|
Seleccionar no solo los
filmes de ficción, los
documentales y las
cintas de animación más
notorias producidas a lo
largo de medio siglo por
el Instituto Cubano del
Arte e Industria
Cinematográficos
(ICAIC), fue el
propósito cardinal que
animó a la Asociación
Cubana de la Prensa
Cinematográfica a
convocar una encuesta.
Sus resultados, después
de la compilación de los
votos enviados por 73
personas (críticos,
periodistas, cineastas,
historiadores,
investigadores), ellos
cinco colegas
extranjeros, fueron
dados a conocer en marzo
pasado en la clausura de
las sesiones teóricas
del 16 Taller de Crítica
Cinematográfica en
Camagüey. Pero la
encuesta no se limitó a
nombrar los mejores
títulos en cada
categoría, sino que en
aras de ser más
abarcadora incluyó lo
más reconocido en
distintas
especialidades: guiones,
dirección de fotografía,
edición, dirección de
arte, música original,
banda sonora y los
mejores carteles sobre
cine cubano. A ello se
añadieron las secuencias
más notables y las
frases más recordadas
del cine cubano
(1959-2008).
Para contribuir a la
celebración de la
significativa efemérides
de la promulgación por
el entonces naciente
gobierno revolucionario
de la primera ley en el
ámbito cultural, el 31
Festival del Nuevo Cine
Latinoamericano agrupa
en una muestra una
pequeña pero ilustrativa
parte de la selección
promovida por la crítica
nacional. Incluye los
diez filmes de ficción
que mayor votación
recibieron por los
encuestados. Memorias
del subdesarrollo (1968), clásico por
antonomasia del cine
iberoamericano, encabeza
la selección. Esta
versión de la novela
homónima apareció además
en los apartados de
mejor guión, escrito por
el escritor Edmundo
Desnoes y Titón;
fotografía (Ramón F.
Suárez); edición (Nelson
Rodríguez); dirección
artística (Julio
Matilla); partitura (Leo
Brouwer; banda sonora
(Eugenio Vesa, Carlos
Fernández y Germinal
Hernández) y mejor
cartel (diseñado por el
español Antonio Saura).
|

Memorias
del subdesarrollo,
1968 |
De la importante
filmografía que nos
legara un creador de la
talla de Tomás Gutiérrez
Alea (1928-1996),
figuran además otros
tres títulos: Fresa y
chocolate (1993),
que realizara en
codirección con Juan
Carlos Tabío, y ocupa el
tercer puesto; la
comedia La muerte de
un burócrata (1966)
en el sexto lugar y
cierra la decena su
antológica cinta La
última cena (1976).
Lucía
(1968), la opera
prima en el
largometraje de otro
creador mayor en la
historia del cine
cubano, Humberto Solás
(1941-2008), figuró en
el segundo escaño en
esta antología, mientras
que el cuarto fue
ocupado por el
mediometraje
Madagascar (1993),
dirigido por Fernando
Pérez, para quien el
relato sobre una
confrontación madre-hija
fue el pretexto para
trascenderlo. Papeles
secundarios (1989),
segundo largometraje de
Orlando Rojas, que
situaba el conflicto más
allá de las bambalinas
de un teatro —y que
lideró la selección de
la crítica especializada
nacional de las
producciones más
significativas de la
década de los 80—, se
situó en esta
oportunidad en el quinto
sitio.
Un título que amerita
ser redescubierto por
los espectadores y
estudiosos de las nuevas
generaciones es La
primera carga al machete
(1969), Manuel Octavio
Gómez (1934-1988), filme
insólito que trató de
aprehender la atmósfera
pletórica de
contradicciones reinante
en plena guerra de
independencia contra el
colonialismo español
como si un reportero
contemporáneo fuera
testigo con su cámara de
los acontecimientos. La
decisiva contribución
del fotógrafo Jorge
Herrera, en el paroxismo
de su uso de la cámara
en mano, contribuyó a la
resonancia de esta cinta
que representó a Cuba en
el Festival
Internacional de Venecia
en un año en el cual no
se otorgaron premios
oficiales y que fue
escogida por 33
encuestados para
aparecer en el séptimo
lugar.
|

La
primera carga al machete,
1969 |
Si Pastor Vega
(1940-2005), que
aportara un largometraje
documental de la
envergadura de ¡Viva
la República!, solo
hubiera rodado el filme
de ficción Retrato de
Teresa (1978),
figuraría por mérito
propio en toda selección
relacionada con la
producción fílmica del
ICAIC. Esta película que
a 40 años de su
realización conserva
intacta la frescura por
la eficacia con que
logró poner en tela de
juicio el arraigado
machismo enfrentado con
valentía y decisión por
uno de los personajes
mejor delineados de
nuestra cinematografía,
avalada por 32 votos
ocupa el octavo puesto.
Rodada una década
después por Enrique
Pineda Barnet, a
continuación aparece
La bella del Alhambra
(1989), próxima a
cumplir a fines de año
dos décadas de su
exitoso estreno. Es el
sensible retrato de toda
una época turbulenta,
con una extraordinaria
banda sonora, a través
de la ascensión al
estrellato de una
muchacha en aquel teatro
para hombres solos que
fuera el legendario
Alhambra entre 1920 y
1935.
Para esta especial
ocasión el ICAIC prepara
un dossier y la edición
en DVD de la cinta y del
largometraje documental
que recrea su proceso de
concepción y
trascendencia:
Canción para Rachel,
realizado por Carlos
Barba.
Como toda encuesta,
marcada por un punto de
vista subjetivo, esta
convocada por los
críticos cubanos puede
resultar cuestionable o
provocar alguna polémica
en algunos; pero sirve a
modo de punto de
referencia para los
interesados en acercarse
a las obras más
significativas aportadas
por el ICAIC a nuestro
patrimonio cultural. |