Año VIII
La Habana

5 al 11
de DICIEMBRE
de 2009

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América Latina y Estados Unidos:
 dominación y resistencia en la era Obama

Salvador Salazar Navarro • La Habana

 

Como ya es habitual el Festival de La Habana fomenta el debate en torno a temas sensibles para el continente como son las relaciones entre nuestra región y la potencia del norte. Idea original de Alfredo Guevara, el seminario “América Latina y Estados Unidos: lo que debió ser, lo que no pudo ser, lo que debiese ser” acogió a destacados expertos cubanos e internacionales quienes intercambiaron impresiones acerca del futuro de nuestro espacio latinoamericano, las luchas sociales, y la situación actual de las relaciones con Washington en el contexto de la nueva presidencia demócrata.

Los temas a debatir en las sesiones celebradas en el Hotel Nacional giraron en torno a tres ejes principales. En primer lugar la lucha popular contra la dominación en los EE.UU., Europa y América Latina, en especial el papel de las redes y campañas de movimientos populares que entrelazan a estas regiones. Se abordaron, además, las perspectivas y desafíos para la construcción de nuevos paradigmas emancipatorios en América Latina, y la política de EE.UU. hacia nuestra región en el contexto de la nueva administración de Barack Obama.

La convocatoria de este seminario contó con la cooperación de un conjunto de revistas entre las que se destacan Nuevo Cine Latinoamericano, publicación del Festival, Memoria, de México, la argentina América Libre, las cubanas Casa de las Américas, Temas y Caminos, así como la publicación de la editorial Ocean Sur, Contexto Latinoamericano. Esta última presentará en su número de enero-marzo un compendio de los debates tratados en el foro.

Lucha popular versus dominación:

El sociólogo y ensayista cubano Aurelio Alonso abrió los debates con un conjunto de reflexiones en torno al problema de la lucha popular y la dominación. Según recordó el fundador de la revista Pensamiento Crítico, en las últimas dos décadas palabras como “socialismo”, “lucha de clases”, “revolución” e “imperialismo” se han vuelto incómodas en el discurso hegemónico, pero la realidad no ha hecho otra cosa que validarlas. Otra cuestión a tener en cuenta es el nexo existente entre el concepto de lucha popular con la noción de lucha de clases en el contexto de las relaciones norte-sur. Según explicó el investigador, las clases populares de los países desarrollados tienen objetivos y mecanismos de dominación muy diferentes a las de los países pobres. Un ejemplo de ello es cómo son percibidos los emigrantes del sur en los países a donde arriban por los sectores sociales que al menos en teoría han de tener sus mismos intereses.

Alonso apostó por mundializar la conciencia popular, incluso en América Latina donde se ha avanzado muchísimo en este tema, especialmente en la última década en la cual la izquierda ganó terreno en la región. Se impone, por tanto, que las luchas sociales de todas partes del mundo se retroalimenten, que los luchadores trabajen en torno a qué los une. En este sentido hizo un llamado a globalizar la sociedad civil, globalizar las resistencias frente a la cada vez más eficiente interpenetración de las oligarquías y del capital financiero en nuestro continente. En este punto el sociólogo alertó en torno al impacto negativo que tiene para la izquierda la alianza e internacionalización de los poderes reaccionarios en las naciones de Centro y Sudamérica. Un ejemplo de ello lo constituye a su juicio el reciente golpe militar en Honduras y el inicio de lo que podría ser una estrategia desde Washington para avanzar en una dinámica de reacción contra los espacios ganados por los movimientos sociales.

Joel Suárez, coordinador general del Centro Memorial Martin Luther King Jr., hizo referencia en su intervención a la historia de los movimientos sociales en América Latina y el mundo, señalando que muchas veces prevalece una visión eurocentrista acerca del origen de los mismos. Suárez marcó como fechas importantes el Caracazo de 1989, insurrección del pueblo venezolano contra una década de aplicación de políticas neoliberales. Otro hecho significativo que marca la resistencia de nuestro continente lo constituyó la campaña en contra de los festejos que desde España pretendieron celebrar el V Centenario de la llegada de Colón al Nuevo Mundo. A ello se suma la insurrección zapatista de 1994, que comenzó el mismo día en que México firmaba el Tratado de Libre Comercio (TLC) con EE.UU. y Canadá, y las luchas sociales contra el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA). A juicio de Suárez este proceso de confrontación ha dado buenos resultados, como puede ser la recuperación del concepto de sociedad civil, y la organización que tienen estos eventos basados en una metodología horizontal e inclusiva. A ello se suma que por primera vez se ha trascendido el esquema típico de dominación clasista para entender otras formas de explotación como puede ser, por ejemplo, el machismo, los derechos de los jóvenes, el mundo indígena y la explotación al campesino. Recordó el ponente que en América Latina cualquier proyecto alternativo ha de tener en cuenta estos dolores sociales.

