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Condoleezza Rice, una de
las personalidades
políticas de principios
del siglo XXI, es, como
muchos de sus
contemporáneos, una
construcción mediática.
De la férrea ex
Secretaria de Estado
norteamericana —el cargo
que ocupó desde el año
2005 hasta principios de
2009— los medios
ignoraron y prefieren
ignorar justo lo que
explica cómo llegó a
convertirse en el
personaje que fue,
además de su trayectoria
de actos criminales.
Fanática del fútbol,
pianista concertista,
patinadora artística,
empresaria petrolera,
político mentirosa y a
favor de la tortura, tal
vez virgen, estas
descripciones no
asociadas comúnmente a
Rice son revelaciones
del documental
Cortejando a Condi,
del realizador inglés
Sebastián Doggart, quien
ha bautizado su nueva
obra como un docu-tragi-comedia
musical sobre una mujer
brillante que vendió su
alma por poder.
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Doggart, graduado en
Ciencias Políticas y
Sociales en el
King's College de
Cambridge
y con un sentido de la
ironía muy inglés, creó
un guión de ficción que
le sirvió de pretexto
para develar, como por
una necesidad del
corazón, detalles de la
historia íntima y la
carrera profesional de
la principal confidente
del ex presidente de los
EE.UU. George W. Bush.
El propio director actúa
en el filme como
periodista, amigo de
Ratray (¿acaso para
ironizar más el silencio
de los medios?), y lo
usa para entrevistar a
personas relacionadas
alguna vez con la
ambiciosa mandataria.
Cortejando a Condi,
que ha ganado 26 premios
en festivales
internacionales, cuenta
con el ingenio
interpretativo de Devin
Ratray, quien trasluce
carisma y real
apasionamiento por la
dama que la revista
Forbes calificara en
el 2005 como la mujer
más poderosa del mundo.
Ratray caracteriza a un
músico gordo locamente
enamorado de la
Secretaria de Estado,
que con el fin de
conocer mejor a su amada
viaja por el país y se
detiene ante cada uno de
los lugares reales que
marcaron la existencia
de Rice: hospital donde
nació, casas, colegios,
centros de trabajo, y
también algunos de sus
colegas, el único novio
y los maestros.
Los testimonios reales
de compañeros y
profesores, entre otros
conocidos, sorprenden a
Devin, quien solo ansía
indagar a fondo en la
vida de la mujer que ama
para conquistar su
corazón en un soñado
encuentro con ella.
Cuenta el director que
lo más impactante que
halló durante el período
de investigación fueron
los vínculos de Rice con
la tortura. Eso definió
el proyecto como un docu-tragi-comedia
musical, asegura, que
tiene la función de
crear conciencia sobre
los crímenes de guerra
propiciados por la ex
Secretaria de Estado y
por los que aún no ha
sido sancionada.
Rice y sus seguidores
impidieron la proyección
de este filme en la
Universidad de Stanford,
la institución que ella
había dirigido durante
seis años, antes de ser
nombrada Asesora de
Seguridad Nacional. A
ese lugar retornaría
como miembro del
Instituto Hoover luego
de la conclusión de su
mandato a inicios de
2009. Curiosamente, se
suponía que debía
impartir clases este
trimestre y no lo hizo.
Algunos creen que por
miedo a las
manifestaciones de
muchos alumnos que
quieren expulsarla de la
Universidad por criminal
de guerra.
A criterio de Sebastián
Doggart, los americanos
estaban cansados de
escuchar las terribles
verdades sobre la
administración Bush, así
que decidió ponerle un
componente “dulzón” a su
material, algo que lo
hiciera refrescante,
gracioso y atractivo
para el público. Acudió
entonces a elementos de
la comedia y el musical,
de modo que nació este
docu-tragi-comedia
musical que entre sus
numerosos
reconocimientos cuenta
con varios premios a la
canción “Condi, pienso
de ti con tanto cariño”,
compuesta por Carol
Connors.
La obra de Doggart,
detalladas
investigaciones,
evidencian que por muy
célebres que sean
algunas personas y por
muchos guardaespaldas
que contraten, no
existen seres
intocables. El pasado
nos acecha como el mejor
o el peor de los
fantasmas. En su
anterior trabajo, 15
films sobre Madonna,
el director expuso
además de detalles
biográficos de la
cantante, cómo en todo
el mundo un número
inestimable de fanáticos
construyen su vida
alrededor de ella, una
de las artistas más
célebres de la industria
del entretenimiento.
Por una declaración que
leyó en un periódico
donde Condoleezza Rice
afirmaba: "Quiero salir
de la oficina sin que
nadie sepa cuál es mi
posición en cualquiera
de los temas", Doggart
se decidió a crear su
documental con la
historia que otros
periodistas no han
podido contar, tal vez
por falta de valentía
para hacerlo. Piensa que
Rice ha sido brillante
para burlar a los
medios.
El realizador no pudo
venir al Festival
Internacional del Nuevo
Cine Latinoamericano
celebrado en La Habana
por encontrarse
preparando su nuevo
guión para un documental
que él define como
neuro-musical y se
titula Clinton.
En él exhibirá
secuencias de imágenes
neuronales que
nos permitirá mirar
dentro de la mente del
ex presidente
norteamericano Bill
Clinton. El papel de
Monica Lewinsky será
interpretado por la
popular cantante
norteamericana Katy
Perry.
El rodaje de
Cortejando a Condi
estuvo detenido casi un
año debido a los
obstáculos que interpuso
la administración Bush,
pero los esfuerzos de su
director rindieron
frutos. Cuando lo tuvo
listo, su proyección en
diversos centros
universitarios de los
EE.UU. fue motivo de
polémicos debates.
Doggart desearía poder
mostrar en su documental
una entrevista con la
propia “Condi”, de hecho
trató de llegar a su
casa en Watergate pero
ella consiguió
bloquearle el paso. Y le
habría gustado que el
mundo escuchara a
Madeleine Albright, con
quien sí contactó pero
tenía prohibido hablar
en cámara. “Su padre
Josef Korbel fue el
mentor de Condoleezza
Rice, y ella me dijo
informalmente que su
papá se voltearía en su
tumba si pudiera ver lo
que había hecho su
alumna”, confesó Doggart
a esta periodista por
email.
Luego de este material,
Condoleezza Rice, mujer
inteligente y audaz sin
lugar a duda, pierde su
brillo. Solo falta que
la obra se muestre y se
muestre, y que aquellos
que deben observar
observen, para que esta
vez “Condi” no escape al
radar de los medios. |