Año VIII
La Habana

5 al 11
de DICIEMBRE
de 2009

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Manifiesto sobre la fotografía

Tina Modotti

 

“La técnica se convertiré en una inspiración mucho más poderosas de la producción artística; más tarde encontrará su solución en una síntesis más elevada el contraste que existe entre la técnica y la naturaleza.”

León Trotski

Siempre que se emplean las palabras “arte” o “artístico” en relación a mi trabajo fotográfico, recibo una impresión desagradable, debida seguramente al mal uso y abuso que se hace de ellas.

Me considero una fotógrafa y nada más, u mis fotografías se diferencian de lo generalmente producido en este campo, es que yo precisamente trato de producir, no arte, sino fotografías honradas, si trucos ni manipulaciones, mientras que la mayoría de los fotógrafos buscan los “efectos artísticos” o la imitación de otros medios de expresión gráfica, de lo cual resulta un producto híbrido y que no logra impartir a la obra que producen el rasgo más valioso que debería tener: LA CALIDAD FOTOGRÁFICA.

Mucho se ha discutido en estos últimos años sobre si la fotografía puede o no ser una obra de arte comparable con las demás creaciones plásticas. Naturalmente las opiniones varían entre unos que sí aceptan la fotografía como un medio de expresión igual a cualquier otro; y los otros, los miopes, que siguen mirando a este siglo veinte con los ojos del siglo diez y ocho y que, por lo tanto, son incapaces de aceptar las manifestaciones de nuestra civilización mecánica. Pero para nosotros, los que empleamos la cámara como una herramienta, o como el pintor que emplea su pincel, no nos importan las opiniones diversas, tenemos la aprobación de las personas que reconocen el mérito de la fotografía en sus múltiples funciones y la aceptan como el medio más elocuente y directo de fijar o registrar la época presente.

Tampoco importa saber si la fotografía es o no arte; lo que sí importa es distinguir entre la buena y mala fotografía. Y por buena se debe entender aquella que acepta todas las limitaciones inherentes a la técnica fotográfica y aprovecha todas las posibilidades y características que el medio ofrece; mientras que la mala fotografía se debe entender aquella que está hecha, se podría decir, con una especie de complejo de inferioridad, no apreciando lo que la fotografía tiene  de suyo, de propio, y en cambio, recurriendo a toda clase de imitaciones dando estas obras la impresión de que el que las hace tiene casi vergüenza de hacer fotografía y trata de esconder todo lo que hay de fotográfico en su obra, sobreponiendo trucos y falsificaciones que solo pueden agradar a los que tienen un gusto pervertido.

La fotografía, por el hecho mismo de que solo puede ser producida en el presente y basándose en lo que existe objetivamente frente a la cámara se impone como el medio más satisfactorio de registrar la vida objetiva en todas manifestaciones; de allí su valor documental, si a todo esto se añade sensibilidad y comprensión de asuntos, y sobre todo, una clara orientación del lugar que debe tomar en el campo del desenvolvimiento histórico, creo, que el resultado es algo digno de ocupar un puesto en la producción social, a la cual todos debemos contribuir.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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