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“La técnica se
convertiré en una
inspiración mucho más
poderosas de la
producción artística;
más tarde encontrará su
solución en una síntesis
más elevada el contraste
que existe entre la
técnica y la
naturaleza.”
León Trotski
Siempre que se emplean
las palabras “arte” o
“artístico” en relación
a mi trabajo
fotográfico, recibo una
impresión desagradable,
debida seguramente al
mal uso y abuso que se
hace de ellas.
Me considero una
fotógrafa y nada más, u
mis fotografías se
diferencian de lo
generalmente producido
en este campo, es que yo
precisamente trato de
producir, no arte, sino
fotografías honradas, si
trucos ni
manipulaciones, mientras
que la mayoría de los
fotógrafos buscan los
“efectos artísticos” o
la imitación de otros
medios de expresión
gráfica, de lo cual
resulta un producto
híbrido y que no logra
impartir a la obra que
producen el rasgo más
valioso que debería
tener: LA CALIDAD
FOTOGRÁFICA.
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Mucho se ha discutido en
estos últimos años sobre
si la fotografía puede o
no ser una obra de arte
comparable con las demás
creaciones plásticas.
Naturalmente las
opiniones varían entre
unos que sí aceptan la
fotografía como un medio
de expresión igual a
cualquier otro; y los
otros, los miopes, que
siguen mirando a este
siglo veinte con los
ojos del siglo diez y
ocho y que, por lo
tanto, son incapaces de
aceptar las
manifestaciones de
nuestra civilización
mecánica. Pero para
nosotros, los que
empleamos la cámara como
una herramienta, o como
el pintor que emplea su
pincel, no nos importan
las opiniones diversas,
tenemos la aprobación de
las personas que
reconocen el mérito de
la fotografía en sus
múltiples funciones y la
aceptan como el medio
más elocuente y directo
de fijar o registrar la
época presente.
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Tampoco importa saber si
la fotografía es o no
arte; lo que sí importa
es distinguir entre la
buena y mala fotografía.
Y por buena se debe
entender aquella que
acepta todas las
limitaciones inherentes
a la técnica fotográfica
y aprovecha todas las
posibilidades y
características que el
medio ofrece; mientras
que la mala fotografía
se debe entender aquella
que está hecha, se
podría decir, con una
especie de complejo de
inferioridad, no
apreciando lo que la
fotografía tiene de
suyo, de propio, y en
cambio, recurriendo a
toda clase de
imitaciones dando estas
obras la impresión de
que el que las hace
tiene casi vergüenza de
hacer fotografía y trata
de esconder todo lo que
hay de fotográfico en su
obra, sobreponiendo
trucos y falsificaciones
que solo pueden agradar
a los que tienen un
gusto pervertido.
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La fotografía, por el
hecho mismo de que solo
puede ser producida en
el presente y basándose
en lo que existe
objetivamente frente a
la cámara se impone como
el medio más
satisfactorio de
registrar la vida
objetiva en todas
manifestaciones; de allí
su valor documental, si
a todo esto se añade
sensibilidad y
comprensión de asuntos,
y sobre todo, una clara
orientación del lugar
que debe tomar en el
campo del
desenvolvimiento
histórico, creo, que el
resultado es algo digno
de ocupar un puesto en
la producción social, a
la cual todos debemos
contribuir. |