardín.

 

En las fuentes los peces brillan

igual que relámpagos en el agua

y nuestros cuerpos desnudos como espadas

se dejan acariciar.

 

Sólo la madrugada nos devuelve la inocencia.

 

Sólo la madrugada nos cura de la embriaguez maldita

que quebró los cántaros de vino

manchó los manteles

y no calmó la sed del que bebe con lujuria.

 

Sólo la madrugada nos ayuda a olvidar

sumidos en las penumbras de la altanoche

las caras de los comensales sentados a la mesa del convite.

Entre ellos fui una frágil marioneta.

A un lado el artista

del otro el amante

tirando de mis cuerdas con idénticas fuerzas

llevándose con ellos

todo lo que no hubiera querido dejarles llevar.

 

Cuánto daría por reinventar

la felicidad que me arrebatan

pero soy una frágil marioneta

y lo que temí perder ya lo he perdido.

 

No sé por qué se disputan ahora

esta inocencia que no les pertenece

si ya les di cuanto tuve

y fue más de lo que merecían.

 

Pero nadie reparó en mi tristeza

en la fiesta todos saben ser felices...

 

Ignorando qué me alejaba del ángel

fui con la jauría y los gorriones

a saciar la sed en las fuentes de la ciudad.

Y en el momento en que mis labios

se mancharon de aquel vino lujurioso

recordé los atardeceres en los jardines

cuando juntos contemplábamos las puestas de sol

y un muchacho con la alborada de la adolescencia

blanqueándole sobre piel

jugaba impúdico con su deseo.

En ese momento recordé la flor

que me acercaste como anuncio

de un tercer día en el bosque de las acacias

la intimidad de las alcobas

que acogieron nuestros desenfrenos

la ternura de tus cantos y lo feliz que me hizo

la palabra que ocultaste.

 

Pero de qué me sirve ya

el ardor de estos versos

si hace sólo un momento

mientras la fiesta era tuya

y mi corazón se rompía

tú besabas en los labios a todo el mundo.

Y ahora que la luna nos mira

desde los arcos del jardín

los cuerpos desnudos como espadas

en el vientre de la negra noche

tengo miedo que amanezca

que de pronto cuando yo ponga sobre tu cielo

el vuelo de las aves de la misericordia

tú copero mío te conviertas con el alba

en el traidor a las palomas.

 


Kodak paper I
 

Hay días en que me prohíbo tener amigos.

Sin embargo tengo amigos.

Los he amado con el ardor de la pólvora mojada en la garganta.

Con el delirio del que está viviendo sus últimos días

y posee sólo algunos pájaros que alimenta entre las manos.

Cosas sin sentido: Tal vez porque no tienen ya sentido

las cosas. Y duele como si pegara el rostro al fuego de la lámpara

donde ardía la mariposa de tus juegos nocturnos.

De tu llegada a deshora pidiendo un poco de conversación.

Palabras que sirvieron de consuelo

para que el deseo no terminara entristeciéndonos.

Soledad del tercero que podías ser tú. O yo.

Todo dependía de la habilidad conque desplazabas

las sombras sobre la cama.

Cosas que sólo entendemos los dos. Sabes cuánto oprimen.

Hubiera querido celebrar juntos el año del conejo.

Bebernos de un golpe las tristezas

como en los tangos de Contursi.

Tenerte por sabio y hermoso. Recibirte con la noche

rezumando en el cristal de la taza

donde bebías el primer café de la mañana.

Tenías peces. Cerámicas. Graffitis en las paredes.

Me imitabas. Uno termina pareciéndose a lo que ama (recuerdas?)

Cómo temblaba tu voz.

El plomo de la traición cuajando. Y unas pocas palabras

para justificar. Palabras que terminaron por confundirnos

tratando de escribir el nombre de las ciudades

a las que soñabas (sueñas) partir algún día.

Groningen. Hamburg. Poznan. Países de hielo.

Versos que serán de agua entre tus manos.

Altas cumbres y tú que pedías un poema para el amor

que hace figuras de barro.

País de hielo. Miro la fotografía donde posas.

Llevas mi camisa negra.

Tratas de hurgar en la lujuria balcánica.

La punta del deseo.

El labio que escupa sobre las sábanas tu esperma.

País de hielo ya nada puedes hacer

para acabar con los días en que me prohíbo tener amigos.

 




La lluvia anunciaba

 

 

Aireada y cristalina como tu belleza/ el agua/ cae/ y

corre a lo largo de las calles/ de la ciudad donde

anduvimos juntos/ y donde todavía a menudo creo

verte/ como una sombra transcurrir bajo los portales.

