Año VIII
La Habana
12 al 18
de DICIEMBRE
de 2009

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Curtis Hanson, confidencial

Cobertura Especial La Jiribilla

 Fotos: Cortesía del sitio del Festival

 

Cuando supe que Curtis Hanson estaba en Cuba, una suerte de romanticismo y jactancia me hizo imaginar mi firma bajo una de esas entrevistas al estilo The Paris Review. La mano que mece la cuna (1992), Río salvaje (1994), 8 millas (2002) y sobre todo L.A. Confidential (1997), obra maestra del cine negro, han sido puntas de lanza de esa cultura fílmica con la que muchos hemos crecido. O al menos, con la cual intentamos crecer. Pensé —y concebí, no me avergüenza— un cuestionario estructurado hasta el detalle, donde cada posible respuesta tenía su contraataque. No obstante, en la distancia corta, la aureola en que imaginaba envuelto al cineasta se deshizo con las primeras palabras: “no te avergüences si tu inglés no es perfecto —me dijo en perfecto inglés—. Yo soy quien se avergüenza por no poder siquiera presentarme o saludarte en tu idioma”. Fue así cómo Curtis Hanson se me hizo humano; la superentrevista literaria, una conversación impredecible; y el cuestionario, una bola de papel en el fondo del bolso.  

Por primera vez en la gran pantalla, los cinéfilos cubanos veríamos su obra de 1997, esa que inmortaliza del coloso del crimen que fue la ciudad de Los Ángeles en la década del 50. L.A. Confidential, sin embargo, no es desconocida en Cuba: no podría certificarlo, pero quizá desde el propio año de su estreno, el público cubano se inquietó por ver aquella cinta que cedió el Oscar a Titanic. Desde entonces, figura en las colecciones digitales de los cinéfilos como una de las mejores y más populares películas de todos los tiempos.   

Así se inició la conversación: Curtis Hanson quiso saber cada detalle acerca del público cubano, de su conocimiento o no de la película, y yo indagué por cada detalle del proceso de su creación. 

“Siempre quise hacer una película sobre Los Ángeles me dijo. Es realmente curioso; pero siempre he estado muy interesado en las diferencias entre ilusión y realidad que se expresan en esa ciudad, las diferencias entre lo que la gente aparenta ser y lo que verdaderamente son. Tratar el tema en la ciudad en que se construye esa ilusión, fue importante para mí, una deuda conmigo”.  

Hanson creció en la ciudad de Los Ángeles, y su experiencia de vida constituye el basamento de esta obra. Aún vive en esa ciudad. Si hiciese hoy L.A. Confidential y decidiese enfocarla al presente, sin embargo, no cree que sería muy diferente de la que realmente hizo. “De modo general es lo mismo. El poder de crear la historia te da la posibilidad de hacer que el público se enfrente a esa ilusión, a lo que fue y a lo que es. Trabajé con la época de los 50, pero traté de hacer una selección de entre todo lo que sucedía para contarla de una manera que se acercara a la actualidad, que el público la sintiera real, contemporánea. No me asomé a los 50 para narrar cómo solía ser, quería que la gente se olvidara de qué período estábamos hablando”.  

Decidí contarle entonces uno de los hallazgos más curiosos de mi investigación para la entrevista: fue precisamente esa maestría a la hora de lidiar con sucesos del pasado y reenfocarlos desde el presente, la inspiración de Clint Eastwood en Changeling (2008). “¡No lo sabía! —respondió con visible entusiasmo—. Admiro mucho a Eastwood, así que me haces muy feliz al contarme que mi trabajo lo inspiró. Durante muchos años, la investigación ha sido mi vida. Yo crecí en Los Ángeles, de modo que L.A Confidential tiene mucho de mi experiencia”. 

L.A. Confidential, aunque no obtuvo el Oscar a la Mejor Película del año, sí se alzó con la estatuilla a la Mejor Actriz (Kim Bassinger) y al Mejor Guión Adaptado. Trasladar el best-seller de James Ellroy, uno de los autores más consagrados de su generación, debe haber sido un trabajo riesgoso. Por ahí, también, una de mis preguntas. “Adoro adaptar de las obras literarias —contestó—. La novela te da la experiencia de una vida. Aunque soy también guionista, preferí no limitarme a mi experiencia de vida, sino enriquecerla con la de otros. En L.A… trabajé con el libro de Ellroy y fue genial. Fue muy difícil porque el libro era enorme, tenía muchos personajes y subtramas, así que mi compañero de guión y yo tuvimos que hacer muchos cambios. Y la mejor parte fue cuando Ellroy vio la película y nos dijo: me encantó”.

