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Productores latinos: una inventiva sin límites

Ivet González Lemes • La Habana

 

Ante la escasez de recursos, los productores del continente latinoamericanos se distinguen por su capacidad innovadora, en aras de fomentar la creación audiovisual. Un rasgo que resulta raro e inusual, explica a La Jiribilla el productor francés Samuel Chauvin, que se desempeña como jurado de la sección Guión Inédito del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana (2009).

Su relación con los profesionales del cine en el área resulta estrecha: hace alrededor de dos años desarrolla diferentes encuentros con productores y realizadores latinos en festivales internacionales. Estas conversaciones trajeron consigo la coproducción de dos largometrajes: uno con Uruguay, proyecto en fase inicial todavía, y otro en Cuba, el filme Melaza de Carlos Lechuga, cuya contraparte nacional es La Quinta Avenida.

Chauvin también colabora en la enseñanza de la profesión de productor. Imparte desde el 2008 un taller sobre el tema en la Escuela Internacional de Cine y Televisión, en San Antonio de los Baños, Cuba. Además, fungió como asesor en el Taller para Jóvenes Productores de América Latina, Morelia Lab 2009, desarrollado en México.

En su país, Francia, Samuel se dedica a la producción de cine independiente y de autor, y ostenta seis participaciones en la realización de cortos y largometrajes. Actualmente, trabaja en la realización de L´apparition de la Joconde, del director galo François Lunel.

Chavin cree en las posibilidades de América Latina para incrementar su producción audiovisual, los retos que perfila Internet para la distribución cinematográfica y en la creatividad. La figura del productor, para él, va más allá del empresario que calcula, economiza y distribuye: también aporta desde su conocimiento a la estética del filme.

Así, Samuel Chauvin reveló algunas de sus apreciaciones sobre el trabajo de producción en América Latina, y sobre esta parte de la realización cinematográfica, a veces tan olvidada o resumida a clichés.

¿Qué características tiene la producción cinematográfica en América Latina?

El trabajo técnicamente es el mismo, lo que cambia es que ellos tienen menos recursos financieros, en términos cuantitativos y de soportes. Por eso, deben desarrollar una energía y una inventiva mucho más grande que los productores de Francia, o de cualquier otro país con recursos para el cine. Tienen algo que yo no he visto en Francia: la creatividad, tanto en Chile, Argentina, Colombia, Costa Rica, México. Es una creatividad increíble, es algo muy vivo y con nuevas maneras de contar una historia, con temas muy profundos, muy fuertes. En Francia estamos como mirándonos el vientre.

¿Qué otros aspectos le parecen distintivos de ese trabajo en la región?

Los productores de América Latina tienen mucha energía, muchas posibilidades de trabajar con otros países dentro de América Latina y desarrollan muchas coproducciones. En América Latina no queda más remedio que hacer coproducciones porque no tienen posibilidades de asumir completamente una producción. Si tuvieran una industria más desarrollada, con más fuentes de financiación, no tendrían que recurrir a otros apoyos. Pero, es muy interesante hacer colaboraciones entre nuestros países y jugar con todas las posibilidades internacionales, como los festivales, donde están los premios que ayudan a la industria.

En Francia, por ejemplo, la gran mayoría de los filmes producidos son franceses. Respecto a la coproducción internacional, buscamos un coproductor belga, suizo, de Canadá o Inglaterra, pero es más esporádico.

¿Cuáles fueron sus motivaciones para iniciar trabajos conjuntos con realizadores de América Latina?

Empecé a trabajar con América Latina hace poco más de un año. Yo confío mucho en el futuro de la zona. Pienso que la economía del cine se va a desarrollar más y más. Hay creadores y muchos: hay creadores que pueden hacer películas de taquilla, otros que pueden hacer un cine con un nivel artístico, y varios que pueden hacer los dos tipos de cine. Hay una voluntad de los gobiernos de la región para promover la cultura de su propio país, y eso es grande. Es un tema político promover las culturas y los patrimonios de los pueblos.

¿Hasta qué punto la crisis económica mundial ha lastrado la producción cinematográfica de la región?

Es difícil de determinar que todas las causas sean de la propia crisis. Además, los impactos de la crisis no son los mismos en cada país. En México, están valorando la reducción en un cincuenta por ciento de la financiación estatal del cine. En Chile no, en Colombia sucedió todo lo contrario: hicieron una ley que facilita la realización cinematográfica. En Argentina sí se reducirá la producción por los problemas financieros que presenta el INCAA. En Uruguay el cine está naciendo, y es un encanto. Hay una creatividad increíble allí. En Brasil, pienso que no hay muchos impactos negativos en el cine.

¿Qué aspectos del trabajo de producción deberían consolidar los jóvenes latinos que se inician en esta profesión?

Muchos de los estudiantes están obsesionados con encontrar la financiación para llegar hasta el rodaje. He encontrado muchos proyectos donde los jóvenes productores no piensan en la difusión. Hacemos una película para difundirla también. Hay que aprender cómo se comercializa y se difunde una película. El objetivo de la producción es llegar al cine, hacer la postproducción, el hinchado, en caso de que se filme en video.

La figura del productor suele ser vista como aquella persona que financieramente le coloca los pies en la tierra al director ¿Realizan también contribuciones a la estética de la película?

Un productor y un director hacen un “casamiento”, algo muy fuerte, hasta el final de la realización. Para mí, lo más importante es la afinidad humana que puede existir entre un productor y un director: ahí empieza la primera fase de un encuentro, que abarca desde la escritura del guión y su desarrollo. Siempre transcurren discusiones entre ellos, que van desde la concepción de la idea y del tratamiento. Discusiones artísticas, narrativas, del tema, de por qué él quiere hacer eso, etc. Dentro de la discusión del guión se puede orientar sobre la búsqueda de financiamiento: con este guión se puede conseguir tal dinero, y con este tal otra forma de financiamiento.

Las nuevas tecnologías han revolucionado casi todas las profesiones ¿qué ha sucedido en el campo de la producción cinematográfica?

Hasta ahora lo que cambia es que hay más películas producidas, pero el proceso sigue siendo igual. Sin embargo, con Internet, la cadena de los medios de difusión de las películas va a cambiar mucho. Pienso que la duración de la exclusividad de la explotación de cada película en las salas de cine se va a reducir mucho. Hay que buscar una alternativa de difusión en Internet. No tengo la reflexión acabada, pero sería otra vía. Quizás se pueda hacer un estreno de la película en Internet e incitar a la gente a ir al cine. Así, los actores de Internet podrán participar más en términos financieros en la industria del cine, porque será un medio de difusión de las películas.

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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