Año VIII
La Habana
2009

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El dilema de Rupert Murdoch

Miguel Ernesto Gómez Masjuán La Jiribilla 
 

Si algún director de cine quisiera filmar una versión moderna del clásico Ciudadano Kane, del genial y muy polémico Orson Welles, probablemente el personaje ideal en el que pudiera estar basada la obra sería el magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch. 

Si Welles creó e interpretó a Charles Foster Kane, inspirado en la vida de William R. Hearst, el atrevido cineasta que quisiera acercarse a Murdoch tendría en sus manos un rico guión en el que no faltarían varios de los elementos que tanto ayudan a vender el cine producido en Hollywood: un multimillonario rodeado de misterios, negocios turbios y una fama de hombre excéntrico, acrecentada por los medios de comunicación —y son varios— que controla en diversas partes del mundo. 

Murdoch ha ocupado titulares en los últimos tiempos y no precisamente por una nueva adquisición de una televisora, periódico o estación de radio, sino porque persiste en la idea de cobrar los contenidos que aparecen en Internet. El tema quizá no sea novedoso; pero la fuerte posición de Murdoch, sustentada en sus miles de millones de dólares, ha impulsado a otros a seguir el modelo que ya se emplea en la versión online del diario The Wall Street Journal

La supuesta explicación del cobro a los usuarios de lo que hasta ahora ha sido gratuito comienza —y termina— con la crisis económica que ha golpeado a los medios. Estos han sufrido una notable reducción de los ingresos por publicidad y los dueños optaron por disminuir las plantillas e incluso muchos cerraron las versiones tradicionales y mantuvieron, únicamente, presencia en Internet; aunque las decisiones fueron todavía más drásticas para medios como Soitu.es que anunció su desaparición por los graves problemas financieros. 

Ante estas realidades, los propietarios —con Murdoch a la cabeza— parecen haber encontrado la “fórmula” para salir de la crisis: obligar a los internautas a pagar por el acceso a los contenidos de los medios. 

La gran pregunta sería: ¿estarán las personas dispuestas a invertir su dinero en algo que pueden obtener, por otras vías —sitios— sin dejar escapar un centavo? Murdoch cree que sí y sus empleados, por supuesto, no se atreven a contradecir al australiano de nacimiento, aunque con nacionalidad norteamericana. 

Murdoch y su poderosísimo grupo mediático News Corp (al que pertenecen Fox News, Sky, entre otros) pretenden repetir el éxito del modelo económico implementado en el The Wall Street Journal, considerado uno de los medios financieros de mayor prestigio en el mundo. Para acceder al diario los internautas pagan una cifra cercana a los 150 dólares anuales y esto le ha permitido a Murdoch obtener ganancias millonarias. 

News Corporation registró en el primer trimestre de 2009 un beneficio neto de más de 600 millones de dólares, un 11% más que el año pasado; sin embargo, la mayor parte de esos ingresos provino de la división de cine y televisión, no de la prensa. 

Los números positivos del Journal impulsaron a Murdoch quien anunció que en un futuro no lejano uno de sus principales medios, el británico The Times, también iniciaría el cobro. Aunque esa decisión todavía permanece en suspenso, el conglomerado de medios Johnston Press ya exige dinero a los usuarios para permitirles un acceso total al contenido de seis de los 300 diarios que posee el grupo. 

Además de las “gratuidades” de la prensa online, Murdoch tiene —o ha fabricado—un nuevo enemigo: Google. 

El popular servicio Google News ofrece un resumen de los titulares de los medios de forma gratuita; no obstante, recibe millones pagados por las empresas interesadas en publicitar sus ofertas. Esta forma de ganar dinero no la considera “justa” Murdoch quien ha afirmado, en diversas ocasiones, que planea “hacer invisible” los contenidos de sus medios a Google. 

Probablemente cumpla la “amenaza” y el acuerdo con el buscador de Microsoft, Bing.com —sin dudas, el principal rival de Google en el mercado de las búsquedas— mediante el cual se ofrecerán allí de manera exclusiva las noticias de News Corporation demuestra que Murdoch está dispuesto a elevar la confrontación con Google. 

Tal vez una de las frases literarias más citadas de la historia sea cuando el Hamlet de William Shakespeare duda: “Ser o no ser. Esa es la cuestión”. La readaptación de esa frase se ha convertido en un cliché, pero en este caso funciona a la perfección para ilustrar el dilema en que se encuentra Rupert Murdoch: cobrar o no cobrar ¿habrá algún problema? Para el magnate la respuesta a la interrogante de seguro es un “no” rotundo, solo que parece olvidar que los usuarios de Internet pudieran tener un criterio diferente.

 

 

 

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La Habana, Cuba. 2008.
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