El periodista francés Bernard Cassens, uno de los pioneros junto con Ignacio Ramonet de la lucha en contra de la globalización neoliberal, hizo mención al Foro Social Mundial (FSM), iniciativa celebrada por primera vez en 2001 en la ciudad brasileña de Porto Alegre. El que fuera director de Le Monde Diplomatique coincidió con Joel Suárez en que a diez años del primer FSM quizá se esté evidenciando un proceso de agotamiento de esta metodología de autogestión horizontal a partir de la cual se organiza el Foro. Si bien la misma tiene puntos a favor, ya que promueve la participación desde una base totalmente democrática, al mismo tiempo presenta sus limitantes, pues excluye a los gobiernos y a los partidos políticos, muchos de los cuales pueden aportar en la lucha por un mundo mejor.

Cassens resaltó la importancia del ALBA, iniciativa regional que surge en el contexto de la Revolución Bolivariana. Esta propuesta a su modo de ver resulta absolutamente original en la medida que pone a los pueblos en el centro del camino al desarrollo, y subordina a ello el componente mercantil.

La iniciativa tiene en cuenta además las asimetrías existentes entre los países de la región, y establece reglas que permitan corregirlas, aspecto que la convierte en un paradigma de integración, incluso para la Unión Europea, cuyo esquema organizativo se basa en el libre flujo de capitales y mercancías pero descuida totalmente el componente social. Sin embargo, el periodista francés insistió en que el ALBA resulta todavía frágil en el sentido de que abarca un número pequeño de países, a lo que se suma el todavía reciente golpe de Estado en Honduras, y el avance de la reacción en países de América Latina como Paraguay.

Para terminar, Cassens hizo un llamado a la unidad de las fuerzas progresistas en el continente: “No somos tan fuertes en la lucha contra el capitalismo como para darnos el lujo de dispersar nuestros esfuerzos”, aseveró.

Nuevos paradigmas emancipatorios:

La siguiente mesa de debate se propuso dar cuenta de manera actualizada de los llamados “modelos de liberación” en nuestro continente. El cubano Gilberto Valdés, moderador del foro, aseguró que el nuevo escenario en América Latina ha condicionado el discurso en torno al socialismo, opinión con la que coincidió el filósofo argentino Néstor Kohan, también presente en el encuentro.

De acuerdo con este autor podemos sentirnos medianamente satisfechos, pues se ha dado un paso en la lucha al quebrar la hegemonía del neoliberalismo, labor en la que los pueblos han desempeñado un rol decisivo. Kohan evaluó la práctica neoliberal en perspectiva histórica, y señaló los nexos existentes entre semejante doctrina y el posmodernismo, en su opinión dos caras de una misma moneda que surgen en occidente luego de la derrota de Mayo del 68. El autor de Marx en (su) Tercer Mundo hizo un recuento del avance del discurso neoliberal en nuestro continente a partir de la dictadura de Pinochet iniciada en 1973.

Por su parte, el ecuatoriano Fernando Ayora habló del resurgir de la izquierda en América Latina, se refirió a la experiencia de su país con la llegada al poder del presiente Rafael Correa. Insistió en que más que nunca resulta necesario trabajar en la noción de un socialismo para el siglo XXI, debate en el que deben participar todos los movimientos sociales.

