Año VIII
La Habana

12 al 18
de DICIEMBRE
de 2009

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Luces y sombras en movimiento,
el universo de Julio Le Parc

Liliana Rodríguez Simón • La Habana

 Fotos: Cortesía Casa de las Américas y La Jiribilla

 

La luz está en todas partes. Rodea cada uno de los espacios de nuestra cotidianidad: las estrellas, los carros, las ciudades, nuestras casas, incluso nuestras vidas tienen, con más o menos brillo, luces que alumbran hasta los lugares más oscuros.

Esta ha sido la búsqueda constante del artista argentino Julio Le Parc, quien, en cada una de sus obras, nos lleva por todo un recorrido que refleja realidades, estados de ánimo y utopías, todo a través de la luz y sus formas. Obras ideales del arte cinético que juegan y reflexionan con los espectadores; pero que, sobre todo, crean un universo extraordinario a partir de ilusiones ópticas causadas por el movimiento de la luz, ya sea natural o artificial.

Su relación con este arte comenzó para la segunda mitad del siglo XX, cuando, apenas un joven, se interesaba cada vez más en las formas y expresiones de la luz. La obra de Le Parc fue y es, desde sus inicios, de lo más importante de la cinética en Latinoamérica, por lo cual, es un placer entonces compartir con este artista y maestro de las artes, un pequeño pero fascinante encuentro realizado en la sala Manuel Galich de Casa de las Américas, el pasado miércoles 9 de diciembre, donde de este lado, los espectadores admirábamos las más de una anécdota, contadas por el singular artista.

Como parte de las celebraciones que han tenido lugar en Casa de las Américas a lo largo de este año, dedicado al arte cinético y conmemorando el aniversario 50 de dicha institución, Le Parc dialogó con el público presente en la sala, a los cuales comentó además, sobre la exposición Le Parc. Lumière que quedó inaugurada este 10 de diciembre en la Galería latinoamericana de Casa.

Le Parc. Lumière es un conjunto de obras que forman parte de un proyecto anterior realizado por Daros-Latinoamérica, una exposición temática realizada en Zurich en el año 2005, explicó el artista. “En ella hay una búsqueda constante de luz y movimiento. Se le dio forma a cada pieza en particular en cada exposición, partiendo, en algunos casos, de obras de los años 60 y 70”.

La creación joven y el desarrollo de lugares propicios para la preparación y el encuentro de los más nuevos artistas latinoamericanos, es una tarea que ocupa a los intelectuales del continente que buscan un espacio de intercambio y confluencia de experiencias, técnicas e ideas, en pos de un arte contemporáneo menos comercializado y más valorativo, explicó el artista. “Los elementos de moda atados al sistema comercial y otros intereses hacen que el arte sea falseado y sobrevalorado (…) es el dinero el que manda, no el valor estético, visual y artístico de la obra”.

Por ello, proyectos como este han ocupado gran parte del espacio de Julio Le Parc, quien comentó también, sobre su participación desde hace algún tiempo en la restauración de un inmueble, en Río de Janeiro, dedicado a la creación y al encuentro de los jóvenes y artistas latinoamericanos.

Igualmente, dio detalles de dos de sus más recientes obras, una llevada a cabo junto con otros artistas en la ciudad de Monterrey en México, donde se admira desde hace algún tiempo una escultura experimental de más de 20 metros de altura, confeccionada con tubos de acero que alumbran las noches de la importante ciudad mexicana. Y otra “colección móvil” de un muro de 20 metros de largo x 7 metros de alto, que se encuentra actualmente en la ciudad de Miami, y está calificada como una de las obras más monumentales de su época (la original data de 1963), donde pequeñas láminas de acero unidas las unas a las otras reflejan las luces de la populosa ciudad.

Pero, ¿hasta qué punto se ha insertado Julio Le Parc en los estudios de arte contemporáneos, en la percepción y manipulación de la imagen? ¿Hasta dónde han influido las nuevas tecnologías en su obra? Ante estas interrogantes aclaró que con los nuevos medios se pueden hacer cosas espectaculares para con la imagen y la luz. Sin embargo, siempre tiene que haber una relación entre los medios usados y las nuevas tecnologías, de lo contrario, el aspecto creativo queda solo en eso, se detiene. Es lo que nos ha permitido llegar hasta aquí.

“A veces se tienen muchos artefactos y tecnologías y no se pueden hacer simples movimientos que a pequeña escala yo realizo fácilmente. Lo importante es que siempre el artista sepa que ha de prevalecer su idea, evitando estar dominado por estos elementos.

“Nunca distingo entre las tecnologías usadas o las maneras de experimentar de cada artista; pero siempre es bueno que se avance de acuerdo a las experiencias y los elementos que tienen a su alcance los creadores.”

La idea de cómo llegar hoy a la muestra de este hombre-artista fue el resultado de varias investigaciones y encuestas realizadas al público, el mismo al que iba dirigida la obra. “Todo fue una búsqueda  realizada para ver cómo llegar a cada una de las personas, pensamos que había una mitificación entre la gente y lo que esta veía en las galerías”.

“Este arte es un trabajo en la superficie y las cosas ópticas, y después de un grupo de experiencias e investigaciones visuales se llegó a la conclusión de que la mejor manera de llegar a la gente era a través de sus ojos ‘comunes’".

“El mayor líder en cambios estéticos y culturales de la sociedad”, así lo calificó Manuel López Oliva, destacado pintor y crítico de arte cubano, quien, como parte del público presente en el encuentro, dialogó y rememoró anécdotas de él y otros de los jóvenes creadores de la Isla que participaron junto con el maestro Le Parc en aquella 2da. Bienal de La Habana en 1986. 

Para el artista hubo más que palabras de agradecimiento y elogio por su obra, y por lo que esta ha significado en el entorno del arte contemporáneo latinoamericano, la cual, a decir de López Oliva, “es una obra con una poética densa hasta cierto punto, pero caracterizada siempre por una excelente comunicación con el público”.

De su estancia en La Habana por aquellos días de 1986, y su relación con el público cubano Le Parc recordó que "se trabajó durante un mes en el taller, pero el público interactuó maravillosamente", en aquella y las demás estadías en la capital cubana del destacado artista.

Sucedió en varias ocasiones entre las décadas del 70 y 80, y hoy, más de 20 años después, el público cubano vuelve a recibir a Julio Le Parc, considerado parte orgánica y de referencia de la plástica cubana, en una exposición que esperemos nos conduzca una vez más al alucinante mundo del movimiento donde el brillo, las sombras y las luces iluminan uno y otro nuestros pasos.

 

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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