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El supervisor musical de
Moulin Rouge,
Romeo y Julieta,
la serie de televisión
24 horas y
Titanic;
ganador de un Oscar por
el tema “Under de sea”,
del filme de animados
La sirenita,
acaba de impartir una
conferencia magistral en
Cuba. “El amor es
oxígeno”, dice Ewan
McGregor en Moulin Rouge
y me atrevo a
modificarlo: para Robert
Kraft, la música es
oxígeno. El encuentro ha
tomado cerca de dos
horas. Llega el final y
las decenas de
directores, músicos,
periodistas y
estudiantes de cine que
nos concentramos en la
sala para escucharlo,
aún alucinamos con sus
experiencias con Tito
Puente, Michael Jackson
o Elton John… La
conferencia recién
termina y Robert Kraft
no puede abandonar la
sala: se lo impide un
escuadrón de grabadoras
y un bombardeo de
preguntas. Mira al
traductor, sonríe y
responde una por una.
Robert Kraft fue durante
muchos años compositor,
¿extraña el productor
esa etapa de su vida?
¿Cómo se produjo ese
tránsito?
Sobre mi primer filme
como compositor guardo
recuerdos incomparables.
Francis Ford Coppola me
contrató luego de haber
escuchado uno de mis
discos. Nunca había
hecho música para cine,
así que la noche antes
de la reunión me leí un
libro sobre música para
cine y al día siguiente
hablé toda esa basura en
la reunión. Le pregunté:
“¿quiere una orquesta o
una banda de rock?”. Me
dijo: “tienes tres mil
dólares, haz lo que haya
que hacer”. Así que
aprendí a hacer música
para cine haciendo
música para cine. A la
película no le fue muy
bien, pero fue lo más
importante de mi vida
porque me consiguió mi
próximo trabajo.
Componer nunca ha dejado
de ser importante para
mí, aunque no falta
quien diga: “Este no
sabe nada de música,
solo de oficinas”.
¿Qué representa
Moulin Rouge
en su carrera?
Es mi preferida. Para
hacerla tuve que
reunirme con Bono, con
Elton John, para
pedirles permiso. La
mejor de todas fue con
Michael Jackson, para
que nos diera alguna
música para la película.
Al final no la
utilizamos, pero
conocerlo fue
sorprendente. Y Baz
Luhrmann es el mejor
director con el que he
trabajado, entiende de
música y tenía una idea
para cada escena. Rodó
la película teniendo la
música en mente.
Es crucial entonces que
el director y el
compositor estén
conectados…
Fíjate si es así que
Nino Rotta escribía la
música antes que Fellini rodara. Fellini
rodaba con la música en
mente. Si hay simpatía
previa, eso es bueno
para la película. Si no
la hay, hay que buscarla
pronto.
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¿Cuál es el secreto para
que la música de una
película sea un éxito?
Detrás de cada música,
hay músicos. Incluso en
Hollywood, detrás de
cada producto hay un
artista. El primer
trabajo de un compositor
es contar la historia,
mucho más importante que
crear ambiente o que
reflejar la vida interna
del personaje. Pero la
clave está en la
película: si la historia
es buena y la actuación
es buena, la música
fluye. He trabajado en
muchas películas malas.
Cuando me enfrento a
ellas lo hago de esta
forma [se tapa la nariz
con los dedos y hace
como si se sumergiera,
ríe]… así que le digo al
compositor: ¡buena
suerte! A veces el
director te pide que
hagas una parte más
graciosa y ahí uno tiene
que decir: es que no es
graciosa. Uno usa sus
trucos para tratar de
hacerlo funcionar, pero
es muy difícil cuando la
película es mala. Y las
buenas películas son
casi imposibles.
¿Qué pasa con la música
dentro de la industria
cuando la crisis
económica recorta
significativamente los
presupuestos para el
cine?
La tendencia es cada vez
a gastar menos, mucho
menos. Pero eso está
bien, porque cada
problema crea una
oportunidad. No
obstante, es cierto que
para la música queda lo
que sobra, y no es
mucho.
¿Qué les recomienda a
los directores?
Escucho primero a los
directores, veo qué
presupuesto tienen. Pero
ahora, si quieren a The
Rolling Stones deben
saber que se les va a ir
el presupuesto entero en
eso. Así que les
recomiendo mucho a las
bandas jóvenes, hay
mucho talento en ellas.
En eso, mis hijos
adolescentes son mi arma
secreta: a través de
ellos escucho la música
de los jóvenes y me ha
dado muy buenos
resultados.
¿Qué opina del manejo de
la música que hace hoy
el cine latinoamericano?
Es importante saber que
no existe la “música
norteamericana”, la
“música francesa”…no son
excluyentes. Para mí hay
solo dos tipos de
música: la buena y la
mala. Y también dos
tipos de uso. Lo que no
podemos hacer es filmar
una hermosa historia del
siglo XIX y usar música
electrónica solamente.
Pero si lo que se hace
es bueno para la
película y también es
bueno para el cine
regional, si es
coherente con ambos,
entonces está en el
camino correcto.
¿Cuánto puede
enriquecernos mutuamente
el intercambio, el
contacto entre cineastas
de todas las latitudes?
El cine es internacional
y siempre está en
crisis. El arte siempre
está en crisis y en cada
nueva era uno busca a
los genios. Los genios
de esta era pueden ser
cubanos, sudafricanos,
británicos… Siempre
trato de encontrar a la
gente con talento. Para
hallarlos no se puede
hacer otra cosa que
buscarlos, sentirlos, y
por eso veo películas de
Cuba, de Hollywood y de
todas partes. Quizá
encuentre algo ahí de lo
que pueda aprender. El
talento viene de todas
partes: es humano, no
geográfico. |