A lo largo de su exitosa carrera, Hanson ha sido el responsable de filmes maestros, incluso siendo tan distantes como pueden serlo la propia L.A. Confidential y En sus zapatos (2005). Hacer reír y a la vez reflexionar, no obstante, parece ser la voluntad que los acerca: “Trato de que el público haga siempre las dos cosas, aunque prefiero que reflexione. En sus zapatos, la historia de dos hermanas y su madre, es muy graciosa pero en el fondo pretende que la gente reflexione sobre estas relaciones. LA Confidencial, aunque trata temas oscuros y escabrosos es también graciosa. Me gusta la combinación y también el público, según parece”. 

Quizá sea ese el premio más apreciado por este hombre que respira humildad por cada poro. Perder el Oscar ante Titanic debió devastarlo… por muy sencillo que sea, uno sabe cuando hace algo realmente valioso… eso he pensado desde que tuve la mínima madurez para percatarme de las leyes de la vida, para tomar conciencia de sus altibajos e interpretar desde ellos el cine. De modo que no quise perder la oportunidad de escuchar, de su propia voz, si ese momento configuró de alguna forma su visión sobre los grandes premios. 

“Los premios… se sienten bien cuando sucede, son estimulantes. Pero me he dado cuenta de que los filmes que más admiro de toda la historia del cine, nunca ganaron un Oscar, pocas veces ganaron un gran premio. El tiempo está siempre del lado de los artistas.” 

Para Curtis Hanson, el cine ha sido una elección de vida, una elección para la cual tuvo tiempo. Durante sus años de periodista, conoció y entrevistó a muchos de los cineastas que conforman la gran escuela norteamericana. De entre ellos, recuerda a John Ford como su mayor inspiración. De América Latina ha “adorado” siempre a Buñuel. 

Cierto es que la barrera del lenguaje lo distancia de las producciones latinoamericanas; pero el haber trabajado con cineastas del continente le ha traído más de una satisfacción. Por eso ha querido siempre venir a La Habana, al Festival de Cine. Había escuchado que la cita anual habanera es distinta de otros festivales; pero solo ahora tiene la oportunidad de constatarlo.  

“Fui invitado al Festival y acepté sobre todo porque siempre he querido venir a Cuba —explica—. Estoy muy interesado en conocer La Habana, su gente, los cineastas cubanos. Siempre había escuchado que este festival es un buen festival. Estoy ansioso por ver la reacción del público y también por ver lo que aquí se presenta. Valoro mucho el cine latinoamericano. En una de mis películas trabajé con un camarógrafo mexicano y desde entonces he admirado la forma en que trabajan. Hay muchos y muy buenos directores en América Latina: Walter Salles, Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón. He descubierto que, de alguna manera, todos hacemos cine de la misma forma, o al menos por el mismo motivo. Somos artistas y queremos contar historias. Eso no cambia.” 

¿Qué valora Curtis Hanson en una película?, quise saber cuando ya el encuentro rozaba la hora y el antes tranquilo vestíbulo del Hotel Nacional empezaba a colmarse de curiosos. 

“Las mejores películas del mundo, o al menos las que más me han gustado, han sido las más personales, las que provienen directamente del corazón de los cineastas. Si me lleva a lugares desconocidos, a mundos desconocidos, si me hace conocer a personas o a caracteres interesantes… entonces es una buena película.” 

Esa misma noche, en la pantalla del cine habanero La Rampa, L.A. Confidential nos presentó a Los Ángeles, nos introdujo en un mundo distante de nuestra realidad —aunque tal vez lo fue en la Cuba de los 50—, nos reveló personajes universales y a la vez locales. L.A. Confidential, ya lo hemos visto, proviene directamente del corazón de Curtis Hanson, es también la historia de su vida. Sigo al maestro: entonces es una buena película. Aunque claro, eso ya lo sabíamos.
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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