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Como ya es habitual el
Festival de La Habana
fomenta el debate en
torno a temas sensibles
para el continente como
son las relaciones entre
nuestra región y la
potencia del norte. Idea
original de Alfredo
Guevara, el seminario
“América Latina y
Estados Unidos: lo que
debió ser, lo que no
pudo ser, lo que debiese
ser” acogió a destacados
expertos cubanos e
internacionales quienes
intercambiaron
impresiones acerca del
futuro de nuestro
espacio latinoamericano,
las luchas sociales, y
la situación actual de
las relaciones con
Washington en el
contexto de la nueva
presidencia demócrata.
Los temas a debatir en
las sesiones celebradas
en el Hotel Nacional
giraron en torno a tres
ejes principales. En
primer lugar la lucha
popular contra la
dominación en los
EE.UU., Europa y América
Latina, en especial el
papel de las redes y
campañas de movimientos
populares que entrelazan
a estas regiones. Se
abordaron, además, las
perspectivas y desafíos
para la construcción de
nuevos paradigmas
emancipatorios en
América Latina, y la
política de EE.UU. hacia
nuestra región en el
contexto de la nueva
administración de Barack
Obama.
La convocatoria de este
seminario contó con la
cooperación de un
conjunto de revistas
entre las que se
destacan Nuevo Cine
Latinoamericano,
publicación del
Festival, Memoria,
de México, la
argentina América
Libre, las cubanas
Casa de las Américas,
Temas y
Caminos, así como la
publicación de la
editorial Ocean Sur,
Contexto Latinoamericano.
Esta última presentará
en su número de
enero-marzo un compendio
de los debates tratados
en el foro.
Lucha popular versus
dominación:
El sociólogo y ensayista
cubano Aurelio Alonso
abrió los debates con un
conjunto de reflexiones
en torno al problema de
la lucha popular y la
dominación. Según
recordó el fundador de
la revista
Pensamiento Crítico,
en las últimas dos
décadas palabras como
“socialismo”, “lucha de
clases”, “revolución” e
“imperialismo” se han
vuelto incómodas en el
discurso hegemónico,
pero la realidad no ha
hecho otra cosa que
validarlas. Otra
cuestión a tener en
cuenta es el nexo
existente entre el
concepto de lucha
popular con la noción de
lucha de clases en el
contexto de las
relaciones norte-sur.
Según explicó el
investigador, las clases
populares de los países
desarrollados tienen
objetivos y mecanismos
de dominación muy
diferentes a las de los
países pobres. Un
ejemplo de ello es cómo
son percibidos los
emigrantes del sur en
los países a donde
arriban por los sectores
sociales que al menos en
teoría han de tener sus
mismos intereses.
Alonso apostó por
mundializar la
conciencia popular,
incluso en América
Latina donde se ha
avanzado muchísimo en
este tema, especialmente
en la última década en
la cual la izquierda
ganó terreno en la
región. Se impone, por
tanto, que las luchas
sociales de todas partes
del mundo se
retroalimenten, que los
luchadores trabajen en
torno a qué los une. En
este sentido hizo un
llamado a globalizar la
sociedad civil,
globalizar las
resistencias frente a la
cada vez más eficiente
interpenetración de las
oligarquías y del
capital financiero en
nuestro continente. En
este punto el sociólogo
alertó en torno al
impacto negativo que
tiene para la izquierda
la alianza e
internacionalización de
los poderes
reaccionarios en las
naciones de Centro y
Sudamérica. Un ejemplo
de ello lo constituye a
su juicio el reciente
golpe militar en
Honduras y el inicio de
lo que podría ser una
estrategia desde
Washington para avanzar
en una dinámica de
reacción contra los
espacios ganados por los
movimientos sociales.
Joel Suárez, coordinador
general del Centro
Memorial Martin Luther
King Jr., hizo
referencia en su
intervención a la
historia de los
movimientos sociales en
América Latina y el
mundo, señalando que
muchas veces prevalece
una visión eurocentrista
acerca del origen de los
mismos. Suárez marcó
como fechas importantes
el Caracazo de 1989,
insurrección del pueblo
venezolano contra una
década de aplicación de
políticas neoliberales.
