Año VIII
La Habana

19 al 25
de DICIEMBRE
de 2009

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ENTREVISTA CON PALOMA ZAMBRANO, NIETA DE LEÓN FERRARI

Mi abuelo es un visionario

R. A. Hernández • La Habana

 Fotos: La Jiribilla



Paloma Zambrano es según sus propias palabras “artista y astróloga”, pero además, y sobre todo, es la nieta del creador argentino León Ferrari. Le interesan mucho las terapias alternativas porque “la astronomía es como un lenguaje simbólico y tiene mucho que ver con el arte”. Llega por primera vez a La Habana como portadora de un entrañable mensaje de su abuelo, a quien le fuera otorgado el Premio ALBA de las Artes en la reciente Cumbre de la Alianza Bolivariana.

“Hay mucho de astrología en la obra de mi abuelo”, nos confiesa al indagar sobre el vínculo que existe entre sus dos pasiones: “en parte consciente y otras inconscientemente. Ahora justo se realizó una muestra de León con planetas y elementos muy simbólicos que utiliza tal vez sin darse cuenta.”

La Fundación Ferrari

Con la voz de Ferrari al hombro, Paloma se considera una continuadora de la tradición familiar y comprometida con la perdurabilidad de la obra de uno de los artistas más versátiles del continente: “Somos 7 nietos, 6 mujeres y 1 varón. Mi abuelo produce muchísimo, tiene miles de obras, y va todos los días al taller, trabaja  de lunes a domingo, desde las nueve de la mañana hasta la una de la tarde. Él produce y produce..., y a nosotros nos cuesta mucho organizarnos para ayudarlo. Desde chicos trabajamos con él. Por eso estamos intentando armar la Fundación, para organizarnos y así poder trabajar en la documentación, la conservación, y todo cuanto tenga que ver con su obra, para que la gente pueda utilizar todo este material de archivo. Tenemos muchísimas ideas. Queremos mantener la intención de León. Nosotros no somos León, somos las nietas, pero queremos preservar su obra, mantener su acción, y hacerlo con la ayuda de investigadores, historiadores del arte y críticos.

“Mi bisabuelo también era artista, hacía fotos, pintaba iglesias, y creo que a León le legó todo eso. Así que el arte está, existe en todos, solo que algunos lo manifiestan, otros no, es una expresión humana natural. En el 2010, en enero, se hace la primera muestra de la fundación, le llamamos Fundación Augusto y León Ferrari: Arte y acervo, pues León quiso que sea también de su padre. Partiremos de Bogotá y quisiéramos que itinere por toda América Latina, se exponga en lugares pequeños, y después que viaje por Europa, el Oriente, para extendernos en una especie de gira mundial. Eso es lo ideal, lo que estamos proyectando.

“Hay obras nuevas, raras, que encontramos en las mudanzas de las casas, rollos que estuvieron por más de 20 años guardados —desde los 80—, y nosotros desenvolvimos ahora en 2009, esas cosas a las que solo por ser sus nietas y estar a su lado hemos podido acercarnos, redescubrirlas. Es otra mirada, aspectos que no se vieron nunca antes y que no parecen del León Ferrari al que todos estamos acostumbrados.”

León Ferrari como unidad

Ferrari desarrolló un lenguaje artístico propio utilizando técnicas como el collage, la fotocopia y el arte postal, pero también experimentó con diversos materiales. En 1962 realizó la primera escritura abstracta, ininteligible, la cual continuó hasta la actualidad. En su capacidad creativa, polemiza con la relación entre violencia y religión en la cultura de Occidente, pero Paloma  lo prefiere como una unidad: “No lo vemos como el antirreligioso, el político, para nosotras todo es lo mismo, toda la experimentación de León, todo lo que a él le pasó lo tenemos muy unificado. A veces hay una imagen de León muy cristalizada, pero en realidad él experimentó muchísimo y hay gran parte de su obra que no se conoce; además, ahora produce de una manera increíble, tiene 90 años y hace tres obras por día. Tiene un taller en las afueras de Buenos Aires, una casa llena de cosas. La Fundación está a la vuelta y él nos manda sus trabajos constantemente. Es muy transpersonal, hay algo de él que va más allá de límites territoriales, del hecho de ser argentino, de haber vivido en Brasil... Me parece que aborda sobre todo al hombre y a las temáticas humanas como un todo único. Es muy libre cuando crea, tiene algo de niño, de jugar con el arte.”

Cuba en León

Estos últimos años los cubanos hemos redescubierto a León Ferrari. La Casa de las Américas expone sus obras en el contexto del Año cinético que celebra el aniversario 50 de la institución, se le otorga la Orden Haydée Santamaría y, con todo sentido de ética y justicia cultural, un prestigioso jurado de la tercera edición de los Premios ALBA de las Artes le confiere por unanimidad el galardón. Al hablar sobre la Isla y lo que significa para su abuelo, Paloma asegura: “León se emociona mucho con Cuba, lo dijo en el discurso de agradecimiento al Premio. Tiene muchísimo afecto por la Isla, y además ha venido como tres veces. Me parece que a él le emociona que ocurran todos estos movimientos artísticos y que lo vean como referente en Cuba.  Le emociona por la lucha que lleva este país por los derechos humanos y la libertad”.


Paloma Zambrano junto a Frei Betto, Premio ALBA de las Letras

León Ferrari y Mira Schendel

“Hubo una muestra que organizó un curador del MoMA, el venezolano Luis Pérez Oramas, donde hizo una especie de unión de la obra de León Ferrari y de Mira Schendel, la artista brasileña. Es muy interesante la exposición porque intenta agrupar lugares donde ellos se tocan, por vivencias, por historias, por arte. León tiene muy unido el arte con la vida, para él es lo mismo. Su obra es muy auténtica, muy personal, no es un ente separado. Esta muestra viajó al Reina Sofía, en Madrid, y ahora va a exponerse en Porto Alegre.”

El Cristo de Ferrari

En el Premio Di Tella de 1965 presentó “La Civilización Occidental y Cristiana”, un Cristo crucificado en un bombardero estadounidense. La obra no fue exhibida, pero sí las tres cajas que formaban parte de su representación y que transitaban por el mismo tema de las guerras y las formas de intolerancia que han sido los pilares de su quehacer. Estas cajas incitaron la oposición de críticos y censores lo que provocó una respuesta contundente del artista en una carta que publicó la revista Propósitos.

“León tiene un carácter transpersonal”, continúa contando Paloma, “me parece que él puede captar los símbolos más profundos. La obra del avión es un símbolo, fue realizada en el 1965 y estamos en el 2010 y sigue funcionando. Esa profundidad que tiene se traslada y no hay límites en el tiempo. Existe algo que lo atraviesa, que lo supera, que él mismo no puede controlar. Capta las ondas más profundas, como Van Gogh, que en su época todo el mundo creía que era loco, pero estaba percibiendo algo que era más visionario.

“Es, además, muy abierto a las nuevas tecnologías, yo le hablo de astrología y es receptivo. Es como los niños que son libres, escuchan, experimentan, juegan y se toman las cosas de una manera especial, y el arte simboliza eso, es un medio, una vía para decir cosas, y en su vida también es así. Lee mucho, le gusta el cine, la música y estar con mi abuela. Ese es el León que conozco.”

 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
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