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Estela Bravo presentó su obra
con una afirmación sorprendente:
“No es un nuevo documental
—dijo—,
es material inédito de la
película
Fidel, la historia no contada.
Queríamos compartir con ustedes
estas anécdotas que nos hablan
del hombre, del ser humano”.
Lo dijo así, con la sencillez de
gestos y palabras que va a todas
partes con ella y su compañero
Ernesto
—argentino
y profesor de Medicina en Cuba
desde la década del 60, además
de su estrecho colaborador—.
Él, confundido entre el público
como un espectador más, ella
breve y sin protocolos.
Según explicó: “La película
(Fidel, la historia no contada)
comencé a hacerla un poco en el
estilo americano de opiniones a
favor y en contra. Pero cuando
estábamos editando en Londres,
los británicos comentaban: ‘aquí
siempre llega todo lo negativo,
hazlo solo como tú lo ves’.
Así lo hice, una mirada
amistosa”.
En cuanto a este, su “no
documental”, podría crecer
porque “todavía hay testimonios
excelentes”, según comentó
entusiasmada. “De Melba
(Hernández), por ejemplo,
escogimos solo dos anécdotas,
pero quedan otras; también de
Abel Prieto, que no entró en
este corte.
“Cuando falleció Almeida,
recordé la entrevista. Ese día
él nos habló de muchas cosas
sobre Fidel, sobre su propia
vida. También hay más
testimonios de Risquet. Cada vez
que lo veo todo, digo: ‘Ay,
por qué no puse esto’.”
Un entrevistado que podría
aparecer en la próxima versión
es Edward Heath, ex premier de
Gran Bretaña y muy cercano a
Winston Churchill. Según le
contó a Estela, Fidel quería
saberlo todo en relación con
Churchill. Encima del piano de
su casa en Londres, la foto más
importante es la de Heath con el
líder cubano.
Respondiendo a preguntas de la
prensa que la esperaba a la
entrada de la sala, la
realizadora norteamericana
advirtió: “Algunos me comentaron
que esperaban ver una entrevista
reciente con Fidel
—Ojalá—,
pero no es eso. Lo que verán es
lo que no pusimos en la película… La
historia no contada.
Teníamos mucho material que
corría el riesgo de perderse por
la humedad y los formatos. Algo
incluso se perdió, como la
entrevista con Saul Landau, que
no se pudo restaurar. Había que
digitalizarlo todo y haciéndolo,
salió lo que van a ver.
Anécdotas de Fidel,
de 46 minutos de duración,
comienza con un relato
emocionado del padre Armando
Llorente, que fuera maestro del
líder revolucionario y
actualmente reside en Miami. “Él
me salvó la vida”, dice y cuenta
la primera anécdota.
Las otras vendrán en las voces
de Gabriel García Márquez, Juan
Almeida, Alice Walker, Melba
Hernández, Harry Belafonte,
Alfredo Guevara, Jessie Jackson,
Jorge Risquet, Angela Davis,
Hank Aaron, Alicia Alonso,
Sidney Pollack, Angela Castro,
Randa Heins, Jesús Montané,
Aleida Guevara, Eusebio Leal,
Sandra Levinson, Wayne Smith,
Ana Fidelia Quirot, Frei Betto,
Antonio Núnez Jiménez y
Francisco Aruca.
El tiempo transcurre muy de
prisa entre una y otra anécdota.
Y si no es un documental, se le
parece mucho. Hay un hilo de
valoraciones tremendas, atadas
de principio a fin por un guión
firme y una edición exquisita.
Es, sin duda, algo nuevo e
importante, llámesele como se le
llame. Y emociona mucho.
Especialmente si la ve junto con
Estela y Ernesto, ambos sentados
frente a la pantalla como ayer
mismo y durante todo el
festival, mirando cine en el
estilo de cualquier pareja común
y corriente que quisiera pasar
inadvertida mientras los demás
lloramos, reímos, vivimos con la
obra de ellos dos, indispensable
ya en la documentalística de
tema cubano, latinoamericano,
africano, universal…
En la sala 2 del multicine
Infanta, repleta de
espectadores, entre los que
destacaban embajadores,
académicos y periodistas
extranjeros
—que
suelen guardarse las palmadas—, Anécdotas
de Fidel fue acogido con un
prolongado aplauso, flores y
abrazos. |