Otro hecho significativo
que marca la resistencia
de nuestro continente lo
constituyó la campaña en
contra de los festejos
que desde España
pretendieron celebrar el
V Centenario de la
llegada de Colón al
Nuevo Mundo. A ello se
suma la insurrección
zapatista de 1994, que
comenzó el mismo día en
que México firmaba el
Tratado de Libre
Comercio (TLC) con
EE.UU. y Canadá, y las
luchas sociales contra
el Área de Libre
Comercio para las
Américas (ALCA). A
juicio de Suárez este
proceso de confrontación
ha dado buenos
resultados, como puede
ser la recuperación del
concepto de sociedad
civil, y la organización
que tienen estos eventos
basados en una
metodología horizontal e
inclusiva. A ello se
suma que por primera vez
se ha trascendido el
esquema típico de
dominación clasista para
entender otras formas de
explotación como puede
ser, por ejemplo, el
machismo, los derechos
de los jóvenes, el mundo
indígena y la
explotación al
campesino. Recordó el
ponente que en América
Latina cualquier
proyecto alternativo ha
de tener en cuenta estos
dolores sociales.
El periodista francés
Bernard Cassens, uno de
los pioneros junto con
Ignacio Ramonet de la
lucha en contra de la
globalización
neoliberal, hizo mención
al Foro Social Mundial
(FSM), iniciativa
celebrada por primera
vez en 2001 en la ciudad
brasileña de Porto
Alegre. El que fuera
director de Le Monde
Diplomatique
coincidió con Joel
Suárez en que a diez
años del primer FSM
quizá se esté
evidenciando un proceso
de agotamiento de esta
metodología de
autogestión horizontal a
partir de la cual se
organiza el Foro. Si
bien la misma tiene
puntos a favor, ya que
promueve la
participación desde una
base totalmente
democrática, al mismo
tiempo presenta sus
limitantes, pues excluye
a los gobiernos y a los
partidos políticos,
muchos de los cuales
pueden aportar en la
lucha por un mundo
mejor.
Cassens resaltó la
importancia del ALBA,
iniciativa regional que
surge en el contexto de
la Revolución
Bolivariana. Esta
propuesta a su modo de
ver resulta
absolutamente original
en la medida que pone a
los pueblos en el centro
del camino al
desarrollo, y subordina
a ello el componente
mercantil.
La iniciativa tiene en
cuenta además las
asimetrías existentes
entre los países de la
región, y establece
reglas que permitan
corregirlas, aspecto que
la convierte en un
paradigma de
integración, incluso
para la Unión Europea,
cuyo esquema
organizativo se basa en
el libre flujo de
capitales y mercancías
pero descuida totalmente
el componente social.
Sin embargo, el
periodista francés
insistió en que el ALBA
resulta todavía frágil
en el sentido de que
abarca un número pequeño
de países, a lo que se
suma el todavía reciente
golpe de Estado en
Honduras, y el avance de
la reacción en países de
América Latina como
Paraguay.
Para terminar, Cassens
hizo un llamado a la
unidad de las fuerzas
progresistas en el
continente: “No somos
tan fuertes en la lucha
contra el capitalismo
como para darnos el lujo
de dispersar nuestros
esfuerzos”, aseveró.
Nuevos paradigmas
emancipatorios:
La siguiente mesa de
debate se propuso dar
cuenta de manera
actualizada de los
llamados “modelos de
liberación” en nuestro
continente. El cubano
Gilberto Valdés,
moderador del foro,
aseguró que el nuevo
escenario en América
Latina ha condicionado
el discurso en torno al
socialismo, opinión con
la que coincidió el
filósofo argentino
Néstor Kohan, también
presente en el
encuentro.
De acuerdo con este
autor podemos sentirnos
medianamente
satisfechos, pues se ha
dado un paso en la lucha
al quebrar la hegemonía
del neoliberalismo,
labor en la que los
pueblos han desempeñado
un rol decisivo. Kohan
evaluó la práctica
neoliberal en
perspectiva histórica, y
señaló los nexos
existentes entre
semejante doctrina y el
posmodernismo, en su
opinión dos caras de una
misma moneda que surgen
en occidente luego de la
derrota de Mayo del 68.
El autor de Marx en
(su) Tercer Mundo
hizo un recuento del
avance del discurso
neoliberal en nuestro
continente a partir de
la dictadura de Pinochet
iniciada en 1973.
Por su parte, el
ecuatoriano Fernando
Ayora habló del resurgir
de la izquierda en
América Latina, se
refirió a la experiencia
de su país con la
llegada al poder del
presiente Rafael Correa.
Insistió en que más que
nunca resulta necesario
trabajar en la noción de
un socialismo para el
siglo XXI, debate en el
que deben participar
todos los movimientos
sociales.
