Año VIII
La Habana
2009

Regresar a la Página principal

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

EL PASQUÍN

EN FOCO

POR E-MAIL

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?

 

Un zar en el siglo XXI

Miguel Ernesto Gómez Masjuán • La Habana 
 

Los “nuevos” enemigos cada vez están mejor preparados, se refugian en el anonimato digital y aprovechan las vulnerabilidades en las redes para lanzar sus ataques. Ellos pueden ser desde un adolescente de 15 años o un gran grupo “terrorista”; aunque presentan objetivos comunes: mediante el uso de las más modernas tecnologías pretenden robar información confidencial militar o quizá provocar el derribo de aviones, la destrucción de los servicios de comunicación y de gas.

Ante estos peligros, que para muchos solo existen en las mentes de hábiles guionistas de televisión y escritores, pues nadie debería sorprenderse de que los ejércitos de diversas naciones realicen operaciones conjuntas de defensa cibernética y que los enormes presupuestos militares, aun en tiempos de crisis, incluyan importantes cifras para la ciberseguridad.

Los argumentos anteriores los repiten constantemente las campañas de publicidad, creadas por las empresas contratadas por los ejércitos para tratar de convencer a los contribuyentes que su dinero está muy bien empleado en sufragar a los cibersoldados.

Pero en esta “confrontación” persisten elementos extraídos de las reminiscencias de la Guerra Fría y que, sin duda, resultan sospechosos. Por ejemplo, los llamados enemigos son los mismos: rusos que han atacado a las redes georgianas y también estonias; chinos que han realizado más de 40 mil acciones contra EE.UU. y tampoco podía faltar en esta lista los ciberterroristas norcoreanos quienes han intentado robar secretos —incluso nucleares— de Corea del Sur.

Otro elemento llamativo de la que algunos califican como “Ciberguerra Fría” es que los principales protagonistas en esta nueva carrera armamentista son, una vez más, los mismos. De acuerdo con un informe de la corporación McAfee, EE.UU, Israel, Rusia, Francia y China son las naciones que más dinero invierten en la “confrontación”.

Gran Bretaña no aparece en la lista; pero fue uno de los primeros países en contar con una persona a cargo de la ciberseguridad, Neil Thompson, quien tiene entre sus metas principales reclutar —por supuesto, con importantes sumas de por medio— a ex hackers para utilizar sus conocimientos ahora en beneficio del ejército británico.

Un poco antes de la experiencia en el Reino Unido, durante la última administración de George W. Bush, su equipo de asesores puso en marcha la “Iniciativa Integral de Ciberseguridad Nacional”, una estrategia que establecía una mayor coordinación entre las múltiples agencias de inteligencia para frenar el ciberterrorismo; aunque la llegada a la Casa Blanca de Barack Obama, un hombre que siempre agradecerá su triunfo al uso que su grupo de comunicación hizo de las redes sociales en Internet y que también ha declarado que en su campaña electoral recibió ataques cibernéticos, pues era previsible un refuerzo —más dinero— de la Iniciativa de la era Bush.

Obama apoyó el establecimiento de una Cibercomandancia que tiene entre sus objetivos principales la unificación de organizaciones cuyo control actualmente está repartido entre el ejército de tierra, mar y aire, y crear un único grupo coherente y capaz de defender a EE.UU. de ataques informáticos online, de acuerdo con las palabras de Bryan Whitman, portavoz del Departamento de Defensa.

El segundo paso que había anunciado Obama era el nombramiento de un coordinador nacional de ciberseguridad. Para nadie es un secreto cuán difícil le ha resultado a uno de los Premios Nobel de la Paz más controvertidos de la historia formar su gabinete y tal vez por eso la nominación del “ciberzar” demoró tanto.

El Presidente norteamericano mantuvo al anterior secretario de Defensa, Robert Gates, y finalmente decidió que otro miembro de la tristemente recordada administración Bush, Howard Schmidt, será su “ciberzar”, el cual residirá en el Consejo de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés).

Schmidt trabajó como asesor de ciberseguridad de Bush; pero tal vez lo más interesante es analizar el currículo de este hombre (al que presentan como un Romanov de los tiempos modernos, aunque de seguro su “reinado” no durará tanto). Schmidt es presidente del Foro de seguridad de la información, un consorcio que agrupa a 300 empresas y organizaciones del sector público y que se declara “sin ánimo de lucro” (¡dudoso!). Además, este veterano de la Fuerza aérea norteamericana y antiguo miembro del FBI, laboró como jefe de seguridad nada menos que de Microsoft y fue director de información de seguridad en eBay, el sitio de subastas más importante en Internet.

Con estos antecedentes se pueden deducir algunas cosas: Schmidt tiene una larga experiencia en materia de seguridad y, sobre todo, ha tenido estrechos vínculos con los militares y con el sector informático, una combinación de elementos que, probablemente, hayan convencido a Obama para nombrarlo “ciberzar”.

Las funciones, al menos las públicas, que tendrá Schmidt son diversas: desde sus oficinas en la NSA deberá presentar informes al asesor de seguridad de Obama para coordinar la política de seguridad cibernética del gobierno tanto para agencias militares, como civiles; mientras, el tan publicitado Cibercomando, que está situado en la base de Fort Meade, Maryland, en las cercanías de Washington, sin duda, también tendrá un lugar importante en la agenda del ciberzar.

En las informaciones publicadas sobre el nombramiento no queda muy claro si las funciones de Schmidt están encaminadas, únicamente, a la defensa; pero si revisamos la historia, es fácil comprender que en las tareas del ciberzar el término “acciones ofensivas” no está descartado.

 

 

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2009.
IE-Firefox, 800x600