Delfín Prats

Desde los portales la lluvia anunciaba la próxima estación

cuando finalmente aparecías. Este verano se ha vuelto primavera.

Dice un viejo mientras ve llover a cánticos

sobre los tejados de esta ciudad que no aguarda

en tanto transcurre el agua de los comienzos recién nacida

para nunca acabar. Haciendo grande mi silencio

la contemplación de la mujer que mira

la ruina de su peinado en las vidrieras

y la burla de los muchachos jugándose la vida en cada gesto.

Penetrando las magníficas figuras en el aire

se pasan los cigarrillos como libélulas

entre los poderosos brazos. Y un hombre confinado

a calentarse las manos en los bolsillos piensa:

Obra del demonio esas volutas de humo...

 

A lo lejos el reloj del campanario recuerda que no vendrás.

Seguro sospechas de mí que me duele la lluvia en los huesos.

Que le he visto brillar sobre el asfalto y perderse en los drenajes

sin llegar a anunciar tus pasos en el agua

mientras existe la noche como existió otras veces

tu deseo hecho arena sobre la piel mojada

dominando en mínimas combinaciones las torres levantadas

por tus manos que poco a poco terminaban

de un golpe convertidas en cáliz

donde las salvajes ménades sacian la sed

Dioniso navega en la embriaguez de los vinos y la ingrávida luz se abre caminos en el aire.

 

Noche de los narcisos en que la lluvia fue nuestra mejor aliada.

La apetecida lluvia

colmando la extensión poderosa que te lleva

               y te trae.

Ya dan más de las diez. No hay luna esta noche.

La lluvia continúa cayendo sobre el fuego.

Y el fuego lentamente se apaga bajo la lluvia.

No estás para hacer menos este aguacero infernal.

Este deseo de verte aparecer contra todo pronóstico

            sin excusas

con una luz de agua en los ojos

como si la lluvia no fuera nuestra más íntima enemiga.

 



Lentos van sucediéndose los días

a Eddie

en las múltiples estancias donde dura tu ausencia

                                        ya ha comenzado

a tomar cuerpo la desmemoria

                             no en ti

sino en el salmo cotidiano

de tu sueño        sobre la mesa tendida

en la flor

Jamás transcurre el día

sin que existan las cosas

que te pertenecen

en las múltiples estancias donde dura tu ausencia

ya ha comenzado a madurar el otoño

las extrañas claridades convertidas en mieles

derramadas de los cántaros que te invocan

lento fluyen de mí      cuajan en mí      me cubren

                                           en mí

                  beben las mariposas

            las mínimas barcas de luz

                                    acodan

                                      en mí

sobreviven estas aguas

hasta que en la garganta comienza a doler el silencio

y el silencio me devora.


Luis Yuseff (Cuba, Holguín, 1975). Poeta y narrador. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Tiene publicados El traidor a las palomas (2002) y Vals de los cuerpos cortados (Premio de la Ciudad, 2003), ambos por Ediciones Holguín, Esquema de la impura rosa (Premio América Bobia, Ediciones Vigía, 2004), Golpear las ventanas (Premio Pinos Nuevos, Editorial Letras Cubanas, 2004) y Salón de última espera (Premio Calendario, 2005, Casa Editora Abril, 2007). En el 2000 obtuvo el premio Nuevas Voces de la Poesía en Holguín. Poemas y cuentos suyos aparecen recogidos en varias antologías: El árbol que silba y canta (Ediciones Holguín-Ediciones La Luz, 2004), Antología del II Premio Internacional de Poesía Amorosa (Círculo de Bellas Artes de Palma de Mallorca, 2004), Extraños Íntimos: Retratos Poéticos de Ficción (Hidden Brook Press, Toronto, Canadá, 2004, Edición Bilingüe), No Love Lost III. An International Anthology of Poetry (Hidden Brook Press, Toronto, Canadá, 2004, Edición Bilingüe), La madera sagrada (Ediciones Vigía, 2005), Puente del tiempo (Ediciones Holguín, 2006), Memoria de los otros y Cuarto Libro de Celestino (Ediciones La Luz, 2007). En el 2006 fue incluido en las antologías en soporte digital Un lugar para la Poesía (Editorial Cuadernos Papiros-UNEAC-Ediciones Holguín) y Los Ángeles también cantan. En el año 2005, la Asociación Hermanos Saíz, en Holguín, le otorgó su premio a la excelencia artística “Venga la Esperanza”.

 
 

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