Roberto Regalado, editor
de la revista
Contexto Latinoamericano,
realizó un recuento
histórico de las luchas
antimperialistas en
nuestra región. Con
perspectiva crítica
valoró el impacto de los
movimientos populares de
las últimas décadas, lo
que le permitió concluir
que en el presente se
están produciendo
dinámicas que escapan de
los paradigmas
tradicionales. En este
punto destaca el hecho
de que tradicionalmente
la izquierda continental
ha luchado por el poder,
y que por vez primera
hay gobiernos
progresistas que deben
construir una nuevo
estado ya desde el
gobierno. A juicio de
Regalado las prácticas
reaccionarias también
presentan cambios, como
lo demuestra el golpe
hondureño, en el que los
militares no asumieron
de modo directo el
control del país como ha
sido práctica habitual
en la región, sino que
el poder oligárquico se
construyó con un civil
al frente.
El profesor cubano Luis
Suárez Salazar dio
cuenta de los diferentes
escenarios donde se
construyen los
paradigmas
emancipatorios, modelos
que no pueden abordarse
sin tener en cuenta la
extraordinaria
complejidad de las
sociedades
latinoamericanas, y la
acción de los diferentes
actores sociales y
políticos en plena
batalla tanto a favor
como en contra de los
paradigmas
emancipatorios. Salazar
realizó un balance de
las fortalezas,
debilidades y amenazas
de cada uno de estos
escenarios posibles en
el contexto actual.
La política de EE.UU.
hacia América Latina:
El tercer panel del
seminario estuvo
dedicado a la
continuidad y al cambio
en la política de los
EE.UU. hacia América
Latina en la etapa
actual. Se mencionaron
las principales
contradicciones de la
“agenda interamericana”
y el llamado “nuevo
comienzo” de Barack
Obama.
Bajo las preguntas ¿qué
cambia?, ¿qué continúa y
por qué?, ¿cuáles son
los límites para
cualquier tipo de
cambio?, el moderador
Alfredo Prieto afirmó
que la política de
EE.UU. hacia América
Latina está en pleno
proceso de crisis. Esta
situación se evidencia
en políticas muchas
veces contradictorias
hacia la región,
provenientes de
diferentes áreas del
gobierno como la
Presidencia, el
Departamento de Estado,
y el Pentágono. Señaló
que las promesas de la
Administración Obama en
la pasada Cumbre de las
Américas no se han
cumplido.
Desde un enfoque
económico, el
investigador panameño
Marco Gandasegui abordó
las relaciones América
Latina-EE.UU. en el
contexto de una crisis
económica del sistema
capitalista. Por su
parte, el cubano Luis
René Fernández recordó
que la declinación de la
hegemonía estadounidense
tanto en América Latina,
como en el resto del
mundo, es un proceso a
largo plazo que implica
una lucha de larga
perspectiva. Afirmó que
no hay un conjunto de
fuerzas liberales en
torno a Obama, a lo que
se suma el racismo
imperante que impide al
primer Presidente negro
tomar un giro demasiado
progresista. Como
resultando de estos
factores la presidencia
está siendo vulnerable y
en muchos aspectos
retoma estrategias
seguidas durante el
segundo mandato de
George Bush. Sin
embargo, de acuerdo con
este académico, hay
cambios importantes en
la nueva Administración,
sobre todo una
rectificación muy
creativa del uso de los
elementos de dominación
imperialista, el llamado
“poder inteligente”.
Todo ello traza
importantes retos a los
movimientos
contestatarios de la
región, que corren el
riesgo de confundirse y
desarmarse.
A nombre del Programa de
estudios sobre “Latinos
en los Estados Unidos”
de la Casa de las
Américas, coauspiciador
del Seminario, Antonio
Aja afirmó que la
llegada de Obama al
poder es reflejo de las
profundas
contradicciones y
evolución del sistema
norteamericano. Su
intervención se centró
en el tema de la
emigración latina hacia
la nación del norte y
las consecuencias que
ese flujo humano implica
a ambos lados de la
frontera. El joven
investigador mexicano
Gian Carlo Delgado, de
la Universidad Nacional
Autónoma de México,
cerró las exposiciones
con una reflexión acerca
de la doctrina de
seguridad nacional en
EE.UU. y el tema del
control de los recursos
naturales. Delgado
realizó un análisis de
la creciente dependencia
de EE.UU. de recursos
naturales, sobre todo
energéticos, y la
relación de Washington
con nuestra zona,
considerada por el
investigador como la
“reserva estratégica”
del país norteño.
En el debate posterior a
las intervenciones de
los panelistas, Alfredo
Guevara realizó un
llamado a tener en
cuenta la complejidad de
las experiencias
latinoamericanas,
condición necesaria para
su abordaje y total
comprensión. Los
ponentes y el público
reunidos polemizaron en
torno a las estrategias
de lucha posible en el
actual contexto
latinoamericano, e
hicieron un llamado a la
unidad desde la gran
diversidad de proyectos
políticos y modelos
económicos presentes en
la construcción social
del continente. |