Año VIII
La Habana
12 al 18
de DICIEMBRE
de 2009

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Las arenas del Sahara llegan a La Habana

R. del T. Hernández • La Habana

Fotos: Cortesía del Diario de Festival

 
Galería de imágenes: Exposición Objetivo Fisahara en el Festival de La Habana


Los científicos de la comunidad internacional llevan años advirtiendo acerca de los peligros que implica la desertificación; sobre cómo la arena del Sahara ya atraviesa el Océano Atlántico y logra asentarse en tierras del Nuevo Mundo. Sin embargo, esa comunidad internacional (pareciera otra), de pronto ya no tan científica ni tan preocupada por la Humanidad, insiste en desoír las voces que viajan junto a la arena; en ignorar que la Humanidad con mayúscula también incluye a mapuches y aymaras; pigmeos y zulúes; chiitas y kurdos; e incluye a los saharuíes.


La voz del pueblo saharauí llegó a La Habana y se asentó como arena reposada en el salón central del Pabellón Cuba, con la exposición fotográfica Objetivo Fisahara, donde las gigantografías de lona conformaron un laberinto de imágenes y textos, capaces de fusionar sorpresa e indignación.

La 31 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana se hermana así con la voluntad de mostrar ese cine otro, de o para las minorías que diversifican este mundo. La muestra de Objetivo Fisahara le estrecha las manos a otro Festival que, sin alfombras rojas ni rimbombantes premières, intenta compartir el arte y los deseos de sobrevivir, porque la supervivencia también incluye la satisfacción del espíritu.

Durante la inauguración de la exposición fotográfica, confirmamos que la locura está marcada por los límites extremos —la violencia sanguinaria o el altruismo heroico—, cuando Sandra Maunac, una de las comisarias de la exposición, calificó, con admiración, de “panda de locos” a los organizadores de FISahara (Festival de Cine del Sahara); locos por agarrar unos cuantos camiones, pantallas móviles y algunos rollos de celuloide para instalar “un circuito de la calle 23” en las arenas del desierto más extenso del planeta. Y no es una locura intempestiva y temporal, porque ya lo han hecho seis veces.

Las imágenes de Objetivo Fisahara reflejan la iluminación de unos rostros emocionados; expresiones que reafirman que el cine, el arte, nos une y nos transforma. Ya he visto esos rostros antes: en el documental Por primera vez, de Octavio Cortázar, hecho en la Cuba de los ’60; en el cortometraje dirigido por el chino Zhang Yimou para la película Cada uno a su cine, realizada por un colectivo de autores bajo la producción del Festival Internacional de Cine de Cannes. Ya he visto esos rostros antes, y son los mismos, somos los mismos, ya sea en Cuba, China o en el desierto del Sahara.
 

Objetivo Fisahara impresiona debido a la calidad estética de las fotos cedidas por varios artistas españoles: Per Rueda, Manuel Fernández, Joss Barrat, Sergio Caro, Casper Hedberg y Xavier Gil Dalmau; y luego del regodeo visual, los fragmentos del texto Muros, de Eduardo Galeano, devuelven una realidad desconocida, desterrada de las agendas y dietarios de los grandes medios de comunicación.

Las voces saharuíes desatan una tormenta de arena con las fotos y a través de la escritura de Galeano, y gritan: ¡vivimos hace 30 años en el exilio! ¿Quién las escucha desde el sur de Argelia? Aquí a La Habana ha llegado esa arena.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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