Roberto Regalado, editor de la revista Contexto Latinoamericano, realizó un recuento histórico de las luchas antimperialistas en nuestra región. Con perspectiva crítica valoró el impacto de los movimientos populares de las últimas décadas, lo que le permitió concluir que en el presente se están produciendo dinámicas que escapan de los paradigmas tradicionales. En este punto destaca el hecho de que tradicionalmente la izquierda continental ha luchado por el poder, y que por vez primera hay gobiernos progresistas que deben construir una nuevo estado ya desde el gobierno. A juicio de Regalado las prácticas reaccionarias también presentan cambios, como lo demuestra el golpe hondureño, en el que los militares no asumieron de modo directo el control del país como ha sido práctica habitual en la región, sino que el poder oligárquico se construyó con un civil al frente.

El profesor cubano Luis Suárez Salazar dio cuenta de los diferentes escenarios donde se construyen los paradigmas emancipatorios, modelos que no pueden abordarse sin tener en cuenta la extraordinaria complejidad de las sociedades latinoamericanas, y la acción de los diferentes actores sociales y políticos en plena batalla tanto a favor como en contra de los paradigmas emancipatorios. Salazar realizó un balance de las fortalezas, debilidades y amenazas de cada uno de estos escenarios posibles en el contexto actual.

La política de EE.UU. hacia América Latina:

El tercer panel del seminario estuvo dedicado a la continuidad y al cambio en la política de los EE.UU. hacia América Latina en la etapa actual. Se mencionaron las principales contradicciones de la “agenda interamericana” y el llamado “nuevo comienzo” de Barack Obama.

Bajo las preguntas ¿qué cambia?, ¿qué continúa y por qué?, ¿cuáles son los límites para cualquier tipo de cambio?, el moderador Alfredo Prieto afirmó que la política de EE.UU. hacia América Latina está en pleno proceso de crisis. Esta situación se evidencia en políticas muchas veces contradictorias hacia la región, provenientes de diferentes áreas del gobierno como la Presidencia, el Departamento de Estado, y el Pentágono. Señaló que las promesas de la Administración Obama en la pasada Cumbre de las Américas no se han cumplido.

Desde un enfoque económico, el investigador panameño Marco Gandasegui abordó las relaciones América Latina-EE.UU. en el contexto de una crisis económica del sistema capitalista. Por su parte, el cubano Luis René Fernández recordó que la declinación de la hegemonía estadounidense tanto en América Latina, como en el resto del mundo, es un proceso a largo plazo que implica una lucha de larga perspectiva. Afirmó que no hay un conjunto de fuerzas liberales en torno a Obama, a lo que se suma el racismo imperante que impide al primer Presidente negro tomar un giro demasiado progresista. Como resultando de estos factores la presidencia está siendo vulnerable y en muchos aspectos retoma estrategias seguidas durante el segundo mandato de George Bush. Sin embargo, de acuerdo con este académico, hay cambios importantes en la nueva Administración, sobre todo una rectificación muy creativa del uso de los elementos de dominación imperialista, el llamado “poder inteligente”. Todo ello traza importantes retos a los movimientos contestatarios de la región, que corren el riesgo de confundirse y desarmarse.

A nombre del Programa de estudios sobre “Latinos en los Estados Unidos” de la Casa de las Américas, coauspiciador del Seminario, Antonio Aja afirmó que la llegada de Obama al poder es reflejo de las profundas contradicciones y evolución del sistema norteamericano. Su intervención se centró en el tema de la emigración latina hacia la nación del norte y las consecuencias que ese flujo humano implica a ambos lados de la frontera. El joven investigador mexicano Gian Carlo Delgado, de la Universidad Nacional Autónoma de México, cerró las exposiciones con una reflexión acerca de la doctrina de seguridad nacional en EE.UU. y el tema del control de los recursos naturales. Delgado realizó un análisis de la creciente dependencia de EE.UU. de recursos naturales, sobre todo energéticos, y la relación de Washington con nuestra zona, considerada por el investigador como la “reserva estratégica” del país norteño.

En el debate posterior a las intervenciones de los panelistas, Alfredo Guevara realizó un llamado a tener en cuenta la complejidad de las experiencias latinoamericanas, condición necesaria para su abordaje y total comprensión. Los ponentes y el público reunidos polemizaron en torno a las estrategias de lucha posible en el actual contexto latinoamericano, e hicieron un llamado a la unidad desde la gran diversidad de proyectos políticos y modelos económicos presentes en la construcción social del continente.

 

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La Habana, Cuba. 2009.
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